UN SUBTÍTULO PARA SOÑAR...

UN SUBTÍTULO PARA SOÑAR...

El sabor agridulce que comenzó a paladearse en la clasificatoria, al perderse con Argentina y Brasil, desapareció en la semifinales cuando Colombia volvió a darle un vuelco a las jerarquías del Campeonato Suramericano de Baloncesto Femenino, categoría mayores, cuya vigésima segunda edición conquistó invicto el Brasil. El campeonato, entre el 25 de mayo y el primero de junio en el Coliseo El Campín, agrupó apenas a cinco países y se jugó en una ronda clasificatoria de cinco fechas que condujo a los cuatro primeros a una semifinal. Los vencedores en esta vuelta lucharon por el título y los perdedores por el tercer lugar.

03 de junio 1991 , 12:00 a.m.

El nivel del torneo fue normal, sin novedades y lo mismo puede decirse del resultado final, aunque en el concepto de algunos analistas este Suramericano pudo haber planteado el final de un ciclo para Brasil y el inicio de otro para Argentina y Colombia ya que Ecuador y Venezuela solo mostraron ardentía.

Brasil, en efecto, vino con un equipo en el que sus principales jugadoras, como María Paula Goncalves, Martha de Sousa Sobral y Nadia Bento de Lima, parecen encontrarse en el ocaso de su curva de alto rendimiento.

Pero de eso los brasileños son conscientes, según se desprende de lo dicho por la entrenadora María Helena Cardoso, quien desde el año pasado se vio obligada a trabajar con un grupo de 18 muchachas menores de 22 años, al buscar el reemplazo de las figuras que produzcan el relevo generacional.

Argentina y Colombia, por el contrario, se la jugaron con gente más joven. Si bien es cierto que la estrella argentina de 19 años Karina Rodríguez fue medio equipo en el seleccionado de su país, también lo es que cinco de las doce jugadoras que trajo el técnico Rodolfo Casini eran menores de 20 años.

Quizás en el caso colombiano las circunstancias sean diferentes. Algunas de sus principales jugadoras están en la flor de la edad. Janeth Torijano (25 años), Ana Milena Orozco (23), Margot Ocoró (20), son un presente con mucho futuro y qué no decir de Liliana Cabezas y Mónica Echavarría, ambas de apenas 17 años. Pero el sol ya les da en la espalda a María de Jesús Arizala (29), Patricia Ordóñez (27) y a la misma Elizabeth Hinestroza (27).

En el baloncesto femenino, de todas maneras, se experimenta una sensación de vacío. Los mismos dirigentes reconocen que el triunfo en el Suramericano-84 de Cúcuta, cuando Colombia ganó por primera y única vez hasta la fecha el título, no fue debidamente aprovechado.

Después de esa campaña, las mujeres fueron terceras en el Suramericano del Brasil, subcampeonas en el Panamericano de Jujuy, Argentina, séptimas en los Panamericanos de Indianápolis, Estados Unidos, y sextas en el Suramericano de Chile hace dos años.

A pesar de estos factores el presidente de la Liga de Bogotá, Fernando Leal, piensa que si la alta inversión que ahora se está vertiendo sobre el baloncesto se mantiene y se trabaja en la base, los noventas pueden ser el decenio del baloncesto colombiano.

Nuestros basquetbolistas siguen dándose por generación espontánea, pero ha surgido un fenómeno nuevo que vale la pena estudiar: ahora los jugadores tienen a donde llegar porque hay torneos como la Copa Sprite.

También se trabaja más en la base. Hay un joven en Antioquia, Mauricio Gutiérrez, de 2.03, con muchas condiciones; está Tito Peña del Valle con 2.02 y muchas condiciones y Bogotá y Bolívar tienen jóvenes con talento y condiciones. Cumplimos ya con el principio de la altura y como ahora tenemos también talla, solo nos falta trabajar el aspecto técnico .

El título de este Suramericano quedó en buenas manos. Brasil no perdió ninguno de los seis juegos que disputó y esgrimió jerarquía y oficio. La novedad fue el cambio jerárquico forzado por Colombia, al desplazar a la Argentina del subtítulo.

Claro que cuando Colombia perdió en la clasificatoria, primero con Argentina (por 16 puntos) y luego con el Brasil, en un desconsolador partido en el que se marcaron apenas 17 puntos en el primer tiempo, la estantería casi se viene al piso.

Sin embargo, en el baloncesto parece que ocurre lo mismo que en el fútbol, donde según la voz autorizada de Francisco Maturana gana el que más mentiras diga . Y el técnico Guillermo Moreno, en esos dos partidos, pareció plegarse también a dicho axioma porque entre la Colombia que después venció en semifinales a la Argentina y batalló de igual a igual con Brasil en el primer tiempo de la final, hay un abismo.

Este Suramericano coronó como reina a la argentina Karina Rodríguez, consagrada como la mejor encestadora con 201 puntos; y la mejor de dos puntos (76 en 144 intentos), tiros libres (49 en 74 intentos), rebotes defensivos (50) y ofensivos (25).

Los títulos que se le escaparon fueron los de mejor encestadoras de tres puntos, ganado por la argentina Gabriela Casini (17 de 36 intentos para un 47 por ciento), y el del Fair Play, obtenido por la ecuatoriana Silvia Santander, quien cometió dos faltas en dos partidos y 50 minutos de juego.

Despierta con las noticias más importantes.Inscríbete a nuestro Boletín del día.

INSCRIBIRSE

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.