URUGUAY GIRARÁ A LA IZQUIERDA

URUGUAY GIRARÁ A LA IZQUIERDA

Ironías de la política. La izquierda uruguaya logrará hoy según todos los sondeos el mejor resultado electoral de su historia, una mayoría parlamentaria y la mayor votación para su candidato presidencial, pero la segunda vuelta será inevitable y en ella una alianza de los partidos tradicionales le arrebataría el cargo más importante del país. (VER INFOGRAFIA: RADIOGRAFIA DE LOS COMICIOS)

31 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Las principales encuestadoras del país aseguran que Tabaré Vázquez, candidato del izquierdista Encuentro Progresista, ganará los comicios generales de hoy con una ventaja que podría llegar hasta los 10 puntos, pero no logrará la mitad más uno de los votos que exige el reformado sistema constitucional uruguayo para quedarse con el triunfo definitivo.

Esto forzará una segunda vuelta (la primera en la historia del país tras la reforma de 1996) en la que los tradicionales partidos Colorado (derecha liberal) y Nacional o blanco (derecha conservadora) seguramente intentarán una inédita unión para evitar el primer gobierno de izquierda en Uruguay.

Yo creo que el 90 por ciento de los votos blancos irían a parar a Jorge Battle, el candidato oficialista, quien aparece como el más opcionado para disputar la ronda definitiva con Vázquez. Es difícil que alguien de un partido tradicional se pase a un movimiento que dice que representa un modelo político totalmente opuesto, como lo ha hecho Encuentro Progresista , dijo a este diario Sergio Fernández, analista político de la consultora Datos.

Así las cosas, en la segunda vuelta presidencial el 28 de noviembre el colorado Battle, quien aparece con el 26 por ciento de las preferencias electorales, contaría también con casi la totalidad del 23 por ciento de los votos que recibiría el ex presidente blanco Luis Alberto Lacalle: más del 45 por ciento, contra el 37 por ciento que hoy tiene Vázquez en los sondeos de intención de voto.

Podría haber sorpresa Pero como en política todo es posible, algunos expertos no ven tan matemáticamente el panorama. Aunque para una segunda vuelta la unión del liderazgo colorado y blanco es muy factible, la pregunta que queda planteada es si el electorado de cada uno de los dos partidos acompañará una alianza de dos agrupaciones tradicionalmente rivales. Lo más razonable es que haya una segunda vuelta muy reñida , aseguró Agustín Canzani. analista político de la consultora Equipos-Mori.

Para triunfar en la segunda vuelta, Vázquez necesita montar una campaña de tono bastante moderado, lograr transmitir un mensaje de seguridad para los electores del centro, que son los que tendrían que sumarse a su candidatura si quiere triunfar en esa segunda instanci, añadió Canzani.

Algo que no es imposible para Vázquez, un médico oncólogo de 59 años, que en 1990 le dio a la izquierda el triunfo más importante de su historia, al convertirse en el primer intendente (alcalde) de Montevideo elegido por voto popular.

Transformación radical Es muy probable que los seguidores de la izquierda se sientan reafirmados en su ideología aún perdiendo la presidencia, porque van a ser la mayoría clara del país, lo que sugiere que dicho sector va a crecer a una velocidad mayor de lo que la tendencia histórica sugeriría en Uruguay , dijo Canzani.

Porque, aunque la victoria final de Vázquez todavía está en duda, lo que sí parece inevitable es un histórico triunfo de la izquierda en las legislativas y, en últimas, una transformación radical del sistema político uruguayo, acostumbrado a un cerrado bipartidismo.

Sí todas las proyecciones se cumplen, al obtener cerca del 40 por ciento de los votos Encuentro Progresista se convertirá por primera vez en la fuerza dominante del Parlamento, con más de la tercera parte de las curules, lo que la dejaría con autonomía para objetar e incluso aprobar algunas de las más importantes medidas legislativas.

Según Fernández, aún sin lograr la jefatura del Gobierno, la izquierda puede llegar a tener un poder parlamentario suficiente para decidir cosas importantes sin necesidad de alianzas. Lo cual, fundamentalmente, pondría punto final al bipartidismo .

Algo revolucionario en un país en el que desde 1830 la repartición del poder entre colorados y blancos sólo se ha visto interrumpida durante 12 años, por una dictadura militar (1973-1984).

Mañana este país va a amanecer con un sistema de partidos que definitivamente es distinto al que tuvimos durante la mayor parte de este siglo (...). La gobernabilidad va a ser más compleja, gane quien gane, y la política uruguaya va a ser más integrada, va a requerir de la participación de todos los sectores , concluye Canzani.

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