EL LENGUAJE DE LAS ESTADÍSTICAS

EL LENGUAJE DE LAS ESTADÍSTICAS

Pocos temas difíciles de manejar en la vida real y especialmente en el campo económico como el que tiene que ver con el manejo e interpretación de las estadísticas.

20 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Hablar o referirse a estadísticas casi produce automáticamente desconfianza entre el común de la gente y en esto suele llevar la peor parte la entidad encargada de recopilar y suministrar en nuestro país la información económica, o sea el Dane.

En realidad, el mayor problema con las estadísticas no es tanto que estén bien fundamentadas o bien elaboradas, sino que por lo general son mal interpretadas y de ahí se saca la conclusión de que son erradas y engañosas. A este respecto hay una anécdota que ilustra muy gráficamente el problema del manejo de las estadísticas y tiene que ver con la situación en que se encontraba un jefe de familia, padre ya de cuatro hijos y que en vísperas del nacimiento de su quinto hijo mostraba síntomas de gran nerviosismo y especial preocupación. La enfermera de turno en la sala de espera le recriminó extrañada por esa actitud frente a otros padres de familia primíparos pero mucho más sosegados y tranquilos; nuestro hombre de marras explicó su preocupación, argumentando que era un gran estudioso de las estadísticas y que según estudios demográficos a nivel mundial, sabía que en promedio uno de cada cinco niños que vienen al mundo es de color amarillo y ojos rasgados, lo cual no estaba dentro de sus expectativas. De ahí la explicación de su intranquilidad basado en una estadística cierta pero mal interpretada.

En el campo económico son frecuentes los casos en que hasta estudiosos y analistas caen en este tipo de errores y por lo general sacan conclusiones de carácter negativo; este fenómeno se da mucho en nuestro país donde somos muy dados a desprestigiar lo nuestro y a ensalzar lo foráneo. Cuando por ejemplo se compara el ingreso per capita de los países latinoamericanos traducido y expresado en dólares, la posición de Colombia suele aparecer como muy desfavorable pero no se tiene en cuenta ni el factor de corrección que implica trabajar con tasas de cambio más o menos realistas frente a otros países donde esas tasas son manejadas o intervenidas y muy especialmente sin tener en cuenta la capacidad de compra que internamente representa en cada país ese ingreso per capita, expresado en dólares por efectos de homologación, pero que cada ciudadano en su país gasta en su respectiva moneda. Matemáticamente es innegable que un ingreso de mil doscientos dólares es mayor que un ingreso de mil dólares, pero esto no significa que un ingreso de mil doscientos dólares en Nueva York o en Tokio rinda más que el equivalente de mil dólares convertidos a pesos para ser gastados en Ipiales o Aguachica. Al fin y al cabo lo que le interesa al ciudadano común y corriente, al hombre de la calle, es la cantidad de bienes y servicios y por lo tanto la cantidad de necesidades que puede satisfacer con ese ingreso monetario.

Otro ejemplo de distorsión en comparaciones a nivel internacional es el que tiene que ver con el gasto en educación como porcentaje del PIB, según las cuales por ejemplo Cuba es el país latinoamericano que mayor esfuerzo realiza en este campo. Cuánto de ese supuesto gasto en educación corresponde a personal afiliado al partido único, dedicados a labor proselitista y registrados como personal docente? Ahora que está sobre el tapete el tema del presupuesto del gobierno resulta oportuno mencionar el caso de los Estados Unidos en cuyo presupuesto un porcentaje importante está destinado al rubro inversión y no al vulgar y desprestigiado gasto improductivo. Cuánto de ese rubro de inversión corresponde realmente a armamento militar? El caso chileno también es citado frecuentemente como ejemplo por el esfuerzo que allí se ha venido haciendo en materia de gasto en salud pública. Sin querer demeritar los avances logrados en ese país en este campo que , parece sin embargo que las cifras comparativas puedan estar algo infladas por el simple hecho de que al implantar un sistema de atención médica desde el punto de vista de la oferta, es decir por costo de servicios, algún porcentaje de los profesionales de la salud han adquirido la costumbre de inflar e incrementar irrealmente el valor de esos servicios.

A nivel interno de nuestra y casi a nivel familiar se presenta otra distorsión cuando las amas de casa frecuentemente afirman es que con esta devaluación ya no se puede hacer mercado. La devaluación y la inflación, aunque son fenómenos relacionados y vinculados, tienen sin embargo causas, orígenes y efectos bien distintos.

Pero tal vez donde mayor confusión se genera es cuando el pobre Dane da la información mensual sobre incremento en el costo de vida. Cuando la inflación según el Dane es menor en un determinado mes respecto al mes anterior, el común de la gente interpreta como si los precios de la canasta familiar hubiesen bajado, cuando en realidad lo que está diciendo el Dane es que aunque en ese específico mes el costo de vida aumentó menos que en periodos anteriores, sin embargo es clarísimo, es incuestionable, que no solo aumentó sino que además representa el punto más alto, el nivel de mayor carestía acumulado desde que se tenga información . También cuando el Dane muestra el incremento mensual por ciudades y dice por ejemplo que en el mes de agosto la ciudad de Cúcuta fue la que mayor incremento mostró (en ese mes específicamente) hasta avezados comentaristas interpretan como si Cúcuta fuese en ese momento la ciudad más costosa de Colombia, lo cual muy seguramente es totalmente erróneo.

Estas son algunos comentarios acerca del manejo y uso de las estadísticas que especialmente en el campo económico producen confusión, no por el hecho de que las estadísticas sean falsas o irreales, sino por el simple hecho de que son mal interpretadas al desconocerse lo que verdaderamente quieren reflejar.

Corresponde a los medios de comunicación especializados ser muy claros e ilustrativos en el manejo de estos temas.

*Profesor de Economía Universidad del Rosario

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