EL PASTORCITO O EL BANQUITO MENTIROSO

EL PASTORCITO O EL BANQUITO MENTIROSO

Durante la semana pasada volvió a sonar el tema del Banco de la República y las justificaciones frente a sus actuaciones en la política cambiaria (sostenimiento y posterior eliminación de la banda). Sin embargo, más allá de las razones que se pudieron haber tenido o no para mantener la política cambiaria durante los últimos dos años, hay que tener en cuenta las consecuencias sobre la manera como será percibido el Banco Central por los agentes del mercado.

19 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Una parte del trabajo de los banqueros centrales es enviar señales de tranquilidad y seguridad a los mercados financieros. Ese trabajo lo hacían los miembros de la Junta Directiva cuando salían a dar declaraciones en el sentido de que la banda era sostenible y que no se iba a eliminar. Pero como la evidencia demostró que finalmente el desenlace fue diferente al anunciado, esto ha restado credibilidad y generado escepticismo frente a las posiciones de la autoridad monetaria.

Por eso la idea que quieren vender ahora algunos directores del Banco de la República, relacionada con la prioridad de unas bajas tasas de interés, ha sido asimilada con cierta lentitud por parte de los actores del mercado.

En esta oportunidad Suvalor cree que el Banco sí habla con la verdad y que por tanto actuará acorde con sus intenciones. De todas formas, como en el cuento del Pastorcito Mentiroso, después de un año y medio de decepciones ya los otros pastores (inversionistas) no le creen al mentiroso sino hasta que vean hechos concretos. En el caso de la tasa de interés, esos hechos concretos están a la vista: baja en la tasa de repos e incrementos tanto en la recompra de TES como en los cupos de repos. Sólo falta la disminución de los encajes.

El punto interesante es que a partir de la falta de credibilidad, al banco central de Colombia se le ha agotado un instrumento de política monetaria y cambiaria: el manejo de las expectativas. En los Estados Unidos la Reserva Federal (Fed), equivalente al Banco de la República en Colombia, tiene un poder tal que las simples declaraciones de su director Alan Greenspan tienen efectos inmediatos sobre los mercados. Y eso porque la credibilidad de la Fed y de su cabeza visible es muy alta. Tan sólo basta que Greenspan mencione vagamente que le preocupan las eventuales presiones inflacionarias, para que el mercado reaccione subiendo las tasas de interés, adelantándose a que la Fed suba sus tasas de interés de referencia.

Será un camino largo hasta que las declaraciones del Banco de la República tengan el efecto de mover mercados con credibilidad como lo hace la Fed. Sin embargo, el proceso que se está viviendo ahora con los esfuerzos del Banrepública por ofrecer liquidez al mercado y mantener tasas de interés bajas, puede que sea el primer paso para recuperar la confianza perdida.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.