EL TERROR VIVIDO EN HATOCOROZAL

EL TERROR VIVIDO EN HATOCOROZAL

La última incursión al municipio de Hatocorozal (Casanare) duró 10 horas. Momentos eternos de terror, llanto y destrucción. A eso de las cinco de la tarde una vecina golpeó a la puerta y me dijo que me fuera lejos de la Polícia porque la guerrilla venía a darles plomo. A mí no me quedó otra alternativa que salir corriendo con mis hijas para donde una comadre que vive en las afueras del pueblo. Mi esposo no pudo salir porque se quedó cuidando a la abuelita que era imposible sacarla de la casa ,relata en medio del llanto Alicia Pérez*.

07 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Mientras los pobladores que viven alrededor de la estación de la policía buscaban refugio, los 20 policías le pedían a Dios que los ayudara y les diera fuerza para repeler el ataque.

El grupo insurgente ingresó al pueblo por varios costados, uno de ellos pasó por el parque en fila india, realizando disparos y diciéndole a los civiles que se entraran a las casas. Hatocorozal, al caer la noche, estaba completamente a oscuras pues habían cortado el fluido eléctrico, y reinaba el sonido de los fusiles, las bombas y los cilindros de gas.

Hacia las siete de la noche los policías sintieron alivio al escuchar el avión fantasma y el Arpía. Cuando llegó el avión fantasma, los temores de una posible muerte se acabaron, fue como un enviado de Dios , relató uno de los policías. A la madrugada, los cerca de 350 guerrilleros se dieron cuenta de la imposibilidad de su objetivo y se dieron a la retirada. Allí ocurrió lo que todos los colombianos conocimos: aviones y helicópteros de la Fuerza Aérea dieron de baja a 47 guerrilleros.

Cuando la luz del sol despuntaba por entre el horizonte del llano, algunos osados habitantes salieron a las calles y descubrieron que las casas cercanas a la estación de policía estaban totalmente destruidas y en las calles aún quedaban varias pipetas de gas que no alcanzaron a explotar.

Por los medios de comunicación se enteraron que habían dado muerte a varios guerrilleros pero infortunadamente las horda de periodistas no se apareció por el pueblo para mostrar la destrucción y desolación en que había quedado.

La noticia fueron los muertos y no nosotros los vivos que estamos desamparados por el gobierno nacional y departamental, a quienes nos destruyeron las casas y nos dejaron un trauma por la noche de terror que vivimos , afirmó Gregorio López, un señor de más de 78 años de edad, oriundo de Hatocorozal y quien manifestó que la casa la había construido con la colaboración y el esfuerzo de toda su familia.

*Nombres cambiados por seguridad

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