HACE 25 AÑOS SE ABOLIÓ LA CONCESIÓN PETROLERA

HACE 25 AÑOS SE ABOLIÓ LA CONCESIÓN PETROLERA

El 28 de octubre de 1974 se expidió el Decreto Legislativo 2310 por el cual se abolió el régimen de concesión en materia de hidrocarburos, se encargó a Ecopetrol de la exploración y explotación de hidrocarburos de propiedad nacional y se la facultó para adelantar estas actividades directamente o por medio de contratos de asociación, operación, de servicios o de cualquier otra naturaleza con particulares nacionales o extranjeros, personas naturales o jurídicas.

29 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

De esa forma, la asignación de áreas a Ecopetrol, establecida como excepción por la Ley 20 de 1969 se convirtió en la norma.

El Decreto 0743 de febrero 21 de 1975 que reglamentó el Decreto 2310 estableció que Ecopetrol definiría los términos de los contratos así como los medios de citación o convocatoria de los posibles interesados en adelantar trabajos de exploración o explotación en el país.

La contratación hoy Un cuarto de siglo después, la contratación se adapta a los cambios de la contratación petrolera en el mundo, como lo ha venido haciendo en estos 25 años.

En este aniversario cabe preguntarse, cuáles fueron las motivaciones que llevaron al gobierno de Alfonso López Michelsen a adoptar un nuevo régimen de contratación, cuáles eran en aquel entonces los hechos del entorno y las circunstancias internas del sector y cuáles lecciones podemos aprender de esa experiencia.

Esas medidas de política petrolera se tomaron en Colombia en un momento de grandes cambios en el mercado internacional del petróleo.

Ejemplos de ello fueron, en primer lugar, el embargo de petróleo con que Arabia Saudita castigó a Estados Unidos por su apoyo a Israel en la guerra de Yom Kippur en octubre de 1973; en segundo lugar, la Ley de Reversión en 1971, la elevación de la carga fiscal petrolera al 96 por ciento en 1972, la creación de Pdvesa en 1975 y la nacionalización del petróleo desde el primero de enero de 1976 en Venezuela.

Por doquier, las naciones productoras retomaron el control del recurso natural no renovable. Esta nueva era del petróleo cambió la actitud de los gobernantes de los países consumidores que vieron cómo, de la misma forma que la guerra era muy importante para dejársela a los generales, el manejo de los hidrocarburos era estratégico y no podía estar en manos de los petroleros.

En Colombia, la abolición de la concesión, un régimen vigente desde los albores del siglo, que otorgaba derechos sobre la explotación de hidrocarburos por 40 años y más, a cambio de un pago de regalías e impuestos del 14.5 por ciento, y su sustitución por un régimen que aumentó la participación del Estado en las utilidades de un proyecto petrolero hasta más del 80 por ciento es la expresión de las nuevas tendencias de ese entonces.

Antecedentes Los primeros contratos de asociación no fueron los que se firmaron a raíz de la expedición del Decreto 2310 pero fue a partir de esa disposición que se generalizó su utilización por Ecopetrol para adelantar labores en el upstream a través de terceros.

Esta utilización se dió de preferencia en forma directa, sin recurrir a licitaciones u otras formas de convocatoria, con contadas excepciones.

El primer contrato de asociación que firmó Colombia fue el celebrado con Cities Service Petroleum Corporation en 1956, hoy explotado por Petrosantander, sobre un área devuelta de la Concesión de Mares. En 1958, J. W. Mecom y Ecopetrol se asociaron para buscar petróleo en cercanías de Tolú.

El contrato celebrado en 1964 con Tennessee Colombia S.A para explorar en el valle medio del Magdalena sirvió de base para elaborar la minuta del contrato diez años más tarde.

Entre 1970 y 1974 se firmaron contratos con Sopetcol, Argonaut, Intercol, Continental, Aquitaine, Chevron, Farmland y Cayman, entre otros.

