SESQUICENTENARIO DEL PARTIDO CONSERVADOR I

SESQUICENTENARIO DEL PARTIDO CONSERVADOR I

El 4 de octubre del presente año se cumplieron 150 años de haber sido publicada en el número 9 del periódico La civilización de Bogotá, la declaración política con la cual nació oficialmente uno de los dos partidos tradicionales que han protagonizado la historia de Colombia: el partido Conservador.

05 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Fue como la confluencia de algunas ideas que se venían ventilando años atrás a 1849, desde la posición centralista y de gobierno fuerte de Bolívar para consolidar las instituciones republicanas de un pueblo recién liberado, pasando por el respaldo al presidente José Ignacio de Márquez durante la guerra de los supremos (1840-1841) de carácter religioso, y la reacción contra el anarquismo en una época cargada de tensiones políticas y cambios socioeconómicos; la defensa de la iglesia católica y de la moral cristiana contra los fuertes embates del materialismo y el ateísmo, y de la propiedad privada contra el auge del socialismo.

Entonces el conocido político y escritor Julio Arboleda pronunció en 1848 un discurso en el Congreso Nacional utilizando por primera vez el nombre del partido Conservador.

La idea de un partido de tradición, - tradición es el legado de cultura que cada generación trasmite a la siguiente y que ésta debe conservar, mejorar y aumentar -, fue acogida por los ideólogos Mariano Ospina Rodríguez y José Eusebio Caro, quienes promulgaron los principios del partido conservador que resumimos así: El orden constitucional contra la dictadura. La legalidad contra las vías de hecho. La moral del cristianismo y sus doctrinas civilizadoras contra la inmoralidad y las doctrinas corruptoras del materialismo y del ateísmo.

La libertad racional, en todas sus diferentes aplicaciones, contra la opresión y el despotismo monárquico, militar, demagógico, literario, etc.

La igualdad legal contra el privilegio... la tolerancia efectiva contra el exclusivismo y la persecución, sea del católico contra el protestante y del deísta, o del ateísta contra el jesuita y el fraile, etc.

La propiedad contra el robo y la usurpación ejercida por los comunistas, los socialistas, los supremos o cualquiera otros. La seguridad contra la arbitrariedad... La civilización, en fin, contra la barbarie. En consecuencia, el que no acepte algo de estos artículos no es conservador... .

*Catedrático e investigador

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