PILOTES DE PESO MAYOR EN EL PUENTE DE LA CALLE 92

PILOTES DE PESO MAYOR EN EL PUENTE DE LA CALLE 92

Para el ingeniero Jorge Bernal Varela, gerente de Civilia Ltda. una empresa de prestigio que ganó los contratos de rehabilitación del puente curvo de la calle 92 es claro que existe una diferencia entre los precios de los pilotes o columnas que sirven de base a la controvertida obra, y los que figuran en el mercado.

20 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Una diferencia de costos, que según expertos consultados por EL TIEMPO ingenieros que pidieron mantener su nombre en reserva podría rayar en los mil millones de pesos.

Andrés Camargo, director del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), también reconoce que las moles de cemento son costosas. Pero tanto Bernal como Camargo aseguran tener razones de peso que justifican el haber cobrado y pagado, respectivamente, pilotes que superan los precios del mercado, incluso en un 50 por ciento, y que le costaron al Distrito Capital 1.648 millones de pesos.

La defensa de Bernal y de Camargo (ver notas anexas) se registra a 26 días de que los bogotanos estrenen por tercera vez la polémica construcción y luego de que expertos en el tema reiteraran sus denuncias ante el concejal de Bogotá Armando Benedetti, quien dice tener evidencia del sobrecosto.

Por eso, hoy el centro de la polémica son esos 7.380 metros lineales de moles de cemento y hierro que ni siquiera se ven, pues están clavadas a 22,5 metros de profundidad a lo largo y ancho del puente curvo.

Y aunque la calidad de los pilotes y de la obra en general no está siendo cuestionada, para despejar las dudas EL TIEMPO les pidió a seis importantes empresas expertas en construcción de puentes vehiculares y de pilotes, que cotizaran los mismos elementos por los que el IDU desembolsó 1.648 millones de pesos, a razón de 223 mil pesos por metro lineal.

Cada firma la mayoría con más de 20 años de experiencia evaluó los costos de acuerdo con las especificaciones del IDU.

Además, se les solicitó que tuvieran en cuenta características propias de la construcción, que podrían aumentar los costos, como son: terreno difícil, rendimiento de los equipos, adecuación del terreno para la instalación de la maquinaria, limitaciones en la movilización de los equipos dentro de la obra, disponibilidad de maquinaria auxiliar para retirar la tierra excavada y un 70 por ciento de trabajo nocturno.

En la mayoría de los casos, la diferencia de precios entre lo pagado en el puente curvo y los cotizados, alcanzó e, incluso, superó, el 50 por ciento.

Los costos Según las propuestas, los precios del mercado con las dificultades antes expuestas oscilan entre 60 mil y 105 mil pesos el metro lineal. Tan solo una firma cotizó una cifra superior: 148 mil pesos, suma que, en todo caso, es 75 mil pesos más barata que la desembolsada por el Distrito.

Por eso, algunas firmas calificaron como un claro sobreprecio el hecho de que se pague 223 mil pesos por el mismo producto.

Pero los conceptos cuatro de ellos emitidos por escrito y dos verbales no son el único elemento de juicio que se ha tenido en cuenta. EL TIEMPO verificó los pagos realizados por metro lineal de pilotes en tres puentes vehiculares que actualmente se construyen en Bogotá: el de la Avenida Ciudad de Cali con calle 80; el de la Avenida Boyacá con calle 80 y el de la Avenida 68 con calle 80.

Las diferencia en el precio de esos pilotes frente a los del puente curvo de la 92, también es clara.

Así por ejemplo, en el puente de la calle 80 con Avenida Cuidad de Cali se pagó el metro lineal de pilote a 75 mil pesos sin incluir el acero, 115 mil pesos menos que en el de la 92.

De micro a macro Pero las quejas de los ingenieros van más allá del precio de los pilotes. Ellos aseguran, y así consta en el pliego de condiciones hecho por el IDU, que inicialmente se había presupuestado la construcción de micropilotes. Elementos que se diferencian de los primeros en su tamaño y en el tipo de maquinaria que se requiere para su perforación.

El cambio obedeció, según Camargo, a que los pliegos se elaboraron con base en un diagnóstico que luego varió.

En mayo de este año, cinco meses después de cerrado el puente y cuando finalmente se entregaron los diseños definitivos elaborados por la firma P&D, se estipuló que lo más conveniente era construir pilotes.

En términos de tamaño se pasó de micropilotes de 30 centímetros de diámetro por 40 metros de profundidad, a pilotes de 40 centímetros de diámetro por 22,5 metros de profundidad.

Y en términos de plata, se pasó de pagar 200 mil pesos el metro lineal a 223 mil 400 pesos, para un incremento total de 172 millones 692 mil pesos.

Cuando EL TIEMPO quiso indagar la razón del cambio con P&D, uno de sus socios, Alejandro Pérez, manifestó que existía una cláusula de confidencialidad que no le permitía dar información.

Al respecto, el IDU manifestó que simplemente se siguieron las recomendaciones de P&D la cual está debidamente sustentada.

Más barato? En todo caso, el Distrito Capital insiste que aunque el costo de los pilotes que se escogieron para el puente curvo es el más alto entre las propuestas presentadas, en conjunto, la oferta de Civilia era la más barata y ese fue uno de los factores por los que se les adjudicó ese primer contrato.

Esta afirmación se sustenta en una tabla en la que el IDU compara los precios presentados por Civilia con los de los otros proponentes: Conconcreto, Arquitectos e Ingenieros Asociados S.A. y Gayco.

En dicha tabla es evidente que de los siete puntos que se evaluaron para la adjudicación del contrato, Civilia tenía seis ítems con precios por debajo de sus competidores. El único punto que superaba al resto era el de los pilotes. Mientras Civilia pedía por estos 200 mil pesos, los otros participantes los cotizaron en 84 mil, 100 mil y 190 mil pesos.

