BALANZA COMERCIAL

Ha pasado relativamente desapercibida una estupenda noticia para la economía nacional. Se trata de la impresionante variación en el saldo entre las exportaciones y las importaciones que hace el país. En el período enero-agosto del 98, se registró un déficit de 874 millones de dólares, mientras que en este año, en similar lapso de tiempo, hay un superávit de 2,549 millones de dólares. Es decir, la variación, en términos absolutos es cercana a 3, 500 millones de dólares. Precisamente esta última cifra es el monto de dinero que el Presidente Pastrana está tratando de conseguir esta semana en la Unión Europea. Esto confirma la trascendencia de los resultados positivos obtenidos en la balanza comercial en apenas un año.

27 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Es cierto que buena parte del saldo favorable es producto de la caída en importaciones como consecuencia de la dura recesión. Hasta agosto ese descenso superaba el 35 por ciento , frente al volumen de compras en el exterior en igual período del año anterior. Las importaciones han sufrido mucho más que el resto de la economía, tal vez porque muchos de los productos que llegaban al país no eran de consumo indispensable y su compra se podía aplazar para mejores épocas. Pero también es válida la hipótesis que explica el desplome de las importaciones como natural efecto de la devaluación acelerada del peso en el 99. Con una tasa de cambio cercana a los dos mil pesos por dólar, los productores nacionales pueden competir muy bien contra sus rivales foráneos. Más aún cuando en adición al encarecimiento del dólar la inflación y el costo del dinero se encuentran en los niveles más bajos de la historia reciente. Y posiblemente todavía no se ve el impacto pleno de estas variaciones en los indicadores macroeconómicos puesto que los expertos estiman que hay por lo menos seis meses de atraso en la reacción de las empresas ante cambios significativos en las grandes variables de la economía.

Estos hechos en materia de comercio exterior refuerzan el optimismo en cuanto a la generación de empleo y un mayor crecimiento para al año 2000. Si bien no todo es color de rosa porque con la caída de las importaciones sufren los recaudos arancelarios y empleos del sector comercio se pierden, estos perjuicios son compensados con creces por el ahorro de divisas, los nuevos puestos de trabajo que generan los exportadores y los mayores recaudos por mejores resultados empresariales de quienes aumentan sus ventas al exterior.

Caen bien, en un mal momento, estos tres y medio billones de dólares de delta en la balanza comercial.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.