YANKEES, CAMPEONES DEL SIGLO

YANKEES, CAMPEONES DEL SIGLO

El ambiente era de fiesta en el Yankee Stadium. Mientras Roger Clemens ponchaba a los bateadores de los Bravos, los aficionados neoyorquinos imitaban el cántico que los aficionados de Atlanta suelen entonar en el Turner Field.

28 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Solo que en lugar de hachas, el símbolo de los Bravos, los asistentes al escenario del Bronx movían escobas hacia adelante y hacia atrás, queriendo significar que su equipo iba en camino de barrer a su rival en cuatro partidos de la Serie Mundial.

Y así fue. Los Yankees de Nueva York confirmaron anoche que son el equipo del año, de la década y del siglo, luego de derrotar 4-1 a los Bravos de Atlanta, completar veinticinco campeonatos en el Clásico de Otoño y doce triunfos consecutivos en partidos de Serie Mundial.

Era difícil que los Yankees repitieran su desempeño del año pasado, cuando ganaron 124 partidos, incluidos los play off, y ganaron su campeonato número 24, tras vencer 4-0 a los Padres de San Diego. En 1999 no les fue tan mal, pues ganaron 98 encuentros en la temporada regular.

A la historia Un jugador de los Yankees que pasó a la historia anoche fue el paracortos, Derek Jeter, quien completó una racha de 17 partidos de postemporada en los que conectó imparables, para empatar la marca que había impuesto Hank Bauer, también de los Yankees, entre 1956 y 1958.

Otro que inscribió su nombre en los libros de las Grandes Ligas fue Clemens, el lanzador inicialista de los Yankees, que ganó su primer campeonato. El Cohete fue ovacionado por las 57 mil personas que llenaron el estadio en la séptima entrada, cuando abandonó el juego sin haber permitido ninguna carrera para los visitantes.

El juego fue apretado en los primeros dos episodios. El lanzador de los Bravos, John Smoltz, aguantó sin permitir anotaciones hasta la tercera entrada, cuando los bateadores de los Yankees comenzaron a descifrar sus lanzamientos.

Tino Martínez pegó un sencillo que impulsó a Chuck Knoblauch y a Derek Jeter, para que los aficionados del Yankee Stadium comenzaran a saborear el campeonato. En el mismo episodio Jorge Posada conectó otro sencillo que remolcó la tercera carrera, anotada por Bernie Williams.

Los Bravos descontaron con una carrera de Walt Weiss, impulsada por un sencillo de Bret Boone, ante un lanzamiento del relevista Jeff Nelson. Eso fue suficiente para que Joe Torre enviara al montículo a Mariano Rivera, el confiable apagafuegos de los Yankees. El panameño salvó la entrada, como es costumbre, y redujo al mínimo el daño hecho por Atlanta. Los Yankees anotaron la cuarta carrera con un jonrón de Jim Leyritz en el octavo episodio.

La suerte acompañó a Nueva York en esta postemporada. Basta recordar el segundo partido de la serie final de la Liga Americana, contra los Medias Rojas de Boston. Los Yankees, que ganaron 3-2, se salvaron en dos ocasiones de sendos cuadrangulares.

En el tercer juego, que ganaron 6-5, también tuvieron buena fortuna. En la jugada con la que empataron en la octava entrada la pelota salió del bate del segunda base de Nueva York, Chuck Knoblauch, y parecía destinada a llegar al guante izquierdo del jardinero Brian Jordan, que saltó, apoyándose en la cerca de color azul. La bola se desvió por pocos centímetros de la manilla y pegó en el borde de la cerca, pero no se devolvió al terreno. No hubo nada qué hacer con los Yankees. Rivera, que salvó su sexto juego, fue designado como el jugador más valioso de la Serie, Clemens fue el ganador y Smoltz, el perdedor.

Se quedaron sin sus padres El carácter de los jugadores de los Yankees de Nueva York siempre sobresalió durante la postemporada, gracias al ejemplo que el entrenador Joe Torre les dio, al derrotar un cáncer de próstata en 1998.

Dos de sus pupilos dieron ejemplo de hacer sacrificios dolorosos para ganar. El venezolano Luis Sojo, que había perdido a su padre la semana pasada, regresó de su país para jugar con su equipo anoche.

Su compañero Paul O Neill también se presentó a la cancha para asegurar la Serie en favor de los Yankees, a pesar de que su padre había fallecido en la mañana de ayer, víctima de un ataque cardíaco.

O Neill ya había demostrado la garra que solo los ganadores tienen, tras jugar toda la postemporada con una costilla rota. Con jugadores así, que entregan todo en la cancha, es más fácil la victoria.

Títulos de los Yankees 19231951 19271952 19281953 19321956 19361958 19371961 19381962 19391977 19411978 19431996 19471998 19491999 1950

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