LO MEJOR DEL MILENIO

LO MEJOR DEL MILENIO

Qué es lo mejor del milenio? Convocado por el periódico estadounidense The New York Times, un selecto grupo de autores aceptó el reto. Sus respuestas, que a partir de hoy presenta EL TIEMPO en LECTURAS DOMINICALES, no fueron las obvias, aunque ellos reconocen que era fácil caer en esa tentación.

31 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Esta nueva serie, que empieza hoy con la totalidad de esta edición de LECTURAS, y que se extiende parcialmente otros cinco números, recuerda acontecimientos, personas, descubrimientos que han marcado estos mil años, con un enfoque predominantemente científico e histórico. En LECTURAS, esta serie complementa la de los 100 colombianos del siglo , que culminó con la elección del colombiano más representativo de este período. Como otras publicaciones especiales de EL TIEMPO, esta serie contribuye al recuento del siglo y del milenio, en el momento único del comienzo del 2000 Umberto Eco, profesor de semiótica de la Universidad de Bolonia y autor de El nombre de la rosa, asegura que es difícil determinar el invento tecnológico o descubrimiento científico más importante, y más aún cuando no tenemos claras las fechas de un invento determinado. Hay muchas cosas que los lectores enumerarían entre los logros más interesantes de este siglo, cuando de hecho datan del siglo anterior al nuestro: por ejemplo, el automóvil, el rascacielos, el tren subterráneo, la dinamo, la turbina. También se puede añadir a esta lista la máquina de escribir, el gramófono, el dictáfono, la máquina de coser, la nevera, además de los alimentos enlatados, la leche pasteurizada, el encendedor (junto con el cigarrillo), el ascensor, la lavadora, el borrador, el papel secante, el ventilador, la maquinilla de afeitar, la cama empotrada, el sillón de barbero, el fósforo de seguridad, el impermeable, las gaseosas, las bicicletas de cambios y neumáticos, el tranvía eléctrico, las fibras sintéticas y los grandes almacenes en los que se venden tales productos, y si me dejan seguir- la bombilla eléctrica, el teléfono, el telégrafo, la radio, la fotografía... Tratándose de milenios, el cálculo se vuelve aún más difícil. Para el origen de la pólvora y de la brújula, sólo nos podemos guiar por leyendas. E incluso entonces sólo podemos estar seguros de que existían determinados instrumentos, por ejemplo, en el siglo XII, porque aparecen representados en un cuadro de la época, pero no podemos asegurar que no existieran en el siglo anterior... En cualquier caso, se trata de inventos que cambiaron los últimos mil años .

Para el Premio Pulitzer 1998 Jared Diamond, otro autor, no hay duda: la imprenta es el mayor invento de este milenio. No hay más que pensar en las enormes consecuencias que ha tenido para las sociedades modernas. Sin la imprenta, millones de personas no habrían podido aprender a leer con rapidez y sin errores de transmisión las 95 Tesis de Lutero, la Declarac f3n de Independencia de Estados Unidos, el Manifiesto Comunista, ni otros textos que transformaron el mundo. Sin la imprenta, no tendríamos la ciencia moderna. Sin la imprenta, los europeos no se habrían extendido por todo el globo a partir de 1492, pues la consolidación de las conquistas europeas iniciales requería la emigración de miles de conquistadores en potencia, motivados por los relatos escritos sobre la captura del emperador inca Atahualpa por Pizarro .

A Wole Soyinka, Nobel de Literatura 1986, antes de dar su respuesta definitiva sobre lo mejor del milenio, lo seducen la tesis de Lutero contra el absolutismo religioso, y el microprocesador y sus implicaciones: la liberalización del acceso a los conocimientos, y un aumento cuántico de la transmisión de ideas .

Pero es tal vez el novelista Richard Powers, otro de los autores invitados, quien pone el problema de seleccionar lo mejor del milenio en su verdadera dimensión: Cualquier búsqueda del concepto más importante del milenio está condenada a la miopía . Y al justificar esta afirmación inicia otra enumeración distinta: Pensemos en todos los candidatos que nos vienen a la mente: la democracia parlamentaria, el Estado nacional, los mercados libres, el juicio justo, la empresa de responsabilidad limitada, los seguros, la universidad, la escolarización obligatoria, la abolición de la esclavitud, el socialismo, la emancipación de las mujeres, el sufragio universal, los derechos humanos universales. El alcance del cambio en las instituciones sociales indica una revolución similar en el pensamiento subyacente casi demasiado grande como para aislarla .

Enumeremos los sospechosos intelectuales habituales: la teoría de la evolución, la relatividad, el estudio del inconsciente. Por muy convulsivas que hayan resultado para nuestra propia época, no son más que invitados de última hora, las consecuencias modernas de ideas mucho más amplias y que llevan circulando mucho más tiempo. Retrocedan a la Ley de Boyle, la fórmula de Newton o la revolución de Copérnico y comenzarán a aproximarse al salto fundamental experimentado por la concepción humana .

Franz Rich, columnista de The New York Times, y quien fue el prologuista de la serie en inglés, concluye: Sean cuales sean los elegidos y sea cual sea la opinión del lector acerca de sus méritos, sabemos que es muy probable que Los mejores proporcionen una instantánea de nuestro propio tiempo, no una guía definitiva a ese vasto espacio de tiempo que pretendemos saquear... Es muy probable que las contradicciones de Los mejores reflejen las contradicciones de nuestra propia época, no las del milenio que está a punto de finalizar. La suma de todas ellas es la temperatura del talante de nuestro fin de siglo. Y lo que quede sin incluir... puede decir tanto sobre nosotros como lo que se incluya. El autorretrato que se pinta es artístico, no científico, y está pintado con pinceladas gruesas .

Como se dijo al principio, esta serie, a cargo de escritores de todo el mundo, de la talla de los mencionados, se caracteriza por sus enfoques curiosos e inesperados, una manera original de ver el milenio que sin duda será útil e instructiva para los lectores de EL TIEMPO.

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