LA EFICIENCIA DEL VENTRÍLOCUO

LA EFICIENCIA DEL VENTRÍLOCUO

El país se quedó sin brújula al extraviarse de su norte moral. La mentira aflora por doquier como moneda de amplia circulación. Y una de las formas más nocivas de mentira es la desinformación. Hoy, cuando prácticamente han desaparecido los obstáculos materiales para la divulgación del conocimiento, la amenaza más seria que se cierne sobre la opinión pública es la indigencia o manipulación de la información.

21 de diciembre 1999 , 12:00 a.m.

Valenzuela tiene la habilidad de los ventrílocuos y logra que personajes que cumplen el papel de marionetas actúen o interpreten sus mentiras y las disfracen con matices de verdades, con lo cual encanta a las élites, pero no logra persuadir a la opinión pública Valenzuela mintió cuando dijo que no tenía intereses económicos en Corfivalle. Mintió cuando afirmó que la Procuraduría había iniciado la investigación en el caso Enron por solicitud de él. Mintió cuando dijo que a Rodado nunca se le quiso imponer un texto para que lo firmara. Mintió cuando afirmó en el Congreso que la Carta de Intención que me entregó la Viceministra había sido preparada por la Enron. Pero la peor de todas las mentiras es aparecer como redentor de la pobreza para justificar acciones que lesionarían al país y a los colombianos más pobres.

La gestión que cumplí en la Empresa Colombiana de Petróleos la conoce la opinión pública y la evaluó con creces el señor Presidente de la República. Todos los cargos que he desempeñado en el sector oficial o en el privado resisten el más severo de los escrutinios. Mi gestión no la pueden calificar los yuppies que quebraron la Corporación Financiera del Valle, entidad que tuvo que ser entregada en dación de pago a los bancos acreedores, y ahora tienen la osadía de dictar clases de eficiencia y de buena administración.

Jamás caería en la tentación de posar de ejecutivo y alardear de eficiente procediendo con celeridad a malvender activos de la Nación o a firmar contratos con cláusulas lesivas para el patrimonio público. Pero la desinformación y la manipulación continúan, cuando Santos afirma de manera simplista y folclórica que Ecopetrol lleva 18 meses sin firmar un solo contrato y sin tomar una sola decisión. Durante ese lapso se firmaron más de 90 mil contratos y relaciones contractuales de diversa índole, en cumplimiento de una amplia delegación de funciones con soporte legal y estatutario.

Ahora bien, en cuanto a la suscripción de contratos de asociación, cuya aprobación es una competencia indelegable de la Junta Directiva de Ecopetrol, su firma se paralizó desde 1998 cuando se anunció públicamente que se modificaría la Política Petrolera para hacer más competitivo al país, otorgándoles a las compañías asociadas unas condiciones contractuales y fiscales más favorables. Desde ese momento, esas empresas optaron por esperar que cambiaran las condiciones económicas a su favor para suscribir nuevos contratos de asociación. Los estudios que se requerían para la toma de decisiones y los trámites legislativos correspondientes a la nueva política de hidrocarburos se adelantaron en Ecopetrol en forma eficiente, pero su aprobación por el Congreso y la Junta Directiva de Ecopetrol abarcaron desde finales del 98 hasta septiembre del 99.

El riesgo de perder la autosuficiencia en materia de hidrocarburos como consecuencia de una declinación en el ritmo exploratorio que se viene produciendo desde hace ocho años no es un vaticinio genial de Valenzuela. Ni las medidas que se han venido adoptando para contrarrestar ese evento son de su paternidad o el fruto de su exclusivo esfuerzo, como en forma oportunista y vanidosa ha querido hacerle creer al país.

La crisis petrolera se avecina a pasos agigantados, pero no en el año 2006 como sostiene Valenzuela. Lo que la opinión pública ignora es la advertencia que me permití hacerles a los miembros de la Junta Directiva, en un memorando escrito a comienzos de septiembre de este año: si no se compensa la declinación en el volumen de reservas de petróleo, a finales del año 2002 o comienzos del 2003, la producción neta de crudo de la nación, que es apenas de un 60 por ciento de la producción total del país, ya no será suficiente para abastecer las necesidades de carga de nuestras refinerías.

Precisamente para hacer frente a esa inminente amenaza, me di a la tarea de estructurar con la asesoría de la prestigiosa firma inglesa Gaffney Cline la denominada Ronda 2000 , mediante la cual se ofrecieron en los más importantes centros petroleros del mundo y a través de una Ronda de Licitación que pudiera ser internacionalmente exitosa, 13 áreas que combinan la exploración de bloques prospectivos con la obtención de producción incremental en el corto plazo.

Esos ofrecimientos tuvieron una gran receptividad y nunca antes se había mostrado tanto interés por inversionistas extranjeros, como en el caso de la Ronda 2000. Esperamos que la nueva administración de Ecopetrol le dé a este proceso licitatorio la debida atención, lo asuma como un compromiso de gobierno y le dé la prioridad que merece para que el trabajo iniciado no se trunque y evitemos así la catástrofe y el dramático empobrecimiento que el doctor Santos vislumbra si no se actúa con celeridad y con eficiencia.

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