LA ODISEA DE ESTAR ATRAPADOS EN UNA ISLA

LA ODISEA DE ESTAR ATRAPADOS EN UNA ISLA

Para Alba Noemí Duque Serna, madre de tres hijos que dejó Bogotá solo por cuatro días, el sueño de conocer San Andrés se está convirtiendo en pesadilla.

22 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Le habían hablado tanto y tan bien de la isla, que decidió pegarse la escapadita para descansar y conocer ese paraíso del Caribe con nativos de habla inglesa, un comercio atractivo y algo de diversión nocturna. Solo serían cuatro días lejos del ruido y la contaminación capitalina, tres días de libertad y descanso. Sin embargo, un factor imprevisto cambió el descanso por la angustia, casi claustrofóbica, de no poder decidir dónde estar.

Durante estos días hemos caminado y recorrido San Andrés en todas las direcciones. Para qué: la isla es bella y la gente nos ha tratado muy bien, pero me hacen falta los hijos y los nietos que tengo a mi cargo. Ellos también me necesitan y estoy muy preocupada con esta situación tan injusta con nosotros, los pasajeros , dice Duque.

No le queda un peso. Claro, su presupuesto se agotó hace dos días, incluyendo las bobaditas que adquirió para llevarles a los suyos. Los paseos que hace para matar el tiempo son a pie; los isleños ya la reconocen y la saludan. A veces se sienta en las bancas de la avenida costera y contempla ese inmenso panorama marino que rodea su existencia, tan distinto al de los cerros de Bogotá y piensa que le cambiaron a Monserrate por Jhonny Cay a la fuerza.

Pero la otra cara de la moneda la exhibe Janeth Hernández, una cincuentona muy guapa de Cali que llegó a San Andrés para asistir al reinado Miss Tropical 99 que se llevó a cabo el pasado fin de semana, acompañando a la delegación del Valle. Para ella no hay afanes. Entiende que la situación es ajena a su voluntad y se ha dedicado a aprovechar los días de sol que no le habían tocado durante el puente festivo. También aprovechó para realizar algunas compras con el tiempo suficiente para escoger los mejores precios y conocer los hoteles nuevos.

Entre tanto, la empresa Inter continuaba ayer, con la colaboración de AeroRepública, evacuando lentamente en grupos de 10 y 12 personas a los pasajeros anclados en San Andrés.

En lo que coincidieron muchos de los pasajeros represados es en que hubiera sido una buena idea de la Secretaría de Turismo local alegrar con música típica o alguna presencia artística, los interminables días y noches de vigilia en el aeropuerto de San Andrés.

El lío sigue La parálisis de la aerolínea Intercontinental de Aviación no solamente continuará hoy, sino que tiende a prolongarse. La renuncia del técnico estadounidense José Sáenz a continuar con la revisión de los aviones de Intercontinental de Aviación cuando apenas había efectuado el 50 por ciento de su trabajo, complicó la situación de la empresa.

Así lo manifestó ayer el gerente general de Inter, Luis Alfredo Gallego, luego de la reunión con el ministro de Transporte, Gustavo Adolfo Canal, en la que la empresa dijo que no podía comprometerse a fijar un plazo para la revisión de sus aviones porque estos se encuentran en condiciones de aeronavegabilidad.

En consecuencia, la aerolínea llega hoy a su sexto día de parálisis.

El Gobierno dijo que la sanción solo se levantará cuando la compañía haga la revisión de los aspectos técnicos en los aparatos, en cada uno de los puntos señalados en la resolución que ordenó la parálisis de los tres aviones.

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