REFORMA URGENTE

Dada la situación económica y política del país una alternativa para empezar a sacudirnos, recuperarnos como Nación y evitar que nos vayamos a una guerra total por el poder, es que desde el nivel central vengan reformas tendientes a modificar la estructura política y administrativa del Estado.

07 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Es una verdad, que cada región o cada municipio, por su propia iniciativa no va a plantear estas reformas, porque desafortunadamente para muchos tanto del gobierno como del legislativo, estas instituciones se han convertido en una forma relativamente fácil de enriquecimiento y acumulación de poder. Esto no quiere decir que a nivel central no ocurra lo mismo, claro que sí, lo que sucede es que también se están dando cuenta de la necesidad no solo de hablar de austeridad y de apretón de cinturón sino de actuar, porque las cifras y algunos hechos ya evidencian hacia dónde vamos.

Es utópico pensar que el mismo Congreso se de la pela, y apruebe una reforma radical que los afecte a ellos, ojalá estemos equivocados. En cambio sí está tomando fuerza la abolición de varias instituciones regionales y locales como las Contralorías y Personerías, y la reducción de los concejos y Asambleas.

Siendo realistas, estas instituciones no cumplen a cabalidad ninguna función que redunde en beneficio de la comunidad y si gastan altas sumas de dinero al año en funcionamiento, además de los recursos que se embolsillan algunos por la corrupción.

A nivel local el caso más patético es el del concejo municipal, donde a pesar de las peticiones del Gobierno Nacional y del mismo alcalde de reducir gastos, los concejales hacen oídos sordos y se gastan elevadas sumas de dinero en viáticos, capacitación, contratación y pago de supernumerarios.

A este manejo desconsiderado de los recursos, que no se compadece ni con la crisis que pasa el país ni con la cantidad y calidad del trabajo que realizan, debemos agregarle los cuestionamientos de orden moral por las actuaciones de algunos de sus miembros. La gran mayoría están investigados por algún organismo de control, y hay casos tan descarados y vergonzosos como el de algún honorable concejal que paga la empleada del servicio con dineros del Estado.

Claro que esto no es nuevo, ni este caso es el único, lo que ocurre es que hasta ahora alguien decidió investigar y el único que se dejo pillar es el referido, pero la mayoría, sino todos, hacen esto y desde hace mucho tiempo.

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