Así por ejemplo, mientras Conconcreto pidió 219 mil 486 pesos por metro cuadrado de demolición de concreto, Civilia solicitó tan solo 75 mil pesos.

Gayco, por su parte, cotizó la tonelada de acero de refuerzo a un millón 515 mil pesos. Civilia pidió 700 mil pesos.

No obstante, de los siete ítems que Civilia cotizó por debajo del resto de participantes, el Distrito tan solo se benefició de dos de ellos demolición y acero pues los otros no fueron ejecutados en ese primer contrato.

Por eso, los expertos preguntan: se compensó el sobreprecio de los pilotes con la reducción de costos en otros aspectos? Ellos opinan que no.

Sin embargo, el IDU manifiesta que esos precios beneficiosos se mantuvieron para el segundo contrato, que también ganó Civilia tras una licitación pública cuyo objeto era la construcción de las mejoras estructurales del puente y que aunque fueron adjudicaciones diferentes y con participantes diferentes no se pueden separar.

Habla Civilia Para el ingeniero Jorge Bernal, representante de Civilia, existen razones que justifican los costos de los pilotes y que muchos de los que cuestionan la obra, desconocen.

Su principal argumento es la complejidad del trabajo pues: no se está hablando de una obra normal .

Para la presentación de la oferta y por no estar elaborados, no se nos entregó ni planos ni estudio de suelos, sino solo las especificaciones incluidas en los pliegos.

Además, se fijó un plazo ultracorto de tres meses para la ejecución de la obra, precio fijo sin reajuste y altas multas por incumplimiento .

Bernal asegura que era una labor de alto riesgo en la que podría quedar enterrada para siempre una empresa que fracasara en su construcción.

Agrega que el pilotaje, el único ítem que involucraba factores, según él, desconocidos, tales como la expansión, era la parte crítica de la obra.

Por eso, Civilia cuantificó y evaluó todos los riesgos y costos necesarios para llegar a un valor unitario de pilotaje, cuyo análisis de precios unitarios fue detallada en la oferta y que involucra la totalidad de obras y adecuaciones que otras empresas suelen cobrar por separado.

Este es el caso del despeje del sitio de la obra, la iluminación completa durante 12 horas de trabajo nocturno, celaduría, dominicales y festivos, montaje y desmonte de equipos para traslado de una zona a otra dentro de la obra, entre otras cosas.

Aunque Bernal reconoce que existe una aparente diferencia entre los precios de los pilotes del contrato y los del mercado, la desvirtúa al agregarle los costos de los trabajos mencionados anteriormente.

No se puede ver el caso de los pilotes individualmente sino el de toda la obra, analizando también los precios de otras actividades que, como las demoliciones de concreto estructural, ascendieron a tres veces más del valor contratado; y el acero de refuerzo de gran importancia en la obra que se cobró a 700 pesos el kilo.

Estamos seguros de que los valores de las otras actividades que integran la obra, fueron inferiores a los ofrecidos por los otros proponentes y que hubo ofertas con precios de pilotaje con valores cercanos a los de Civilia. No es justo que se trate de armar un escándalo en torno a una obra que ha venido siendo ejecutada con las mejores condiciones técnicas, contrarreloj, trabajando de día y de noche y con la presión de ciudadanos desesperados por el tránsito .

Por eso, insiste, Civilia cobró el precio justo de las obras que se iban a realizar y que están siendo vigiladas por la Contraloría y la Personería de Bogotá.

El mejor precio no siempre es el más barato Andrés Camargo, director del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), reconoció que el precio de los pilotes que se pactó con Civilia fue el más alto dentro de las propuestas recibidas. Pero, fue enfático en afirmar que ese precio no se puede separar de los costos de otros ítems dentro del contrato.

El mejor precio no siempre es el más barato. Civilia tenía muy bajos los otros ítems en la primera propuesta. Concreto barato, hierro a la mitad de lo que proponían los demás y la demolición era la quinta parte de lo que cobraban los otros , explica.

El funcionario argumenta que hay componentes adicionales tiempo de ejecución, maquinaria, dificultades que influyen en los costos y por eso para él es aventurado comparar los precios de otros puentes y de cotizaciones del mercado con lo que realmente vale una la obra.

Para Camargo y sus asesores la ventaja es muy clara, por eso, dijo estar dispuesto a mostrar y demostrar la transparencia con la que se adelantó la rehabilitación del puente curvo. Lo que obtuvimos creemos que tiene un buen precio. Que los cimientos son caros, sí; pero tiene un resto de componentes que son muy buenos en el mercado. El IDU se siente satisfecho con lo que ha recibido. El valor final de la obra es un buen valor .

Finalmente, manifestó que si bien en el primer contrato que se le adjudicó a Civilia, el Distrito tan solo se benefició de dos de los seis precios que esa empresa ofreció por debajo de los demás competidores demolición de concreto y acero de refuerzo, esos mismos precios se aplicaron en el contrato que se adjudicó para la construcción de las mejoras del puente.

No se puede separar un contrato de otro, porque no sería objetivo , enfatizó.

Para las obras del puente, el IDU firmó cuatro contratos: el primero, para la elaboración de los estudios y diseños, por 284 millones 200 mil pesos; otro para la gerencia del proyecto, por 259 millones 127 mil pesos, y uno más para la rehabilitación, que incluyó la demolición de la estructura existente y el refuerzo de la cimentación, por 2.700 millones 580 pesos.

El costo del último contrato para la construcción de las mejoras estructurales es decir ampliación del tablero con tres carriles, peraltes, señalización y demás obras finales de acuerdo con el IDU, podría estar alrededor de los 2.500 millones de pesos.

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