PREVENCIÓN DE DESASTRES, EN EMERGENCIA

PREVENCIÓN DE DESASTRES, EN EMERGENCIA

Los funcionarios de la Oficina de Atención y Prevención de Desastres de Cundinamarca (Opad) dicen que por estos días están combinando sus labores diarias con una que otra plegaria para que la naturaleza no se ensañe otra vez con el departamento.

16 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

El crudo invierno que sufre todo el país los mantiene en alerta pero con los nervios de punta , pues a pesar de la buena voluntad que siempre han demostrado para trabajar y enfrentar las emergencias, dicen que Cundinamarca aún no está preparado, ni técnica ni financieramente para enfrentar un desastre.

Por un lado, a pesar de que ya existe la cultura de la prevención y el 60 por ciento de los municipios tiene activos los Comités Locales de Emergencia, hay otros municipios que por el contrario solo esperan que haya una calamidad para activarlos.

Pero a ese problema hay que sumarle otro y es que hoy en día la entidad sobrevive con la labor que realizan tres personas, a las que les toca multiplicarse para coordinar la atención a 116 municipios.

Según Nidia Garzón, actual directora (e) de la Opad, la pasada reestructuración administrativa en lugar de crear nuevos puestos de trabajo en la entidad (que eran necesarios), lo que hizo fue dejarnos sin tres profesionales que fueron trasladados a otras dependencias de la Gobernación.

Nosotros siempre tenemos que responder con resultados pero lo hacemos con un déficit de personal. La oficina venía funcionado con seis personas, pero luego de la reestructuración quedamos tres. Se habían pedido varios profesionales, entre ellos un geólogo, un ingeniero forestal y uno civil. Estamos esperando el ajuste de planta para ver con qué gente contamos, pero lo ideal sería fortalecerlo con personal idóneo , afirma Garzón.

De acuerdo con la funcionaria, una oficina ideal referente a este tema debe contar por lo menos con algunos profesionales especializados.

No se necesitan tampoco 120 personas, pero por lo menos un coordinador para el nivel educativo y de planeación, cada uno con una especialización y que maneje perfectamente el tema de desastres.

Hoy por hoy, emergencias como las que vive Centroamérica o como las que afectan el norte del país serían imposibles de sobrellevar y por lo tanto se tendría que pedir ayuda a la Nación , señala Garzón.

Pero el déficit no solo es solo de personal. En equipos también hay necesidades, entre ellas la de tener un computador con Internet, líneas telefónicas y equipos electrónicos, con los que se pueda tener una base de datos que permita conocer detalladamente la situación de cada uno de los municipios.

Hemos tenido suerte El invierno en el país ha dejado hasta hoy cerca de 200 mil damnificados de 92 municipios de 18 departamentos. Dentro de esas cifras, y de acuerdo con la Dirección Nacional para la Prevención y Atención de Desastres, en Cundinamarca no se ha presentado nada qué lamentar, a excepción del derrumbe presentado en la población de Quetame el fin de semana pasado.

Esta situación no es el resultado de una nueva cultura de la prevención o porque los comités locales de los 116 municipios estén alerta.

No ha pasado nada porque hemos tenido suerte. Claro que es necesario reconocer que en ciertas poblaciones como Gachetá, donde había mucha indiferencia, ahora la comunidad está más atenta y ante cualquier represamiento se comunican inmediatamente con la central de radio de la Gobernación , sostiene Garzón.

Por eso, así se tengan todas las condiciones técnicas y todo el personal a disposición para atender las emergencias, siempre va a ser insuficiente si en los municipios los alcaldes locales no se pellizcan y activan sus Comités Locales de Emergencia.

Según la Opad, cerca del 40 por ciento de los municipios no los tienen activados, a pesar de que solo a través de ellos es posible establecer las zonas de alto riesgo de los municipios, así como predecir en un alto porcentaje la posibilidad de un desastre.

A esto se suma la falta de conciencia de las alcaldías y el desinterés por el tema, hecho que se ve reflejado en que muchos municipios no destinan un rubro para la atención y prevención, no solo en sus planes de desarrollo sino también en los Planes de Ordenamiento Territorial.

En Cundinamarca, la zona del Guavio es la que se encuentra en mayor riesgo ante un crecimiento desmedido de las precipitaciones, debido a que es una región propensa a los deslizamientos de tierra. La región de Oriente, por la presencia de tres fallas geológicas, es la más propensa a enfrentar un sismo. (ver mapas).

Otros inconvenientes Pero si en la oficina central llueve , en la Defensa Civil no escampa .

