ME DEJARON SOLO

Wilson Correa nació en Puerto Gaitán y desde muy niño tuvo la libertad de nadar en el río Manacacias, correr por todas sus playas y pedirle a su vecino la bicicleta prestada para correr y correr por los empolvados caminos que lo llevaban a las fincas de sus amigos.

01 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

El tiempo le enseñó que lo que el hacia normalmente para divertirce, en otras ciudades ya era un deporte, la triatlon, esa mezcla de ciclismo, atletismo y natación.

Correa empezó a entrenar de la mano de Jaime Pérez y se tomó tanta confianza en sus condiciones que un día sofocante en su pueblo, se marchó al charco de siempre y cuando saltó a la agua, una piedra lo recibió, y en ese momento su vida cambió para siempre. El concepto médico fue contundente, había quedado cuadrapléjico de por vida.

En ese momento solo pensó en terminar con su vida, ya no podía subir al podium de los mejores y su ilusión de ser el mejor triatleta de Colombia se esfumó en un segundo.

Volvió a su pueblo y poco a poco el olvido de quienes lo llenaban de frases de aliento, fue su mejor compañía, su madre era la persona que lo acompañaba pero las necesidades se hicieron presentes y su único lugar siguió siendo la cama, la misma que le causó las heridas que le produjeron una infección que en la clínica Carlos Hugo Estrada, a pesar de todos los cuidados prestados, no le pueden controlar por ser su caso para tratamiento de nivel 3 y esta institución solo tiene nivel 2.

Su única ayuda y compañía es su madre, que le toca vivir con él en la clínica, por la falta de recursos para pagar un hotel. El problema para Flor Angela Muchay, su señora madre es que en su trabajo en el puerto ya no le esperan más y allá hay más hijos que la necesitan.

Las enfermeras del Seguro Social asumen el caso como propio pero las entidades prestadoras de servicio se pasan el caso de mano en mano y cada litro de sangre, así se done, vale 140.000 pesos y piña , como le decían cuando era campeón necesita en cantidad por lo complicada de la infección.

Siento que me abandonaron y lo único que quiero ahora es vivir pero no veo la ayuda y si el sufrimiento de mí madre , afirma Correa en su tristeza.

Wilson ya fue remitido a Bogotá pero no se tienen los recursos para que su acompañante se traslade y no se encuentra cupo para una institución de tercer nivel.

Su salvación solo puede ser una institución de cuidado especial, de lo contrario su lucha por la vida será muy larga y sin un resultado alentador.

Espero salir de esto y volver a una carrera para alentar a mis compañeros y soñar con lo que pude ser yo, ojalá me ayuden , es el comentario de un muchacho de 18 años que espera que las entidades deportivas y de gobierno que alguna ves representó, no lo olviden y lo rodeen como cuando era un triunfador.

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