BLOQUE SAMORÉ

BLOQUE SAMORÉ

Cuanta tristeza deben estar sintiendo los indígenas koguis, arzarios y arhuacos, habitantes de ese mancillado santuario natural que es la Sierra Nevada de Santa Marta. Su otrora Robin Hood, el ministro del Medio Ambiente, Juan Mayr, hoy pela el cobre y echa a la cesta de la basura todo el respeto, amor y admiración que le profesaban los sabios Mamas de la Sierra. Su espada justiciera hoy se devuelve arteramente contra el pueblo Uwa, que a pesar de estar a cientos de kilómetros de los arhuacos, siguen siendo sus hermanos de raza, sangre y dolor.

05 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Sus dioses se verán en calzas prietas para hacer que los indígenas entiendan la variable condición humana de los arijunas : que en ellos la trastocación de valores, creencias y convicciones es algo tan natural como la puesta del sol detrás del imponente macizo. Y es que en este mundo globalizado hay que tener mucha fuerza para asistir impasibles al dantesco espectáculo que agobia al país en todas sus esferas: la pérdida total de los principios, de la ética, de la dignidad y de la esencia del ser humano.

Al igual que los indígenas de la Sierra Nevada miles de colombianos sentimos tranquilidad y satisfacción en lo que en un principio, creímos, fue la decisión más acertada del Presidente Pastrana al escoger su gabinete. Poner al frente del ministerio del Medio Ambiente a un hombre que sería un aval indiscutido para la defensa del más grande acervo nacional como lo es la etnia indígena.

Después de haber conocido aquel abnegado joven con pinta de hippie, cabellos largos, amuletos indios atados al cuello y las muñecas de los brazos y sobre todo, con esa sublime mochila arhuaca de rayas marronas y blancas transversales terciada al hombro, siente uno una decepción indescriptible al sentir que ese mismo joven quien dio los mejores años de su vida en pro de las comunidades indígenas de la Sierra de Nevada, es el mismo verdugo de un pueblo hermano como lo es el ignoto pueblo Uwa.

Será que la sangre llama y pudo más su ancestro gringo o europeo que su quimérico amor por nuestros desprotegidos indios? Ojalá devuelva a Santa Marta la mochila y demás recuerdos indígenas que se trajo del Caribe. Volverlo a ver con la mochila al hombro sería una blasfemia.

Con qué autoridad moral puede este gobierno concitar al pueblo colombiano para aunar voluntades y trabajar por su unidad, si la polarización, la inbequidad y el resquebrajamiento de la sociedad es auspiciado por él mismo.

*Economista Universidad Católica

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