BOGOTÁ, CAPITAL DEL ROCK

BOGOTÁ, CAPITAL DEL ROCK

El remedo de yuppie, el vendedor de seguros, el estudiante de medicina, la mala alumna, el chofer de bus, el obrero, el estudiante expulsado del colegio, el microempresario, la camarera del restaurante, la periodista, el hombre de edad madura con nostalgia de Woodstock, el desempleado, el vendedor ambulante, el hippie... todos son rockeros una vez al año y durante un fin de semana.

19 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Es cuando uno y otro se compran su camiseta negra con el aviso más tenebroso que encuentran y se ponen algo en el pelo para ser lo más parecidos posible a lo que puede significar el rock. Después de Rock al parque, todos vuelven a la normalidad. A su estudio o a un aburrido trabajo. Pero con la satisfacción de haberse sentido transgresores, libres.

Tal vez esa sea la mejor definición de este evento, organizado por la Alcaldía Mayor de Bogotá, y que de nuevo volvió a reunir cientos de miles de jóvenes, de todas las edades, en el parque Simón Bolívar y en la Media Torta, durante tres días en los que se presentaron agrupaciones como Molotov, Illya Kuryaki, Café Tacuba, Morfonia, Ciegos Sordomudos, El pez y muchas más.

Hay que aprovechar. Es una oportunidad para ver buenos grupos y gratis. Además es una vitrina porque muchos grupos se dan su champú ante buen público en Rock al parque , dijo Esteban, un fanático que hasta el momento no se ha perdido ni una sola de las cinco versiones de este festival, que como él dice es el más grande de América Latina, totalmente gratis.

Sin embargo, la mejor conclusión la dio ayer el cantante de la agrupación peruana Huelga de Hambre, cuando afirmó a grito entero, que si de algo se debían sentir orgullosos los jóvenes bogotanos era de este festival, único en América.

La jornada de ayer, la última, desafortunadamente estuvo pasada por agua porque un fuerte aguacero azotó a Bogotá a eso de la una de la tarde. Pero no fue suficiente para amedrentar a los fanáticos que esperaron pacientemente y húmedos la presentación de la banda mejicana Molotov, encargada de cerrar el evento.

Como en las cuatro versiones anteriores, Bogotá se vistió de rock y pasó la prueba. El único lunar se presentó en la noche del domingo cuando varias personas apedrearon los carros que pasaban por la avenida 68, y después quemaron dos motocicletas, una de ellas de la Policía Metropolitana.

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