EN BUSCA DEL QUINTO ELEMENTO

EN BUSCA DEL QUINTO ELEMENTO

Como preludio de los mágicos caminos que se esconden bajo la carretera que conduce de Bogotá a Girardot aparece como primer destino el encuentro con el elemento tierra, un contacto que sucede en el territorio de las orquídeas.

28 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Allí y detrás del amplio sendero de flores violetas, rojas y amarillas que embellecen todos los rincones de La Aguadita en Fusagasugá se desprende un camino real que se dirige hacia un extraño árbol que parece tener ventanas. Este se ha convertido en uno de los sitios obligados para los caminantes y ecologistas.

Incluso es uno de los lugares preferidos por Saffari, el campamento de verano al estilo yanqui donde los turistas pueden permanecer una o dos semanas realizando talleres de crecimiento personal, juegos pedagógicos y caminatas ecológicas como la visita al Cerro del Quininí.

Para llegar a esta reserva indígena con cavernas y pinturas rupestres se debe dejar atrás la meseta y sus varios kilómetros de carretera bordeada de piscinas, clubes campestres, hoteles y restaurantes.

A la altura del Chinauta Resort se debe tomar la vía Tibacuy-Kumaca. Este hotel es catalogado como una de las mejores mansiones para el descanso en el sector, por sus impresionantes toboganes, la piscina con olas, el bar acuático y las 50 espectaculares suites. Además, porque allí se puede practicar la pesca deportiva en el lago de la entrada y degustar la mejor muestra de la gastronomía francesa.

En Ocobo, lugar donde termina esa carretera, aparece un camino de herradura que es el que finalmente conduce a la cumbre donde está ubicado el parque arqueológico del Quininí y las célebres piedras de Pandi.

El fuego indígena El descubrimiento del elemento fuego no es tan evidente. Está representado en otro templos precolombinos como el Kualamaná Centro de Convenciones y Resort, un hotel en Melgar inspirado en el cacique más aguerrido y valiente de la tribu de los Sutagados.

En este resort todos los ambientes fueron bautizados con los nombres de los otros personajes indígenas, que al igual que Kualamaná prefirieron suicidarse antes que perder la libertad.

Así, el restaurante se llama Inalí, como la sacerdotisa hecha prisionera y quemada en la hoguera, la cafetería Yacambí, el bar Guacaná y los salones del centro de convenciones Iquima y Suitama.

Allí, el ritual del fuego sucede en el BBQ de tres terrazas donde el elemento se encarga de transformar las carnes en suculentos manjares. Además, en el Centro Turístico y Recreativo de Cafam donde está ubicado este resort también descansan las réplicas del parque arqueológico de San Agustín y del castillo de San Felipe y el Hotel Almirante, que evoca a los antiguos navegantes que llegaron a esta tierra.

Otras joyas que se encuentran en Melgar es Ciudad Reptilia, un zoológico de cocodrilos, lagartijas, lobos polleros y enormes tortugas acuáticas, y el hotel Guadaira, un resort de la cadena Days Inn que está inspirado en las bellas guaduas que se incuban naturalmente en esta zona.

Las aguas verdes Unos kilómetros más adelante poco antes de arribar a Girardot un sendero que conduce hacía Nilo y que recuerda un antiguo camino de asfalto bordeado por palmeras y árboles de todo tipo, lleva hacia el mágico y paradisiaco hotel Piscinas Casa Blanca Ltda.

En este lugar el mito que asegura que el infierno está construido a base de azufre y horripilantes especies animales pierde vigencia. Cuatro piscinas donde reposa esa agua que surge del centro de la tierra y que posee altas dosis del polémico elemento ha ayudado a la curación de varias enfermedades incluido el cáncer.

Después de permanecer 15 minutos expuestos a la maravillosa agua verde de olor salino, la piel deja de sentirse. Sin embargo, la sensación de descanso pleno solamente se logra después de recibir los masajes relajantes que allí se realizan con barro natural azufrado. También con los baños de vapor que se encargan de restaurar el cuerpo.

La conquista del aire Antes del encuentro con el elemento aire es necesario detenerse en algunos lugares que se destacan en Girardot, una ciudad turística por excelencia.

Este pueblo cundinamarqués fue la cuna del primer hotel que funcionó en Colombia: el San Germán, como aún se llama, que fue fundado en 1906 por un respetable y distinguido caballero de nombre Germán Venegas.

Allí se hospedaban los presidentes y los mejores representantes de la aristocracia santafereña. Personajes que llegaban en tren y eran recibidos con tapete rojo desde la estación hasta la entrada del hotel.

Otros lugares con un poco menos de historia pero con una alta dosis de belleza es el Hotel Bachué, Tocarema y el Girardot Resort, entre otros.

Después de conocerlos, de permanecer allí unos días, los sentidos están preparados para la conquista del aire. Un encuentro que sucede en el aeropuerto de Flandes (Tolima), a escasos 10 minutos de Girardot.

Allí funciona la escuela Saint Michel, especializada en saltos en paracaídas. Los inexpertos pueden intentar el tandem (lanzarse con uno de los instructores) para así vivir el sueño de volar, de conquistar el aire: el último suspiro de este recorrido.

El quinto elemento está escondido en el corazón de los aventureros que se atreven a sumergirse en la Ruta del Sol.

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