TRIQUI, TRIQUI...

31 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Dolores, mi vecina, se apareció ayer completamente disfrazada. Tenía dos banderas de Colombia pintadas en cada una de sus mejillas, la camiseta blanca del No Más!, unos pantalones caqui como esos que usa mi general Serrano cuando vienen a visitarlo los del Pentágono y les dice Sí Más! y una chaqueta amarilla y negra Hilfiger como la que se pone Andrés las pocas veces que anda por aquí y recorre nuestras regiones apartadas (Cartagena, Casa de Huéspedes, Cartagena), para decirles claramente a sus habitantes que él sí No Más, ni Sí Más, sino todo lo contrario.

Dolores le dije, sabrás perdonarme, no?, pero la marcha por la paz fue el domingo pasado. A mí sí se me hizo muy raro el no verte. Creo que en Bogotá solo faltaron a la cita el ex presidente López y tú. Lo de él se entiende en el sentido de que el Gobierno le coartó cualquier derecho a manifestar su beligerancia. Pero lo tuyo es inadmisible.

Ay, mija, yo sí estuve! me respondió furiosa, y si no me viste fue porque a las muy pendejas de las Urrutia y a Teresita y a Katherine y a Lulú y a todo ese chusmerío de mujeres que fueron, les dio por irse de blanco como yo. No hay derecho! Por eso, para la fiesta de halloween de las Ospina voy a repetir. Pero dime, Paloma, a que no adivinas de qué estoy disfrazada, ah? Pues con todas esas pistas que ya me diste, pensaría que de marchanta de la paz; pero si además tengo en cuenta tu rascadera de pelo, tu bigote y tu insostenible acelere, diría que de Pachito Santos.

Tan obvia estoy?! Creo que mejor me voy a poner la pinta y la capa negras, las uñas enormes y los afilados colmillos de plástico.

De Drácula? No. De doberman de la Dian... Y tú, de qué te vas a disfrazar? Pues había pensado que de empresaria colombiana. Pero acabo de leer la última encuesta de Semana y EL TIEMPO sobre las preferencias de nuestros ejecutivos líderes, y ya me dio vergenza.

Pero por qué si es fácil. Te pones unas patillas y unas cejas como las de Julio Mario, una caja de dientes bien reluciente como la de Carlos y te echas un frasco de gomina en el pelo como Luis Carlos.

No, no es eso. Es que tendría problemas de personalidad. No sabría cómo actuar sabiendo que mi caricaturista preferido ya no es Osuna sino Pepón. Que voy a votar por Noemí o por Alvaro Uribe, porque odio a Serpa. Que no me desprendo del programa de Sánchez Cristo en la radio y que leo a Plinio, a Lemos y a Semana. Que creo que vamos a ganar la guerra, siempre y cuando los gringos vengan a echarnos, perdón, a echarles bala. Y que tengo que fingir que creo en Colombia, mientras estoy pensando seriamente en irme del país.

Ay mija, pero si es solo una fiesta de disfraces y no un concurso de derrires o de ideologías.

De todas maneras, Dolores, qué tal si en medio de la fiesta me extrovierto mija, y me da por gritar que cómo fuimos de brutos al elegir a este presidente que nos ha llevado a la bancarrota, cuando lo cierto es que todavía el 61,4 por ciento de mis colegas hace de tripas corazón e insiste en afirmar que no nos salió chimbo? Me echan del club.

Pues sí, no? Y si para evitar problemas te vas de payacita? Que no, Dolores, ya te dije que me daría vergenza.

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