La dirección general de este organismo enfrenta problemas económicos y logísticos para atender todas las emergencias que se presentan.

Se han adelantado programas de capacitación con cursos de sustancias peligrosas y de rescate aéreo, pero en gran parte de las regiones se adolece de equipos de comunicaciones suficientes para permanecer en contacto las 24 horas. Hay juntas que no tienen ni siquiera un teléfono , señala el coronel Jorge Ruiz, director de la Defensa Civil, seccional Cundinamarca.

Según Ruiz, todos estos problemas se compensan con el trabajo de los voluntarios, que ante una emergencia hacen alianza con juntas de municipios aledaños.

Aunque hay juntas donde el trabajo es adecuado (la Defensa Civil está presente en 78 municipios), más del 50 por ciento de las oficinas no tienen un equipo óptimo que de acuerdo con el coronel debería estar compuesto por un vehículo, una sede propia y equipos básicos de búsqueda y rescate.

A esto se suma que les ha sido imposible trabajar en algunas regiones como la del Guavio, la del Magdalena Medio y en parte de Oriente, debido a la presencia de la subversión, que en ocasiones les roba el poco equipo con el que cuentan.

Hay buena voluntad Con el fin de ayudar a superar estos problemas, el 19 de agosto de 1998 el diputado Luis Eduardo Castro, ponente de un proyecto de prevención de desastres, sancionó la ordenanza 21 para crear el Sistema Departamental de Atención y Prevención de Desastres.

Sin embargo, un año y medio después, Castro dice que Cundinamarca aún no está preparado para enfrentar una emergencia.

La verdad es que, después de haber creado el sistema y de que el Gobierno departamental expidiera los decretos reglamentarios de esa ordenanza, aún me parece que eso se quedó en un acto administrativo, en un documento más.

Aquí hay que crear un sistema integral de verdad, donde todas las instituciones y los entes gubernamentales y no gubernamentales estemos atentos y seamos coherentes con cualquier emergencia o desastre que se pueda presentar en el departamento , sostiene Castro La Oficina de Atención y Prevención de Desastres de Cundinamarca no está en capacidad ni humana ni financiera para atender una emergencia. La Opad la integran dos o tres personas y no tienen los elementos disponibles. No tienen recursos. Están trabajando con las uñas. En esa oficina lo que hay es buena voluntad de quienes la forman pero nada más , agrega el diputado.

Estamos preparados, pero...

Pese a las precarias condiciones con que se trabaja en el departamento, hay que reconocer que su gente ha salido adelante con las emergencias que se han presentado. Este año han tenido que atender las inundaciones de Gachetá y Apulo, la evacuación de los pobladores de la ribera del Magdalena, más de 50 incendios forestales y la evacuación de San Cayetano.

César Urueña, director de la Cruz Roja, seccional Cundinamarca, dice que el departamento cuenta con un gran recurso humano pero tiene unas limitantes en el equipo técnico.

Sin embargo, agrega Urueña, disponemos de un equipo especializado para rescate que nos envió la Dirección Nacional de Atención y Prevención de Desastres denominado KFW, que son equipos especializados para rescate en cualquier emergencia y contamos con una Central Reguladora de Urgencias (Cruc) y la Central de Radio de la Gobernación, que hace monitoreos permanentes en los 116 municipios para informarnos qué está pasando .

Cómo se opera Urueña explicó que las emergencias en Cundinamarca se atienden desde diferentes niveles. Una es la comisión técnica que está liderada por la oficina de Planeación Departamental, que reúne todas las instituciones y sectores que tienen que ver con el estudio de análisis de riesgos y alternativas.

Esa comisión es la encargada de recomendar al Gobierno departamental las acciones que se van a ejecutar en el área de prevención y labores de mitigación .

La otra es la comisión educativa que está liderada por la Secretaría de Educación. En ella participan las instituciones, organismos y sectores del gobierno departamental que tienen que ver con la educación en prevención Finalmente está la comisión operativa encabezada por la Defensa Civil, la Opad, la Cruz Roja, los Bomberos, la Policía y tiene como objetivo poner a disposición el recurso humano y técnico en la atención de emergencias, rescates, organización de albergues temporales y menajes, entre otros.

Esta comisión es en la que más se ha avanzado y se ha logrado establecer un grupo de tarea. Tenemos experiencias valiosas como la de Montenegro (Quindío) y San Cayetano. Sin embargo, siempre nos vamos a encontrar con dificultad de recursos porque las características de las emergencias son diferentes , concluye Urueña.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.