BRUJAS CON HISTORIA

BRUJAS CON HISTORIA

Las brujas se elevan, las brujas chillan, las brujas se ven feas. Entorno a ellas se construyen mitos y fábulas para asustar a los niños, así ellos hoy ya no se atemoricen con nada.

30 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Los libros de leyenda, más tarde el cine y la TV, se las imaginaron narizones, con verrugas e impulsadas por una escoba. Otras versiones las dibujan bellas (espejito, espejito...) o normales, amas de casa, como la popular Hechizada de la serie de televisión norteamericana.

Igual, había que respetarlas. Por ejemplo, una que metió miedo, y que obligaba a los infantes a meterse debajo de la cama, fue Brujilda. Ella buscaba a los niños para hacerlos papilla, pero sus intenciones siempre se veían frustradas. En el fondo era una hechicera, que al terminar los capítulos, y luego de mitigar el miedo, causaba lástima. Además, tenía competencia.

Hechizada, reina en los tiempos en que gobernó el blanco y negro, luchaba contra Brujilda por atrapar, en este caso por sus gustos, a los niños. Sin embargo, el televisor era manipulado por los hombres adultos: al frente estaba una rubia que con un sutil movimiento de nariz encantaba lo que quisiera.

En la televisión doméstica, Francisca Muriel, en la serie La casa de las dos palmas, adivinaba el destino de la familia Herreros. Su simpatía la llevó a convertirse en una de los personajes de la televisión más recordadas. La recreación de ese personaje (sin gorro, sin escoba) corrió por cuenta de Carolina Trujillo.

No sucedió lo mismo con Margalida Castro en La mujer doble. Su personificación causó pánico. Provista de un ojo de vidrio, y con el rictus desfigurado, fue uno de los personajes centrales, reconocido por ella misma como uno de sus mejores caracterizaciones, de esta desafortunada novela.

Delfina Guido, una especie de Celestina macabra, hizo historia en Los pecados de Inés de Hinojosa tratando de ayudar a la mestiza con su amante Jorge Voto.

Retornando por la ruta del bien, encontramos a Esfinge, una bruja buena interpretada por Mónica Silva, en Ay!, cosita linda mamá. Su misión era ayudar a que sus seres queridos encuentren la senda del amor. Para ellos recurre a brebajes y esencias florales, consideradas por Esfinge como el elixir de la felicidad.

El único brujo, y con perdón del Diablo, fue el que interpretó hace poco Salvo Basile en La mujer en el espejo.

Hay más. Carmenza Gómez, en Candela, realizó toda clase de maldades para desestabilizar el amor que Candelaria Daza le profesaba a Víctor Mallarino.

Actualmente, en Me llaman Lolita, Jennifer Steffens recurre a todo tipo de artimañas, especialmente jugos embrujados, para ayudar a su hija Carmen en la conquista del hombre que se le ponga en la mira.

Así, las brujas han volado en el imaginario de la televisión. Que valga este día para recordarlas.

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