DE MENSAJERO DE LA ALCALDÍA A ALCALDE

DE MENSAJERO DE LA ALCALDÍA A ALCALDE

En alguno de tantos días en los que se paseaba por las calles de Circasia (Quindío) llevando y trayendo el correo de la Alcaldía, pensó firmemente en la posibilidad de pasar de mensajero a alcalde.

27 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Entonces, como ahora, Osbaldo Morales Robi estaba convencido de que los campesinos como él debían de tener opciones en un país de vocación agraria.

Su crianza estuvo a cargo de la abuela Elena y algunos de sus tíos paternos, que le enseñaron las labores del campo. Estudiaba en el Colegio Libre entre semana pero los sábados y domingos me volaba para la finca , dice este campesino de 44 años.

Trabajó como mensajero en la Caja Agraria de su municipio y después en el Banco Cafetero. Luego pidió traslado para Bogotá y se inscribió en Economía en la Universidad La Gran Colombia.

Sufrí mucho cuando llegué a la Capital porque me di cuenta de que montañero no pega en pueblo. Me daba muy duro pasar varias horas en un bus para atravesar la ciudad. La gente era muy fría y agresiva y extrañaba el campo .

Recordaba los amaneceres en medio de las montañas cafeteras, el olor a leche recién ordeñada y las mañanas enteras en el establo. Por eso renunció al Banco y a sus estudios, regresó a su pueblo natal y con la liquidación se compró un jeep en el que trabajó vendiendo leche y queso.

Pero el negocio no prosperó y le tocó volver a trabajar como mensajero, esta vez en la propia Alcaldía. Era 1982.

Con lo que le sobró de sus ahorros y otro empujón de su padre, ingresó nuevamente a la universidad, en Armenia, a estudiar Contaduría. Se metía en los libros en las noches, trabajaba como mensajero en las mañanas y recogía café por las tardes.

Antes de ir a la universidad me lavaba las manos con cepillo y me limpiaba muy bien las uñas para que no se me notaran las manchas del café , recuerda Osbaldo. Por fin se graduó con honores de contador y luego fue nombrado catedrático de la facultad.

El sueño de ser alcalde lo alcanzó en 1998, 16 años después de haber sido mensajero de la Alcaldía.

No fue fácil, dice. Mis oponentes decían que yo no podía ser alcalde porque no sabía de protocolo; que no era capaz de hablar en público .

Hoy en Circasia es considerado un alcalde de puertas abiertas , especialmente por los campesinos. Le ha ayudado a la gente que más ha necesitado después del terremoto , comenta Martha María Alzate, habitante de la vereda La Pola en Circasia.

Y además de saltar de la mensajería a la Alcaldía, este hombre, curtido en las labores del campo, fue declarado hace poco el mejor alcalde campesino del país por la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (Anuc).

FOTO: Sin descuidar a la gente del pueblo, el éxito de Osbaldo Morales está en su particular atención hacia la gente del campo.

Héctor Fabio Zamora/Café 7 días

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