En 1964, el Ministro de Minas de la época se congratulaba por haber firmado el contrato con Tennessee ya que le aseguraba a la Nación términos más justos que el sistema de concesiones y comparaba el 14.5 por ciento de regalías e impuestos, que obtenía el Estado colombiano bajo la concesión, con el 59.5 por ciento del petróleo extraído que obtendría con ese contrato de asociación. De esta manera, decía el Ministro, Colombia se ponía a tono con las políticas de otros países productores que venían aumentando su participación en el producto de sus yacimientos.

Un cuarto después Son evidentes las similitudes y las diferencias entre la situación del petróleo en Colombia y en el mundo en los años setentas y la de hoy.

La Opep ha recuperado su poder de mercado, el petróleo ha vuelto a ser una preocupación de la geopolítica mundial y el gobierno colombiano promueve la exploración petrolera para evitar el desabastecimiento.

No obstante, la retórica del nacionalismo ha sido sustituida por una más pragmática que busca soluciones gana- gana para países y compañías y surgen propuestas de contratación muy similares a la de la prohibida concesión en el país.

El contrato de asociación ha sido un instrumento útil para atraer capitales y descubrir importantes yacimientos.

Los ajustes de la política de contratación en cabeza de la Junta Directiva de Ecopetrol han sido ágiles y motivados por la necesidad de no perder competitividad.

Si bien esta agilidad es deseable no lo es la ausencia del Congreso de la República y de la opinión pública de las definiciones de fondo en cuanto al lugar de Ecopetrol y del petróleo en el desarrollo del país.

Es muy lamentable también que la riqueza de estos debates hace un cuarto de siglo se haya perdido hoy. Nadie se pregunta hasta dónde puede ceder el gobierno renta en nombre del autoabastecimiento de crudo ni cuál es su costo fiscal ni cuándo puede esperar el consumidor recibir los beneficios de la liberación de combustibles ni qué significa el mandato de la Ley 20 y del Decreto 2310, aún vigentes, con respecto al encargo exclusivo que recibió Ecopetrol de explorar y explotar los hidrocarburos del país.

Política petrolera de López El análisis técnico del mercado del petróleo en el país y en el exterior, realizado por los másteres de Fedesarrollo, como les decía Klim, vino a sumarse a las ideas que esbozó López, como candidato presidencial y como orientador del MRL en diferentes documentos, acerca de la recuperación de la soberanía en el manejo de los recursos naturales y la pertinencia de una política frente a la inversión extranjera que si bien no la rechazaba propendía por encauzarla hacia sectores prioritarios para el desarrollo del país y castigar la de propósitos puramente especulativos.

La política petrolera de la administración López Michelsen marcó un hito en la historia de los hidrocarburos en Colombia. Esta política consistió en la abolición de la concesión, la definición de que sólo Ecopetrol tenía en adelante derecho a ocuparse de la exploración y explotación de hidrocarburos en forma directa o a través de terceros, la reorganización de Ecopetrol para reflejar sus nuevas responsabilidades, la modificación de los precios del crudo reconocidos a las compañías para acercarlos a los internacionales, la aplicación al gas natural del mismo régimen que al petróleo, la eliminación del dólar petrolero y la suspensión de proyectos tan descabellados, en las palabras del ex- Presidente, como la refinería de Tumaco.

Con esas medidas, el gobierno no pudo evitar que Colombia se convirtiera en importador de crudo en los diez años siguientes ni que le afectara su balanza de pagos en forma notable pero creó las condiciones para los descubrimientos que ocho años más tarde le devolverían la autosuficiencia y le permitirían ser exportador , tal y como lo hizo notar el ex- Presidente en prólogo a un libro de Jorge Mario Eastman, en agosto de 1986. Esta política, también creó los incentivos adecuados para los inversionistas al corregir los precios internos y eliminar el dólar petrolero y, muy especialmente dotó al país de una institucionalidad para participar en el desarrollo petrolero y captar la renta correspondiente al agotamiento de un recurso natural no renovable, con el fortalecimiento de Ecopetrol y la universalización del contrato de asociación y de la participación estatal del 50 por ciento en la producción e inversiones de toda explotación de hidrocarburos.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.