LAS DOS ECONOMÍAS

LAS DOS ECONOMÍAS

Hoy existen vastas disparidades en el crecimiento de los ingresos por salarios entre diferentes sectores de la economía norteamericana. Los que trabajan en las industrias de la Nueva Economía tales como software, servicios financieros, medios publicitarios o consultoría, etc., han visto crecer sus ingresos como cohete en años recientes en sectores que como los arriba mencionados, tienen que ver con el dramático desarrollo de la información. Para aquellos en las industrias de la Vieja Economía, es muy posible que los salarios y jornales, después de ajustes por inflación hayan subido muy poco. Aquellos con empleos en esa Vieja Economía están destinados a volverse relativamente más pobres en una sociedad cada vez más rica.

27 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Para el futuro cercano, la mayoría de los norteamericanos estarán amarrados en empleos de la Vieja Economía sin mucha esperanza de grandes ganancias en sus ingresos. De hecho, basados en tendencias actuales, la disparidad de ingresos entre la Nueva y la Vieja Economía parece agrandarse cada día. El resultado será una fisura que se ahonda en la fuerza laboral a lo largo de las líneas industriales, que se verá reflejada eventualmente también en la política.

De muchas maneras, el paralelo más cercano de la situación de hoy día se refleja desde finales del siglo 19 y principios del Siglo 20. La Vieja Economía en Estados Unidos en esos tiempos era la agricultura, que en los años 1870 aportaba el 35 por ciento de la economía. En ese tiempo, la aparición de diferentes enfoques de la Nueva Economía fue el relativamente nuevo y pequeño sector industrial, o sean la manufactura, los ferrocarriles y las plantas de energía eléctrica, que solo aportaban el 10 por ciento de la producción total. Estimulado por el advenimiento de tales innovaciones como los automóviles, los teléfonos y la electrificación, el sector industrial rápidamente avanzó y sobrepasó por mucho el sector agrícola en empleos, producción y productividad.

Con el sector industrial en apogeo, los prósperos agricultores de ese tiempo se mantuvieron perdiendo terreno relativamente frente a los trabajadores de factorías, los de los ferrocarriles y otros miembros de la fuerza industrial. Los salarios reales en la manufactura subieron más rápidamente que los ingresos de los trabajadores del campo. Lo que es más, los granjeros acosados por menores precios agrícolas, se endeudaron para sobrevivir. Y cuando la economía entró en recesión, perdieron sus tierras. El resultado: masivas bancarrotas y empobrecimiento de las comunidades rurales. Más aún, el período vio la creación de movimientos de tercer partido, tal como el Partido Progresivo de los años 1890, para luchar por políticas que dieran beneficios al sector agrícola, incluyendo una política monetaria menos restrictiva, más altos aranceles y regulaciones más estrictas del gobierno hacia los ferrocarriles.

Sin embargo, los trabajadores de la Vieja Economía en la economía de hoy no son tan dramáticos. Pero las fuerzas que contribuyen a aumentar la distancia de ingresos de las dos economías no están desapareciendo. En primer lugar la demanda por trabajadores es más fuerte en el sector de la información de la economía, incrementándose allí los salarios, que crecen al 4 por ciento anual comparados con 2 por ciento en el resto de la economía. Además, el número de trabajadores en la manufactura se ha reducido en 400.000. Como resultado, la mayoría de los sindicatos están negociando aumentos de sólo 3 por ciento o menos, un poquito mejor que la inflación, pero muy lejos que lo que pagan las industrias de la Nueva Economía.

Por otro lado la productividad está creciendo más rápido en las industrias de la Nueva Economía, lo que hace incrementar más los salarios. En manufactura, por ejemplo, los productores de computadoras, semiconductores y equipos de comunicación están aumentando su producción por trabajador a más del 30 por ciento anual. Mientras tanto, la productividad en sectores de manufactura distintos a alta tecnología sólo crece a un 2.5 por ciento a tasa anual.

No sabemos cómo empezará USA a resolver este problema que parece crear dos mundos diferentes: el de los de alta tecnología y servicios de información frente a la industria manufacturera tradicional. Lo que sí es cierto es que USA está cediendo mercados tradicionales industriales a las importaciones para concentrarse cada vez más en la alta tecnología de la Nueva Economía.

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