120 METROS BAJO TIERRA

120 METROS BAJO TIERRA

Todo comienza con una aventura de 120 metros de descenso. Es casi un ritual en el que nativos y turistas se acercan para dejarse impregnar de la magia y el embrujo que aseguran emerge de su interior.

21 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Se trata del Hoyo de los pájaros , una depresión que por capricho de la naturaleza se convirtió en una caverna en forma de reloj de arena en cuyo fondo están los legendarios y gigantescos nidos de los ruidosos pájaros guácharos, aves suramericanas de unos 30 centímetros de largo. Pero más que eso en este hueco reposan historias, mitos y leyendas.

Hasta mediados de este siglo los pobladores de Mogotes, provincia de Guanentá (Santander), creían que el lugar estaba encantado; sin embargo, una vez se venció el temor a sumergirse en esta aventura de misterio y encanto todo cambió y, poco a poco, el lugar se ha venido convirtiendo en uno de los más apetecidos para quienes optan por el turismo de aventura.

Para doña María Angélica Figueroa, de 86 años, algunos dicen que ese hueco lo construyeron los españoles y que está comunicado con otras cavernas de la zona. También dicen que allí hay oro , afirma respaldada por la autoridad que le dan sus canas y arrugas.

Otros habitantes dicen que el hoyo se formó luego de que cayó un meteorito hace miles de años. Esta teoría es compartida por algunos geólogos y antropólogos. Mientras que campesinos como Juan de Dios López Hormiga, que nació en la vereda El Hoyo hace 53 años, sostiene que fue construido por seres de otros planetas.

Todas estas historias fantásticas corren de boca en boca y se rumora de la existencia de un fantasma que cuida los tesoros enterrados por los indios Guanes, lo único tangible y de inigualable valor son los 335 kilómetros cuadrados de la belleza natural que encierra Mogotes.

El Hoyo de los pájaros está a cuatro horas por tierra de Bucaramanga o siete de Bogotá. La parte más difícil de la carretera es entre San Gil y el agujero, son 33 kilómetros hora y media por carretera de difícil acceso, incluso para camperos.

El viaje partiendo de Mogotes tiene más ingredientes de riesgo. Mogotes está a hora y media de San Gil. Desde este municipio, el recorrido dura unos 45 minutos por una carretera de similares condiciones, que ofrece la posibilidad de llegar al parque natural Los Arrayanes, sitio ideal para los amantes del campismo.

...todos al hueco Al llegar a la zona, luego de instalar la carpa en una planicie cerca de un riachuelo, empieza la aproximación al agujero. La abertura es de 14 metros de diámetro y está bordeada de naturaleza exuberante.

La impresión inicial al acercarse al borde del hoyo es de vértigo. Ya dominada la aprensión y armados del equipo especializado, se comienza el descenso, que en el primer tercio es tranquilo, debido a que hay posibilidades de apoyarse sobre la superficie rocosa.

De allí en adelante la sensación cambia abruptamente. Comienza, entonces, la aventura extrema al pasar por la cintura del hueco (cono invertido), en este momento se pierde el contacto con las paredes rocosas y es como suspenderse en el aire colgado sobre la cuerda. Todo empieza a dar vueltas y la oscuridad se acentúa.

En esta parte del descenso los minutos parecen horas. Y luego de ese tormento --o delicia para quienes prefieren las emociones fuertes-- por fin se toca tierra, o mejor, se pisa sobre una especie de alfombra de lodo.

A lado y lado de esta caverna se alcanzan a ver los ojos vivaces de los guácharos que al ser despertados por el ruido de los extraños observan en silencio. Por ser de hábitos nocturnos, estos pájaros únicamente salen en busca de comida al caer la noche.

Aunque los escritos hablan de una profundidad de 180 metros y otros, más especulativos, aseguran que el hoyo no tiene fondo, el experto en ecoturismo y aventura, Jaime Boada Ordóñez, que ya ha bajado en varias oportunidades, afirma que el descenso es de 120 metros .

