UN NUDO EN LA GARGANTA DEL JUDAS

UN NUDO EN LA GARGANTA DEL JUDAS

Jorge Tulio Llamas, profesor de Filosofía del colegio Cooperativo del barrio San Fernando, sintió que un nudo le apretaba más y más la garganta. Gesticulaba hasta donde lo permitía la cuerda, pero nadie le hacía caso. Todo el mundo aplaudía. Lo salvó un amigo que alcanzó a adivinar la angustia: se trataba de que el utilero del teatro había refundido el chaleco del que solían colgar a Judas en la Pasión, y había colgado a Llamas directamente del lazo.

14 de enero 1991 , 12:00 a. m.

La gente, que presenciaba las ansias de Judas, aplaudía más y más al ver el realismo de la escena. Por eso lo estaban dejando morir.

Llamas refiere el episodio únicamente para darle mayor amenidad al tema que, en proporciones desconcertantes, lo apasiona.

El profesor, de 27 años, hijo de costeños, egresado del colegio Cooperativo Adepaf y licenciado en Filosfía en la Universidad de la Salle, es el alma del grupo de treinta personas que el lunes pasado representó el misterio de la Adoración de los Reyes Magos, en la plaza del barrio San Fernando Rey.

La obra, que dejó boquiabiertas a miles de personas de los Barrios Unidos, fue preparada por solicitud de la junta de acción comunal del San Fernando.

Esa no fue la única actuación del Grupo Teatral del Colegio Adepaf, pues ya hicieron La Casa de Bernarda Alba, Bodas de Sangre de Federico García Lorca y El Rebusque de Santiago García, entre muchas.

Durante los últimos años, gracias al apoyo del rector, Guillermo Quijano Rueda, se programaron festivales de teatro, con asistencia multitudinaria en el propio teatro del plantel educativo.

La escenografía es montada con materiales desechables: cartón, costales, trapos, chatarra...

Los actores, en su mayoría alumnos del colegio, aportan retales de llanta, un reloj usado, una lámpara, un muñeco, un disco o un cuadro que entre ellos mismos se venden en subasta. En una de las campañas, los muchachos que dejaban finca en dinero para respaldar el valor de los envases de las bebidas gaseosas entregaban las botellas a un comité para que recuperara los pesos.

Con esos dineros, los directivos del grupo van a los almacenes de San Victorino y compran tela al por mayor y la entregan a las madres de los jóvenes quienes se encargan de los diseños y las costuras. Por ejemplo Gloria Herrera o Angela Osorio.

Las temporadas por el estilo de la Adoración de los Reyes Magos son organizadas ya de modo muy fácil: en noviembre de 1990, la junta comunal pidió a Llamas representar el Auto Sacramental, y Jorge y sus amigos pasaron la voz a las gentes del contorno, inclusive más allá del propio barrio, pues la afición al teatro se ha extendido.

Entre quienes acuden (con hermanos, primos y amigos) seleccionan a los más capaces, discuten con ellos la obra, se reparten los papeles que la junta se encargó de copiar y fijan la hora de los ensayos, de 7 a 10 de la noche, para facililtarles las cosas a quienes trabajan o estudian. Las dos últimas pruebas se hacen con el vestuario y la música. La junta preparó los escenarios al aire libre, en la plaza. Ese día brindó almuerzo al grupo.

Para Jorge Tulio Llamas, hijo del linotipista costeño Roberto Llamas hoy editor de un diario en Ciudad Bolívar, Venezuela , lo alcanzado hasta ahora en la zona 12 es un multiplicador, algo por donde el arte popular va a inundar a Bogotá .

Lo dicen los jóvenes de otros barrios que lo reconocen en la calle y le piden oportunidades de hacer teatro, así como los padres de familia del colegio que han sido el semillero de lo que se vió el lunes en la plaza del San Fernando.

La casi extraña vocación apostólica procede del sacerdote jesuita Alejandro Londoño, con quien Llamas se vinculó en la Casa de la Juventud. La lectura y la afición por el teatro se sumaron al ambiente del barrio, donde hay mucha juventud dispersa, que se la pasa en los parques y se puede perder .

Las inquietudes de Llamas formaron el Núcleo Wiracocha, nombre inca, que publicó el periódico El Satélite e hizo presentaciones.

Patricia Buitrago, una integrante del grupo, convidó a Llamas al colegio Cooperativo donde los dos cursaron bachillerato, y donde pronto los propios padres de familia brindaron apoyo a los ensayos.

La gente se va de la agrupación, si se casa o si adquiere otros compromisos insuperables. Pero una base permanece. Por ejemplo, Patricia Buitrago y Henry López, quienes se conocieron en los ensayos y se casaron, ya casi hace ocho años.

Patricia, que en la época del noviazgo formaba con Henry hoy periodista una pareja de campesinitos en la obra Ayer me echaron del pueblo , dice que el teatro perfeccionó su unión como marido y mujer, porque los esfuerzos requeridos para sacar avante cualquier obra enseñan a explorar y compartir el mundo.

La joven, madre de un niño de siete años, profesora de matemáticas, ve en el teatro una herramienta para abrirles horizontes a los jóvenes, para ayduarles a realizarse .

Y cree que la experiencia puede ser imitada en cualquier otro barrio de Bogotá.

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