SALUD ORAL: MEJOR PREVENIR QUE RESTAURAR

SALUD ORAL: MEJOR PREVENIR QUE RESTAURAR

En materia de estética dental no todo lo que brilla es oro. Por eso, antes de someterse a un tratamiento hay que medir las consecuencias y escoger la mejor alternativa. Si no, la cura puede resultar peor que la enfermedad

22 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Por eso, muchas veces de nada vale someterse a interminables tratamientos blanqueadores, menos si se realizan en casa porque no en todos los casos es lo más indicado. Al contrario, un blanqueamiento innecesario puede deteriorarlos. De ahí la importancia de acudir a un odontólogo idóneo que aplique el tratamiento apropiado para cada caso y no de manera indiscriminada.

Lo ideal es que los dientes estén sanos, sin caries, con un buen soporte de hueso, encías y demás estructuras que rodean una dentadura saludable , aclara Patricia Galvis Castillo, odontóloga restauradora y quien trabaja con especial énfasis en prevención odontológica.

El color es lo de menos Una tonalidad amarilla no implica que se tenga mala dentadura. Tampoco el hecho de que los dientes sean pequeños o no estén alineados, pues incluso hay mordidas imperfectas que no causan traumas en las estructuras que los sostienen ni en las articulaciones de la mandíbula.

Pero muchos se empeñan en lucirlos níveos y acuden al blanqueamiento, que consiste en bajar la tonicidad del diente de dos a tres grados, para lo cual se emplean geles especiales que se aplican en la dentadura valiéndose en algunos casos de placas de acetato que encajan perfectamente.

Sin embargo, estos geles contienen peróxido de carbamida, un compuesto que penetra por los canalículos del esmalte y la dentina, que es la que da el color al diente. El procedimiento requiere de diez a 12 noches seguidas de aplicación y, aunque hay quienes no necesitan repetirlo en mucho tiempo, otros pueden verse obligados a hacerlo hasta dos veces al año.

Además de que resultan costosos, estos procedimientos terminan por crear una alta hipersensibilidad al frío, el calor o al contacto, pues a la dentina llegan todas las terminaciones nerviosas del diente y, por otro lado, los canalículos dentinales /////// QUE ES ESTO?///////// comunican el exterior con la pulpa lo que hace las piezas extremadamente sensibles, explican las especialistas.

Cuál es la mejor opción? Quienes quieren lucir una dentadura de concurso cuentan con otras alternativas. Los tratamientos de ortodoncia son otra vía cuando se tienen dientes torcidos, pues consiste en regresarlos a su posición correcta a través de brackets o ganchos. Sin embargo, hay personas que antes de someterse a esto, prefieren que se les tallen los dientes y se maquillen con resina para lograr una apariencia ideal, lo que Patricia Galvis califica como un crimen.

En pacientes que han sufrido la fractura de alguna pieza, también se emplea la resina para restituir la parte afectada. No obstante, el uso de este material se ha extendido incluso a los molares, lo cual no es conveniente de acuerdo con la restauradora, en vista de que es un material de menor dureza que el diente y no resiste bien la fuerte carga de choque al masticar, que no es tan alta en las piezas frontales.

Las carillas, especie de fundas en porcelana sin metal, funcionan en pacientes a los que se les fractura un diente, pues dan mayor estética, pero tienen el inconveniente de dejar espacios por los que pueden colarse bacterias y presentarse caries recurrentes si no se tiene una higiene cuidadosa. También se pueden romper con relativa facilidad al morder algo duro.

Por último, las coronas tienen una finalidad más de rehabilitación. Se acude a ellas cuando se pierde la parte visible del diente (corona). Tienen una aleación oro-paladio, la más recomendada, que cumple con las mismas condiciones de dureza del esmalte. Sin embargo, presentan el problema de que pueden traslucirse ante cierto tipo de luz fluorescente, por lo cual hay quienes acuden a otros materiales como el acrílico endurecido (isosit).

