INNOVACIÓN EN PINTURA: TODO EN PERSPECTIVA

INNOVACIÓN EN PINTURA: TODO EN PERSPECTIVA

La obra de arte más significativa (vamos a limitar el campo centrándonos en Occidente) ya no existe, y sólo se menciona en un texto de la década del 1480, una biografía de Filippo Brunelleschi escrita por un hombre que se llamaba Antonio di Tuccio Manetti. A Brunelleschi, el arquitecto florentino, se le atribuye la invención de la perspectiva, el sistema para representar tres dimensiones en dos, de forma que en un cuadro o dibujo, por ejemplo, la barbacoa del jardín trasero parezca que está más cerca de los rosales del vecino. La perspectiva funciona mediante un punto de fuga, o punto único en el que teóricamente convergen todas las líneas paralelas que se alejan, y cuyo efecto crea una sensación ficticia de profundidad.

31 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Según Manetti, Brunelleschi expuso su planteamiento con una demostración práctica, que suena más complicado de lo que realmente era. Primero, pintó en un pequeño tablón una vista del Baptisterio de San Giovanni de Florencia, por supuesto, en perspectiva. Después taladró un agujero en el centro del panel. La idea era que uno se pusiera en pie en la piazza frente a la iglesia, que sostuviera el tablón frente a la cara con una mano y mirara por el agujero desde la parte posterior del tablón. Se vería el baptisterio. Después, poniendo una mano al otro lado del tablón y sujetando con la misma un espejo frente a la madera, lo que se vería es la versión pintada en el reflejo del espejo. Con el espejo hacia arriba, el baptisterio; con el espejo hacia abajo, el baptisterio: la misma imagen en ambos sentidos. Lo he tenido en mis manos y lo he visto muchas veces en mi vida, y puedo atestiguarlo, Manetti nos asegura.

La pequeña pintura de Brunelleschi en realidad era un truco de salón, pero la perspectiva reflejaba una nueva y seria ambición artística: la idea de que un artista podía crear un microcosmos de naturaleza sobre un trozo de papel, madera o lienzo. La perspectiva nos hizo entrar en la era de la ciencia en el arte.

Desde Brunelleschi se puede trazar una línea hasta Leonardo, Vermeer, Courbet, Eakins, Degas, Seurat, Muybridge, Rodchenko, Albers, LeWitt, Smithson, Turrell: artistas para los cuales el arte, hasta un grado significativo, se convirtió en una herramienta de investigación, una extensión del mundo tangible, una representación del cosmos basada en la tecnología, las matemáticas, la botánica, la astronomía, la óptica y otras ideas racionalistas.

La otra cara de esta historia conecta el Romanticismo, el Simbolismo, el Surrealismo y demás: se podría denominar el contramovimiento antirracional. Al final, tanto lo racional como lo antirracional comparten una raíz común en la concepción del artista como el personaje central: intérprete, creador, forjador del universo.

Como dijo el filósofo, el arte dura, así que puede que parezca un poco extraño elegir un elemento efímero como la pintura perdida de San Giovanni de Brunelleschi como modelo del arte de los últimos 1000 años. Pero al ilustrar la perspectiva representaba una imagen de sí mismo profundamente alterada por parte del artista, una imagen de sí mismo que perdura: el artista como alguien capaz no sólo de comprender el universo, sino también capaz de traducirlo en forma visual.

** Michael Kimmelman es jefe de la sección de crítica de arte de The New York Times.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.