LA CULTURA DE LA VIOLENCIA

LA CULTURA DE LA VIOLENCIA

Claro que en Colombia sí existe una cultura de la violencia. Quienes se molestan con esta afirmación, se olvidan de que este país ha sido formado en medio de la violencia, de todo tipo.

19 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

José María Cordovez, en su libro Reminiscencias de Santafé de Bogotá, publicado a finales del siglo pasado, dice que los colombianos son valientes, pero sin otro resultado práctico que el de dejar una cuantas viudas, huérfanos y ancianas desvalidas, abandonados a su propia suerte, puesto que las guerras solo han producido entre nosotros el imperio de la violencia, y de la inequidad en todas sus formas. Si la guerra compusiera algo, Colombia sería el país más perfecto del mundo, porque aquí las hemos hecho por habitual ejercicio .

El 20 de julio de 1925, el Senador por Boyacá Antonio José Sánchez presentó un proyecto de ley para imponer nuevamente la pena de muerte. Esta iniciativa produjo un histórico debate entre el dirigente liberal de Antioquia José Restrepo y el conservador Guillermo Valencia. El senador Sánchez justificaba así su propuesta: En esta capital, considerada como uno de los centros de mayor cultura intelectual, ha habido épocas en que no transcurre un día sin que la prensa registre la comisión de un delito atroz: hombres que asesinan a mansalva y sobre seguro a sus indefensas esposas, padres que queman vivos a sus pequeñuelos; adolescentes que gozan ante el tormento de los autores de sus días; bandoleros que ultiman a los viajeros para despojarlos de sus haberes; asesinatos premeditados para lograr una herencia, y muchos otros crímenes atroces de que nos dan cuenta muy bien servidos diarios de esta ciudad .

Podría citar muchas páginas escritas por historiadores colombianos y extranjeros, en donde se muestra toda la herencia de violencia que ha marcado nuestro devenir histórico.

El historiador Gonzalo Sánchez señala que Colombia ha sido un país de guerra permanente: en el siglo pasado se han librado 8 guerras civiles generales, 14 guerras civiles locales, 2 guerras internacionales, 3 golpes de cuartel. No por azar la centuria termina con la guerra de los Mil Días que es, al mismo tiempo, la última del siglo XIX y la primera del siglo XX.

Y terminemos con una cita del profesor francés Daniel Pécaut, quien en su Libro Orden y violencia señala: La violencia enlaza con las guerras civiles del siglo XIX, sigue desempeñando un papel central en 1965 y no hay elecciones en las que no se corre el riesgo de que se vuelvan a generalizar. Gran parte de los conflictos sociales, rurales o urbanos, se desenvuelven bajo su signo. Los raptos, secuestros o asesinatos perpetrados en nombre o no de razones sociopolíticas, alcanzan en ciertas ocasiones una terrible magnitud, una de las más elevadas del mundo .

Como vemos, la violencia ha sido un hecho recurrente en nuestro país. Revisar sus páginas nos permite constatar, con estupor, cómo los hechos atroces y la violencia indiscriminada hacen parte de ese círculo vicioso en que vivimos, desde los inicios de la construcción de nuestra nación.

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