PUGNA CON MCI SIEMBRA DUDAS SOBRE PRIVATIZACIONES EN BRASIL

PUGNA CON MCI SIEMBRA DUDAS SOBRE PRIVATIZACIONES EN BRASIL

Una disputa entre el gobierno brasileño y MCI Worldcom Inc. sobre impuestos atrasados está sembrando nuevas dudas sobre la integridad del programa de privatizaciones y el futuro de la competencia en la telefonía de larga distancia del país.

28 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

En un caso en el que se han cruzado duras palabras y una avalancha de cables diplomáticos entre Washington y Brasilia, las autoridades fiscales de Brasil afirman que el gigante estadounidense de telefonía de larga distancia debe hasta US$650 millones en impuestos retrasados, intereses y multas relacionadas con las llamadas internacionales realizadas entre 1996 y 1998. MCI Worldcom, presidida por Bernard Ebbers asegura que no es responsable de dichas deudas ya que fueron contraídas por la estatal Empresa Brasileira de Telecomunicacoes SA, Embratel, antes de su privatización, el año pasado. Además, la telefónica estadounidense indica que las autoridades que llevaron a cabo la venta se comprometieron por escrito a no fijarle impuestos.

MCI Worldcom compró Embratel, como parte de la histórica privatización del grupo brasileño de telecomunicaciones Telebrás, por US$2.300 millones, una prima del 46% respecto del precio mínimo solicitado por el gobierno.

Pimenta da Veiga, ministro brasileño de Comunicaciones, reaccionó con enfado a las sugerencias de que la privatización de Embratel no fue completamente transparente. No puede caber duda sobre la buena fe del gobierno brasileño en este asunto , dijo el martes a los periodistas. Si Embratel cuestiona la ética del gobierno, puede proponer revertir (la transacción) y nosotros le devolveremos su dinero .

Luiz Carlos Mendonca de Barros, ministro de Comunicaciones en el momento de la privatización de Telebrás, ha dicho que MCI Worldcom estaba al tanto de las potenciales cuentas tributarias de Embratel que, según él, se incluían en los datos de la empresa disponibles a los licitantes. No obstante, también reconoció que el gobierno nunca presionó a Embratel para que pagara sus deudas antes de la privatización.

Tenemos un motivo muy razonable y racional para creer que no nos deben cobrar estos impuestos , dijo en una entrevista Daniel Crawford, presidente del directorio de Embratel y primer vicepresidente de MCI Worldcom. Antes de la privatización, preguntamos explicítamente cuatro veces por escrito (sobre si los impuestos estaban vencidos), y las cuatro veces (el gobierno) nos respondió por escrito que no lo estaban. Confiamos en las respuestas que nos dieron .

En el estado de resultados del último trimestre, divulgado el martes por Embratel, la compañía indica que sus deudas fiscales heredadas, que Crawford prometió impugnar vigorosamente en los tribunales , no superan los US$375 millones. Los analistas, en todo caso, advierten que el monto podría subir al incluir multas e intereses.

La disputa se produce en un momento especialmente delicado en la relación de Brasil con los inversionistas extranjeros.

Recientemente, los tribunales del estado de Minas Gerais eliminaron un contrato que concedía a las empresas estadounidenses AES Corp. y Southern Co. el control operativo sobre la eléctrica privatizada Cemig SA, con el consiguiente disgusto de los inversionistas.

Una prolongada batalla legal con Embratel podría tener negativas implicaciones para el programa general de privatización de Brasil , escribió el embajador brasileño en EE.UU. Rubens Barbosa, en un cable diplomático después de una reunión con los ejecutivos de MCI Worldcom.

Pero al menos uno de los inversionistas más afectados no parece dispuesto a retirarse de Brasil. Pese a sus problemas con Cemig, AES compró ayer por US$470 millones una participación de control en la eléctrica Tiete, de Sao Paulo. La cifra representa una prima del 30% sobre el precio mínimo.

Los problemas de Embratel podrían tener serias repercusiones para el futuro de la competencia en el mercado brasileño de larga distancia. Sprint Corp., cuya adquisición por MCI Worldcom debe ser aprobada por las autoridades de EE.UU., posee un 25% y el control operativo de Intelig, empresa que detenta la única licencia para competir con Embratel. Según la legislación brasileña, MCI- Sprint tendría que desprenderse de su posición en Embratel o en Intelig. La incertidumbre ha alentado a las empresas locales a pedir la concesión de servicios de larga distancia.

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