APRETÓN DE CINTURÓN

APRETÓN DE CINTURÓN

Medio millón de empleados públicos no tendrán aumento salarial el año entrante. Sólo los trabajadores oficiales que ganen menos de dos salarios mínimos tendrán un reajuste del 9 nueve por ciento - en línea con la inflación esperada para el año 2,000.

21 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Es lamentable que este apretón de cinturón afecte a un grupo tan numeroso -que no propiamente goza de altos salarios- pero lo cierto es que el calamitoso estado de las finanzas públicas no deja alternativa distinta a congelar los sueldos. (Una opción podría ser la de hacer despidos masivos - 60 mil empleados - pero ante el explosivo nivel actual de desempleo y las pocas posibilidades de que el sector privado genere pronto empleos para absorber esta oferta, sería imprudente en estos momentos echarle gasolina a la hoguera social ).

A pesar de la mala noticia, no hay que exagerar, lo cierto es que este año los salarios crecieron varios puntos ( 4 o 5) por encima de la inflación y por lo tanto hay un colchón que permitirá amortiguar el golpe del año entrante ( que no será tan duro porque el alza en el costo de la vida estará por debajo del 10 por ciento).Además, la mayoría de estos funcionarios estatales son deudores de UPAC y el año entrante gozarán de un gran alivio financiero - por menor tasa de interés y por los beneficios que seguramente aprobará el Congreso en breve.

Pero lo que no hace sentido es que queden excluidos del sacrificio los 261 congresistas , el Contralor, el Procurador, los magistrados y el Fiscal. no hay razón alguna que justifique estas excepciones. Por el contrario, estos funcionarios perciben salarios altos y deberían dar ejemplo de austeridad con los dineros públicos.

Nadie se puede escapar de asumir su cuota en el proceso de ajuste de la economía. Ni los empresarios, ni los banqueros, ni los maestros, ni los ejecutivos , profesionales , empleados y obreros, ni los trabajadores oficiales, pueden marginarse del proceso de desinfle de la burbuja de consumo que comenzó a crecer en el 92 y cuyo final está cerca si todos hacemos un último esfuerzo.

En mayor o menor grado, tarde o temprano, todo el mundo ha vivido en carne propia los rigores de la época de las vacas más flacas de la historia. Pretender ser la excepción o tercamente no aceptar la realidad es perder el tiempo.

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