CALMA EN PAKISTÁN, INCERTIDUMBRE EN OCCIDENTE

CALMA EN PAKISTÁN, INCERTIDUMBRE EN OCCIDENTE

A pesar de los crecientes pedidos de la comunidad internacional en el sentido de un pronto retorno a la democracia, los militares paquistaníes consolidaron ayer su control sobre las instituciones políticas de ese país con una fulminante destitución de todos los gobiernos provinciales.

14 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Sin embargo, algunas de los pasos dados por los golpistas, liderados por el jefe del Ejército, el general Pervez Musharraf, hacen pensar a muchos que el golpe de Estado del martes contra el primer ministro, Nawez Sharif, puede terminar dando paso a un gobierno provisional que devuelva a Pakistán prontamente a los canales constitucionales.

Y es que, a diferencia de los golpes militares perpetrados en el país asiático en 1959, 1969 y 1977, Musharraf no impuso la ley marcial, y tampoco tocó al Presidente ni a los parlamentos federal y regionales de las provincias, quienes siguen desempeñando sus labores normalmente.

Las posibilidades de que la situación tenga una salida política parecieron acrecentarse ayer luego de que el general golpista se reuniera con el presidente, Muhamed Rafiq Tarar, para discutir cuestiones nacionales .

A pesar de esto, y del fuerte apoyo popular que generó la caída del gobierno de Sharif, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Madeleine Albright, afirmó ayer que el golpe militar de Pakistán crea un nivel de incertidumbre nuevo en una región en la que hay países con capacidad nuclear.

India y Pakistán, que se disputan la región fronteriza de Cachemira desde que lograron su independencia del imperio británico en 1947 (yendo a la guerra en tres oportunidades), realizaron en 1998 varios ensayos atómicos, afirmando que estaban dispuestos a utilizar dicha tecnología en caso de ser necesario.

En mayo pasado, el conflicto bilateral estuvo a punto de llevar a ambas naciones de nuevo a la guerra, cuando guerrilleros musulmanes apoyados por Islamabad penetraron en la parte de Cachemira que está bajo control indio, provocando una ofensiva militar de más de dos meses de duración por parte de Nueva Delhi. La escalada terminó cuando el ejército indio logró expulsar a los rebeldes.

Occidente, temeroso de que la nueva situación política en Pakistán se pueda convertir en el detonante de una guerra nuclear, ha condenado el golpe de Estado, llegando incluso a imponer sanciones de tipo comercial como la adoptada por la Unión Europea, que ayer decidió paralizar la firma de un acuerdo de cooperación con el gobierno de Islamabad, prevista para el próximo miércoles.

El Reino Unido fue más allá y solicitó una suspensión del diálogo político entre la UE y Pakistán, hasta que no se vuelva a una situación de normalidad, tanto para el país como para el sur asiático.

FOTO: AFP MUSHARAFF (der.), antes del golpe de estado, asistió el domingo, en compañía de sus rivales indios, a una celebración del Ejército de Sri Lanka.

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