Funcionalidad vs. estética En vista de que casi nunca la persona mide por igual los beneficios y los inconvenientes de un tratamiento de estética dental, Patricia Galvis indica que un especialista siempre debe entablar una buena comunicación con su paciente para escoger la opción que más le convenga y, sobre todo, hacer una odontología conservadora, es decir, que si se puede tratar una pieza con una resina, no hay necesidad de recurrir al tallado del diente para hacer una corona.

En las coronas, por ejemplo, algunos odontólogos dejan la cara oclusal (aquella por donde choca con el otro diente al masticar) en porcelana, para que se vea más natural. Pero la porcelana tiene una dureza mayor que la del tejido dental, lo que ocasiona en la mayoría de los casos desgaste en el diente natural antagonista y/o pérdida del hueso que lo sostiene, entre otras enfermedades Por todo esto, para las especialistas la mejor opción para tener una hermosa dentadura, es cuidarlos desde antes de nacer, pues durante los primeros tres meses de embarazo se forman los dientes y todas las estructuras vitales del ser humano.

Por eso la madre debe nutrirse bien (con carnes, lácteos, verduras, frutas) para prevenir enfermedades que afecten a su hijo, como osteoporosis o desnutrición. También los primeros tres años de vida del niño son cruciales, debido a que es el período de formación de los dientes permanentes.

Solo así se evita que en el futuro haya que recurrir a prótesis dentales, en cuyo caso, antes de someterse a una rehabilitación o restauración, por encima de la belleza debe estar la funcionalidad. El éxito mayor se logra cuando lo funcional y lo estético son el resultado final, pero lo más importante es que éste sea duradero y no atente contra la salud, así haya que alejarse un poco de lo bonito para lograr que perdure , concluye Galvis.

Consejos a pedir de boca * Se debe visitar periódicamente al médico, pues hay enfermedades como la diabetes (por el riesgo de infección) o las bajas de calcio, que repercuten en la salud oral.

* La restauración estética se hace necesaria cuando una persona pierde su función masticatoria en mayor o menor grado, es decir que todas las piezas dentales no funcionan al tiempo ni en óptimas condiciones.

* Frente a un diente que ha perdido el color por la muerte del nervio, hay mejores opciones que tallar o retirar parte del tejido dental para poner una corona o una carilla. Simplemente se puede hacer un blanqueamiento de esa pieza.

* No es recomendable aplicar productos para blanqueamiento sin la supervisión de un odontólogo.

* Las causas más frecuentes para recurrir a tratamientos estéticos son traumas como la fractura del diente, la pérdida del nervio, enfermedades del hueso (periodontales) por una mala higiene o enfermedades.

* Cuando se pierde la pieza completa (incluyendo la raíz), se puede colocar de nuevo si se hace en un lapso corto de tiempo, se conserva limpia y se acude pronto al odontólogo.

* Los implantes suponen procedimientos más complicados y dependen en gran parte de la calidad del hueso del paciente, al cual deben integrarse.

* Hay alimentos como la manzana y la zanahoria, ricos en fibra y ácidos que limpian muy bien la dentadura.

Pautas para una buena dentadura * La formación de los dientes de un bebé también se puede ver alterada por procesos virales, drogas o sustancias que se han consumido durante el embarazo.

* En el niño es necesario inculcar disciplinas preventivas, como limpiar las encías con una gasa para fortalecerlas y, al hacer erupción los primeros dientes, se debe iniciar con el cepillado suave después de cada comida.

* La primera visita al odontólogo se debe hacer hacia los dos años para aplicar flúor y sellantes en los sitios donde se depositen residuos y prevenir la caries.

* De los diez ó 12 años en adelante, cuando se han mudado los dientes, se debe revisar si se requiere tratamiento de ortodoncia para corregir posiciones dentales.

* En la vida adulta se requiere ir al odontólogo por lo menos dos veces al año.

* Los dientes cambian de color debido a la edad, pues la dentina se hace más densa. También por el consumo de café, té, bebidas colas, cigarrillo, antibióticos, por traumatismos, exceso de fluoruro o pérdida del nervio.

* El cigarrillo produce manchas de nicotina en los dientes y pérdida graduales del hueso que sirve de soporte, y eleva el riesgo de padecer cáncer en la boca.

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