La exploración del Hoyo de los pájaros puede durar entre siete y ocho horas. Lo más difícil es el ascenso. Quienes son expertos en estas lides y poseen el equipo adecuado pueden llegar a la zona acompañados únicamente por un guía. Mientras que los novatos con deseos de sensaciones fuertes encuentran asesoría adecuada en San Gil o Mogotes.

Al caer la tarde del segundo día, luego de dos días de aventura, el recorrido termina. Los visitantes, agotados por el esfuerzo físico, mantienen en la retina las imágenes de un mundo mágico lleno de vida silvestre.

...Y mientras tanto, en la mente de quienes retornan al ruido de la ciudad, aún retumban las historias del extraño encanto del Hoyo de los pájaros , tal y como lo concibe doña María Angélica, esa matrona mogoteña de 86 años.

Ruta de Mogotes Utilizando la ruta de Mogotes existe la posibilidad de conocer este pueblito de calles empedradas y casas coloniales. Allí, en medio de pinos y helechos, el 29 de octubre de 1780 se prendió la primera chispa de la gesta comunera.

Debido a que en época de invierno el acceso en vehículos (camperos o motocicletas) hasta el Hoyo de los pájaros es casi imposible, es necesario programar caminatas.

Mientras tanto en las casas, a la vera del camino, es usual encontrar al abuelo hilando costales de fique o a la abuela cocinando el dulce de guayaba hasta llevarlo a su punto, para convertirlo en arequipe o bocadillo mogoteño, famosos en toda la geografía colombiana.

El paseo continúa por dos hermosas lagunas que rodean el agujero. En este sitio el clima y la naturaleza se confabulan para hacer que el visitante sienta la mezcla de temor y alegría al extasiarse en la inmensidad paisajística.

Luego, haciendo un rodeo de 15 minutos, se desciende por un camino señalado por arbustos que se estrella con las límpidas aguas del Pozo del Pino, a las que se le atribuyen poderes curativos. En este balneario se sumergen los turistas para recuperar fuerzas y continuar la aventura.

Siguiendo el cauce de la quebrada El Pino, a pocos metros está otra creación de la naturaleza, rotulada con el sugestivo nombre de la Cascada del Diablo, llamada así porque en una de las piedras, por donde se descuelga el agua de manera asimétrica, se alcanza a distinguir la figura de Lucifer.

Si usted va Si usted decide emprender esta aventura deberá viajar siete horas desde Bogotá o cuatro partiendo de Bucaramanga.

Los pasajes terrestres Bucaramanga-Mogotes valen 12 mil pesos. Ya en ese municipio por un vehículo campero y un guía le pueden cobrar entre 50 y 70 mil pesos para llevarlo al Hoyo de los pájaros y visitar las bellezas aledañas.

Si no posee equipo para rappel y escalar y carece de experiencia en este tipo de deportes extremos, en San Gil la empresa Agualuna, ecoturismo de aventura, lo lleva en grupos mínimo de cuatro turistas.

Este todo incluido tiene un valor de 100 mil pesos por persona y ofrece seguro, transporte, equipos, guías, campamento y comida durante dos días.

Para los novatos, el primer día sirve para desarrollar actividades como instalar carpa, practicar el manejo de equipos, recibir charlas ecológicas y entrar en contacto con la naturaleza. Ya en el segundo día se inicia el descenso.

En Mogotes existe una casa antigua adecuada como hospedaje, ubicada en el marco de la plaza y conocida como La Casona. El precio de la habitación por noche no sobrepasa los 10 mil pesos.

El pueblo se encuentra a 1.746 metros sobre el nivel del mar y su temperatura promedio es de 21 grados centígrados. Sus antiguos habitantes fueron los indios Guanes, de quienes se deriva su nombre que significa valle entre montañas.

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