EL ATLAS MACABRO

A primera vista son lugares comunes y corrientes, pero tras esa apariencia inocente esconden macabros secretos... Cuando no han sido escenario de hechos verdaderamente espeluznantes, han albergado en sus límites a algunas de las criaturas más monstruosas del planeta.

31 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Por eso, cuando un viajero desea abordar una ruta verdaderamente escabrosa, debe llevar en su maleta desde una buena cantidad de balas de plata, única manera de eliminar a un hombre lobo; un collar de ajos, para que los espantados sean los vampiros; algunas dosis de chiquitolina , capaces de convertir monstruos de tres metros en cucarachas, y un completo equipo de teletransportación, que permita regresar desde las más ignotas dimensiones.

Se puede, además, incluir en el equipaje de mano una Biblia, un crucifijo, litro y medio de agua bendita, esta guía de destinos y una cámara digital de video... por si las dudas. Quien decida hacer el recorrido completo debe dejar, también y como se dice en las películas, sus asuntos en orden. Pues si nos atenemos a la historia es posible que no regrese o que de pronto todos empiecen a tratarlo y observarlo como si estuviera loco.

Siguiendo la pista de los tramos más aterradores, el fervor popular señala que estos son los puntos geográficos infaltables en el itinerario de una expedición por el mundo del terror.

Transilvania: Lugar de residencia del cruel Conde Drácula. Aunque muchas leyendas se han tejido en torno a la sanguinaria figura de el Príncipe Vlad de Rumania, de la orden del Dragón, todo parece indicar que se trataba más de un cruel y desalmado gobernante que de un vampiro sinvergenza. De todas maneras, aprovechando los chismes, en 1998 el empresario Livi Ratiu decidió aprovechar la fama del personaje en cuestión e inventarse un plan turístico que incluye visitas a su castillo y degustaciones de sangre fresca. Hay que aclarar eso sí que la sangre proviene de terneras y no de guapetonas vírgenes como hubiesen deseado muchos. En todo caso y por si los rumores resultaran ciertos, es mejor guardar las precauciones del caso y vestirse con sacos de cuello alto.

Dsseldorf: Si la intención es adentrarse en el hogar de un vampiro a toda prueba, hay entonces que viajar a Alemania e internarse en los bosques cercanos a Dsseldorf. En ese lugar cometió todas sus fechorías Peter Kten, un tipo que no dormía en un ataúd, no tenía problemas con la luz del día, no se derretía cuando veía un crucifijo, pero si pasó a la historia como El vampiro de Dsseldorf, cuando fue condenado en 1931 por asesinar y beber la sangre de nueve de sus víctimas probadas. Su ritual incluía llevar chicos y chicas al bosque, para luego abrirles una herida en la garganta con unas tijeras y después de chuparles la sangre rematarlos.

El Triángulo de las Bermudas: En caso de que la intención sea desaparecer con la idea de mudar a otras dimensiones, vale intentarlo en el Triángulo de las Bermudas. Según la historia, el 4 de febrero de 1963, el barco Marine Sulphure Queen sapareció sin que existieran perturbaciones atmosféricas de ningún tipo y tras comunicar que todo marchaba bien a bordo. De esta manera, 39 tripulantes se esfumaron sin dejar rastro y entraron a engrosar la lista de barcos desaparecidos en esa zona. Nadie sabe en realidad a donde van a parar los marineros y sus acompañantes, quizás por ello el tema inspira cientos de teorías terroríficas.

El Lago Ness: Hemos llegado al apartado de las criaturas verdaderamente monstruosas. Pese a que varios especímenes le antecedieron Nessie es quizás el monstruo marino más famoso del planeta. Teniendo en cuenta su nombre, no podría habitar otro lugar que las aguas del Lago Ness, cuya profundidad máxima es de 300 metros y se encuentra ubicado en Escocia. Aunque la gente de la región siempre tuvo temor a la criatura, el lago comenzó a llamar la atención después de 1933; ese año se construyó un camino en la ladera norte y se cortaron árboles y matorrales para obtener una vista mejor. Aumentaron los visitantes, y también las observaciones del monstruo. La primera que obtuvo amplia publicidad tuvo lugar el 14 de abril de 1933. Según los testigos, el señor y la señora Mackay, la criatura, parecida a una ballena, se exhibió durante un minuto entero. Esta observación fue seguida de otras... Por lo que es posible que emerja de nuevo.

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