UY...NO LA SOPORTO!

UY...NO LA SOPORTO!

A quién no le molesta ese personaje de la familia (llámese hermano, prima, cuñado...) que en todas la reuniones comienza: - Estás estrenando? Cuánto te costó? Y dónde lo compraste, porque ese mismo modelo lo vi en un almacencito de barrio a mitad de precio . Minutos más tarde: - Tu niño está lindo, lástima que sea tan gordo . Y nunca hace un comentario positivo. Todos tienen un pero.

15 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Por su puesto, a más de uno le provoca ahorcarla, pues sus críticas, censuras, indirectas y comparaciones son tan molestas que si se le sigue el juego termina por convertir la reunión familiar en un campo de batalla.

Esta actitud, por lo general, es característica de personas que tienen carencias afectivas, dice la sicóloga María Elena López. Por eso, muchas de ellas sienten envidia, acompañada de rencor, que resulta muy nociva pues impide que el individuo progrese por estar pendiente de los demás.

De igual manera, otros se valen de chismes, cizaña y críticas para llamar la atención ya que se sienten rechazados.

Este comportamiento también es propio de quienes tienen problemas en sus relaciones, agrega la sicóloga clínica y sicoterapeuta de familia, María Helena Cañizares de García. Generalmente, son seres que no se sienten aceptados y pretenden solucionar sus conflictos emocionales incomodando a los demás .

Lo curioso es que esta situación, según la experta, es muy frecuente en familias de profesionales y ejecutivos que compiten por una mejor posición social, por tener una casa más bonita, por tener a los niños en el mejor colegio... Es algo que hace parte de la cultura colombiana y que estimula mucho la competencia, especialmente económica .

A todos por igual Precisamente, muchas de las peleas familiares se presentan por culpa de esa especie de disociador que compite por obtener los recursos emocionales o materiales que existen en todos los hogares. Su lucha, casi siempre, se centra en obtener desde amor hasta dinero.

Los privilegios y las responsabilidades son otra causa de discordia así como los problemas de personalidad donde la baja autoestima y la incompatibilidad de caracteres ocasionan conflictos, dice la sicóloga Mónica de Blair.

De esta manera, cuando uno de los padres le da más cariño a un hijo que a otro; cuando le da más privilegios y premios al que sobresale; cuando rechaza a la oveja negra, o al que se casó mal, o al que realiza alguna conducta opuesta a las reglas familiares... surgen los problemas, pues el más afectado hace hasta lo imposible para obtener aprobación, cariño, posición social o cualquier otra de sus carencias.

En consecuencia, estas actitudes pueden generar rivalidad y una inadecuada competencia que se hace evidente en todas las reuniones. La rivalidad hace parte de la interrelación humana y usualmente se convierte en una lucha por obtener cariño de los padres y por tratar de hacerle daño al otro con tal de que le dediquen más tiempo o le presten atención , dice Cañizares.

En estos casos se valen de las críticas y los comentarios disociadores para hacer ver los aspectos supuestamente negativos de los otros. La competencia también es un arma de doble filo porque si se utiliza para mal genera rivalidad y puede hacerle mucho daño a todos los de la familia. Pero cuando se utiliza correctamente se convierte en una herramienta valiosa que conduce a que todos se ayuden entre sí para sobresalir y se sigue el ejemplo del que va adelante, dice la sicóloga de familia Eloisa Infante.

De ahí la necesidad de que los padres sean muy cuidadosos con la educación de sus hijos y eso implica obrar de manera justa y respetuosa para establecer un ambiente familiar en el que primen la tolerancia, el respeto, la lealtad, el compañerismo, la igualdad de derechos y la ayuda mutua en el hogar, comenta de Blair.

Tácticas para neutralizar Para evitar que los conflictos familiares se intensifiquen es necesario neutralizar a la persona que haga críticas, comparaciones odiosas o comentarios que puedan ocasionar conflictos en el hogar. Las sicólogas consultadas por CARRUSEL hacen las siguientes recomendaciones para lograrlo: * Como medida preventiva, los padres deben resaltar los valores de cada hijo, que suelen ser bien diferentes, y enseñarles a trabajar y a reforzar sus puntos débiles.

* De padres envidiosos, competitivos y cizañeros resultan hijos iguales, por eso, hay que darles buen ejemplo para, más adelante, tener la autoridad moral que permita hacer los correctivos del caso.

* A las personas que son la manzana de la discordia no hay que seguirles el juego. Si se hace, se puede llegar a la división familiar.

* Si los comentarios de ese personaje son insignificantes, es mejor cambiar de tema y no hacerle caso. Pero si son repetitivos e hirientes, lo más indicado es enfrentarlo.

* Se aconseja que le hablen los padres, el hermano mayor o la persona que más se respete en la familia y el mejor momento para abordarlo es cuando los ánimos estén calmados. Naturalmente, si las críticas son muy fuertes el afectado tiene que salir a la defensiva pero lo correcto es conservar la calma, respirar profundo y esperar el momento oportuno para hablar.

* Hay que hacerle ver la necesidad de respetar y tratar bien a los demás.

* Las personas que se creen el ombligo del mundo suelen hacer comentarios muy hirientes. Lo importante es responderles con diplomacia y el peor castigo es ignorarlos.

* La mejor herramienta para superar esos problemas es el diálogo. Y comunicarse significa ponerse en los zapatos del otro y escuchar sus puntos de vista.

* Hay que hacer acuerdos antes de llegar a disputas serias. Así se evita que surjan resentimientos y distanciamientos radicales en la familia.

* De todas maneras, conviene analizar la actitud de todos los implicados pues en algunas cosas él puede tener la razón. Vale recordar que para negociar las dos partes tienen que ceder.

* A las personas disociadoras hay que elevarles el ego y hacerles reconocimientos. Es la mejor manera de neutralizarlos.

CADA QUIEN HACE SU VIDA Las personas que tienen facilidad para ocasionar discordias deben tener en cuenta los siguientes aspectos según las sicólogas Eloisa Infante, María Helena Cañizares, Mónica de Blair y María Elena López: * Si tienen problemas, no se deben desquitar con los demás. Las cosas hay que decirlas de frente, pues los rodeos y las indirectas ocasionan malestar general.

* Es necesario respetar la forma de ser de todas las personas, además nadie es monedita de oro para caerle bien a todos. Hay que aceptar las virtudes y los defectos.

* Antes de criticar el comportamiento de los demás se debe analizar el propio.

* Nadie debe opinar sobre la manera en que otros educan a sus hijos. Cada quien tiene una forma particular de hacerlo y unas prioridades que se deben respetar. Obviamente, se pueden hacer algunos comentarios, si se tiene confianza, pero dentro de los parámetros del respeto y no de la crítica negativa.

* La gente que se deja invadir por el mal espíritu es muy difícil que pueda arreglar su carácter.

* La competencia es buena mientras sea con uno mismo y sirva para afianzar la personalidad, establecer y alcanzar metas.

Hay que tener mucho cuidado con esas personas chismosas, envidiosas o criticonas que nunca faltan en las familias. Lo correcto es hablar claro con ellas, pues si se les sigue el juego son capaces hasta de dividir hogares. No hay que permitir que generen dos bandos en casa. Lo más bello es la unión familiar.

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