LA PRENSA TAMBIÉN ES BLANCO DE LAS BALAS

LA PRENSA TAMBIÉN ES BLANCO DE LAS BALAS

En Colombia, los periodistas se volvieron protagonistas de las noticias, pero como víctimas de hechos violentos: asesinatos, intimidación, amenaza, secuestro y exilio.

28 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Las balas y las amenazas provienen, sin distinción, de todos los actores armados. A Henry Romero se lo llevó el Eln por tomarle una foto a un jefe del frente José María Becerra. Días atrás, desconocidos habían dado muerte al periodista radial Rodolfo Julio Torres, en San Onofre.

También fueron asesinados Guzmán Quintero, jefe de redacción del periódico El Pilón, de Valledupar, y Jaime Garzón. El columnista Plinio Apuleyo Mendoza tuvo más suerte y no alcanzó a recibir un libro-bomba que le envió el Eln para acallarlo.

Otros, como Hernando Corral, Ríchard Vélez o Antonio Morales, se vieron forzados al exilio.

Algunos hechos son más sutiles: En San Vicente del Caguán existe una valla en la que las Farc expresan su descontento con la que ellos llaman la prensa mentirosa .

Con estos ejemplos, es imposible hablar en Colombia de libertad de prensa y de opinión, así esta esté consagrada en la Constitución como un derecho fundamental.

En un país en donde se impone la fuerza, la palabra siempre está amenazada , dice el Defensor del Lector de EL TIEMPO, Javier Darío Restrepo, al explicar este fenómeno.

Según Restrepo, de los actores armados lo último que se puede esperar es garantías para la prensa, pues los periodistas son para ellos unos intrusos que con la palabra y la razón se oponen a su lógica de la fuerza.

Lo más grave, sin embargo, dice Restrepo, es cuando algunos periodistas se dejan manipular por la fuente, en la mayoría de los casos, por ingenuidad, para lograr una información.

La directora de la maestría en comunicación de la Universidad Javeriana, María Teresa Herrán, coincide con Restrepo en que el problema surge de la pretensión de las fuentes de manipular a los periodistas, y la información sobre los conflictos de guerra no es una excepción.

Según Herrán, si la guerrilla y los paramilitares hablan de democracia, deberían entender que uno de los derechos básicos es el derecho a opinar .

En su concepto, el caso de la valla de San Vicente demuestra que en la zona de distensión parecería que a las Farc no les gusta la libertad de expresión.

La guerrilla tiene una posición diferente. Para Iván Ríos , uno de los miembros del Comité Temático de las Farc, la prensa en Colombia no es libre porque está al servicio de sus intereses particulares y desinforma .

Según Ríos , la pancarta de NO MAS prensa mentirosa no es un veto contra los periodistas que diariamente cubren las informaciones que se generan en la zona de distensión, sino una crítica a la forma en que los dueños y directores de los medios de comunicación se refieren al proceso.

Según Ríos, los medios de comunicación en Colombia no son democráticos, porque la prensa se encuentra en manos de los monopolios políticos y económicos del país. A eso se suman el afán de la chiva y el oficialismo excesivo .

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