LAS SICÓLOGAS DEL OTRO PAÍS

LAS SICÓLOGAS DEL OTRO PAÍS

La gente -o quizás ellas mismos lo hicieron las convirtió en sexólogas, consultoras financieras. médicas, sicólogas y siquiatras. Y no se trata de profesionales con postgrado y diplomas de las mejores universidades sino del sinnúmero de lectoras de cartas, chocolate, tabaco y demás adivinadores.

31 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Cuando se les pregunta por qué la gente las busca (por lo general son mujeres) las respuestas suelen coincidir: la gente sí las busca, evidentemente, para saber qué les depara el futuro pero, sobre todo, para que la escuchen y para que le den consejo.

Y los temas de consulta son vario pintos: amor y problemas emocionales entre la gente de clase alta, dinero y negocios en los estratos más populares. Los celos y traiciones son preocupaciones de todo el mundo.

Todas tienen historias de clientes que les han pagado toda la sesión y no se han dejado echar las cartas o leer el tabaco: solo querían que los escucharan.

Cielo Rincón, por ejemplo, lleva más de 20 años leyendo el tarot y suele contar la historia de un amigo de su esposo que estuvo a punto de suicidarse por una traición amorosa y que cambió de decisión luego de una larga conversación en la que ella conscientemente trabajó sobre su autoestima.

Usted no es sicóloga? , le preguntó a Judith Diaz una mujer dueña de una institución médica con doce sicólogas que, según le dijo, no habían podido encontrarle solución a su problema como sí lo hizo ella en un par de horas.

Pero ni Judith ni Cielo ni la mayoría de quienes hacen adivinación han estudiado sicología. Sin embargo, quienes las consultan les conceden una habilidad superior para entender sus dudas y temores.

Quienes no ven con buenos ojos estas prácticas son los sicólogos, sicoanalistas y siquiatras, que critican el poco rigor científico de estos asuntos. Uno de ellos afirmó que incluso hay ocasiones en los que personas con problemas neuróticos o sicóticos han visto agravado su padecimiento.

Son personas que se aprovechan de la ingenuidad del público para fomentar el pensamiento mágico y primitivo , afirmó un sicoanalista.

Y así como hay diferencias conceptuales también las hay en las tarifas que cobran. Incluso las hay que ganan más que un médico con PhD. En los barrios populares las tarifas por cada lectura del tarot van de los diez a los veinte mil pesos. Y mientras se va subiendo de estrato también lo hace el costo, que en caso de tarotistas o tabaqueras con alguna reputación bordean los cincuenta mil.

Pero ahí no para la cosa. En Bogotá se conoce un caso de un brujo de la alta sociedad que cobra 120 mil pesos por sesión: Para que no se le acerquen personas que lo puedan contaminar , según explica un conocido suyo

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