LA BASURA DEL CONGRESO

LA BASURA DEL CONGRESO

Si usted está interesado en adquirir la curul en la que Fabio Valencia Cossio hizo gran parte de su carrera como senador o unos cuantos metros del tapete color beige sobre el cual se definió la suerte de la extradición de colombianos, ya no busque más.

31 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Dentro de un par de meses no solo podría ser el propietario de estos curiosos implementos sino que, además, podrá adquirir un atril blindado único en el mundo que el entonces presidente de la Cámara de Representantes, Carlos Ardila Ballesteros mandó a hacer por 18 millones de pesos.

El artefacto, que se asemeja a una nevera, tiene una unidad de oxígeno y una butaca, especialmente diseñadas para que usted se pueda esconder en caso de un atentado terrorista. Y tiene una ventaja más: está sin estrenar porque nadie ha podido darle uso a tan singular coraza.

Este paquete de artículos no son parte de un lote a subastar en la Casa Christie s de Nueva York. Son, simplemente, algunos de los cachivaches que reposan en las bodegas del Congreso de la República y que serán rematados próximamente al público, siguiendo las normas legales establecidas y una vez se seleccione lo que puede ser reutilizado.

Los inservibles, tal como se denominan, están guardados en dos grandes locales y su costo total es incierto, pues aunque el Senado tiene avaluado sus cachivaches en 3 mil millones de pesos, la Cámara no sabe cuánto valen los centenares de escritorios, neveras, fotocopiadoras, máquinas de escribir, sillas, mesas de centro, ventiladores, teléfonos, faxes, lámparas... que están confinados en el teatro de la corporación. Por eso, la Contraloría la tiene sancionada.

Reutilizables? Pero quienes estén interesados en adquirir un carro Mercedes Benz, un Montero, un escritorio o una lámpara de cristal, utilizados por alguno de los padres de la patria, no se deben hacerse muchas ilusiones.

Buena parte de los artículos se encuentran en estado lamentable.

En la bodega del Senado de más de 50 metros cuadrados y ubicada en el edifico nuevo del Congreso hay cerca de 180 minineveras dañadas marcas Phillips y Haceb, fotocopiadoras, muebles del año 65, sillas, ventiladores y tapetes viejos.

Además, en el sótano reposan cuatro Mercedes Benz modelos 1979 y 1980, algunos sin farolas, sin chapas y sin arranque, y cuatro motos marca Honda 125 centímetros cúbicos con cerca de diez años de uso.

El resto de los artículos allí guardados no se puede ni ver porque está arrumado impidiendo el acceso, a excepción de una gran gillotina de papel que pesa más de una tonelada y que permanece en la entrada, y un detector de bombas canadiense EVD 3.000 marca Scintrex, que está prácticamente nuevo.

El sensible aparato fue adquirido en 1995 por 60 millones de pesos, pero luego de un corto uso se dañó y nadie ha dado con el chiste.

Y la Cámara? Al otro lado, en la Cámara de Representantes, aunque la gran bodega de inservibles está mejor organizada que la de sus vecinos del Senado tiene luz, un corredor que permite visitarla y un inventario también hay de todo como en botica .

Están las ventanas del siglo pasado que, aunque fueron recientemente restauradas se desmontaron hace unos meses para poner vidrios blindados. También están los escritorios y sillas que la Comisión de Paz dio a guardar, así como los enseres que poco a poco han venido siendo reutilizados.

Además, hay un arrume de toda clase de elementos en mal estado, incluido el tapete de la presidencia de la corporación que mandaron a levantar recientemente.

Si entra en esa bodega encontrará desde curules hasta elevadores, pasando por grecas, ollas, bandejas, calentadores de agua, aspiradoras, llantas usadas, sofás de tres puestos, mesas de juntas...

En su sótano hay un montero Mitsubishi modelo 1991, cuatro Mercedes Benz modelo 1982, cuatro Renault 9 modelo 1990 y cuatro Mazda de varios modelos que, al igual que el resto de elementos, están a la espera de que, de acuerdo con sendas resoluciones expedidas en Cámara y Senado, se nombre una comisión que los revise, establezca la posibilidad de arreglarlos o definitivamente los saque a remate.

Si aún así usted está interesado en alguno de estos artículos, para finales de noviembre está planeado realizar un gran martillo en el Senado. En la Cámara, la subasta tardará un par de meses más.

Se escuchan ofertas. Quién da más?

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