LECCIONES DE LA CRISIS

LECCIONES DE LA CRISIS

Los orientales, que son sabios, sostienen que toda crisis genera oportunidades. En la situación actual de la economía colombiana es evidente que tenemos que aprender varias lecciones que seguramente nos ayudaran a superar la difícil coyuntura. Me atrevo a señalar algunas de las mas importantes.

29 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

1.Las crisis hay que sortearlas. Tenemos que reconocer que Colombia ha sido un país privilegiado. No hemos experimentado las recurrentes caídas en el ritmo de actividad a las que están acostumbrados las demás naciones, incluidas las mas desarrolladas. Las crisis son inherentes al sistema económico y por lo tanto tenemos que aprender a vivir con ellas. Esta no será la ultima. Sin duda, en nuestro país no teníamos experiencia en el manejo de este tipo de situaciones y por ello nos cuesta reaccionar y poner en practica los correctivos necesarios. La crisis nos obliga a repensar lo que hacemos y a cambiar de paradigma.

2.El excesivo apalancamiento es peligroso. El país perdió el hábito de ahorrar. El deseo de consumir y de crecer nos llevaron a incrementar irracionalmente los niveles de endeudamiento. Esto aplica para el sector público que mantuvo durante anos niveles excesivos de gasto lo que inevitablemente indujo a un crecimiento desmedido de la deuda interna y externa. Pero también es cierto para el sector privado donde la capitalización de utilidades fue la excepción y donde el nivel de pasivos era insostenible. La vulnerabilidad de la economía quedó descubierta con el aumento de la tasa de interés que convirtió las deudas en impagables. Para salir de la crisis el país tiene que volver a ahorrar.

3.Exportar no es una opción: es una obligación. Las empresas colombianas se conformaron con estrategias que privilegiaban el mercado interno. Desconocieron el proceso de globalización. Pusieron todos sus huevos en la canasta doméstica. La lenta dinámica interna los golpea de lleno. Quienes tomaron a tiempo la decisión de exportar han sido menos golpeados por la crisis. Para salir de la crisis tenemos que entender que los mercados internacionales no son solo amenazas sino también inmensas oportunidades.

4. La rigidez agrava la crisis. Dado que la crisis cuestiona la forma como hemos venido operando, el cambio es lo único que permite acelerar la recuperación. Las estructuras rígidas dificultan el nacimiento de las nuevas condiciones que son necesarias para superar la crisis. Nuestro país esta lleno ideas fijas que no pueden ser cuestionadas. Los sindicatos dogmáticos, la clase política clientelista, los empresarios intervencionistas, el funcionario publico con alma de burócrata, agravan la crisis con su resistencia a aceptar que las estructuras cambien. La flexibilidad permite el restablecimiento del equilibrio y por lo tanto del crecimiento.

5.No hay substituto para la productividad y la eficiencia. La crisis desnuda la realidad de una economía. Deja al descubierto sus fortalezas y debilidades. Esta recesión nos ha demostrado que fuimos tolerantes con la ineficiencia, que permitimos sobrecostos y fomentamos gastos superfluos e innecesarios. Las empresas austeras son mas sólidas. El despilfarro mina la capacidad de una empresa de sobrevivir a la crisis.

6.Sin planeación no hay progreso. El corto plazo ha dominado la manera como concebimos al país. Queremos hacer riqueza rápido, obtener resultados sin esfuerzo, triunfar sin sacrificarnos. Salir del subdesarrollo exige paciencia y constancia, dos virtudes complementarias de la planeación. Nada realmente importante se hace con visión inmediatista. Para salir de la crisis hay que pensar en el mediano y largo plazo, fijarse objetivos ambiciosos y luchar por cumplirlos.

Lo anterior cuestiona nuestra actitud frente a la crisis. Como es natural en nuestra cultura, creemos que el gobierno es el único responsable de llevarnos fuera de la recesión. Pero resulta que necesitamos un compromiso de cada colombiano para cambiar la realidad. El remedio para la crisis exige entonces una modificación profunda de nuestra visión del presente y del futuro. La crisis nos trae muchos sinsabores. Pero también nos abre la oportunidad de superar muchos anacronismos que no hemos querido enfrentar. No todo es negativo en este proceso.

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