EL VIGOR DE LA ECONOMÍA ES EL GRAN DILEMA DE GREENSPAN

EL VIGOR DE LA ECONOMÍA ES EL GRAN DILEMA DE GREENSPAN

Un número cada vez mayor de analistas e inversionistas se ha convencido en los últimos días de que el continuo crecimiento económico obligará a la Reserva Federal de Estados Unidos a elevar de nuevo las tasas de interés cuando se reúna el próximo 16 de noviembre.

29 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Pero los informes divulgados ayer de las escasas ganancias en salarios y precios significan que no es totalmente seguro que se produzca un alza tal.

El Producto Interno Bruto (PIB), que mide la producción total de los bienes y servicios producidos, subió en el tercer trimestre a una tasa anual del 4,8%, un aumento del 1,9% frente al trimestre anterior. El índice de costos de empleo aumentó sólo un 0,8%, tras subir un 1,1% durante el trimestre anterior.

Además, las ganancias anualizadas de los salarios descendieron del 3,7% al 3,1% en los nueve meses finalizados al 30 de septiembre respecto al mismo período de 1998.

Como han repetido repetidamente los funcionarios de la Fed, el rápido crecimiento no es, de por sí, mal visto por el banco central. El crecimiento hace surgir temores cuando al parecer fuerza la capacidad económica y crea condiciones inflacionarias. Y hay escasa evidencia de que eso esté ocurriendo. De hecho, el índice de costos de empleo y el índice de precios al consumidor incluidos en el PIBsugieren que, en todo caso, las presiones inflacionarias podrían estar disminuyendo.

El gran repunte del PIB en el período de junio a septiembre es probable que agrave los temores de sobrecalentamiento entre los funcionarios de la Fed encargados de fijar las políticas financieras. Pero las nuevas cifras sobre los salarios y los precios también fortalecen el caso dentro de la Fed de que todavía hay más espacio del que se preveía anteriormente para ver si la economía desacelará por sí misma. Las cifras dan más tiempo para ver cuánto tiempo más puede continuar el actual ritmo de crecimiento sin impulsar la inflación. Y las cifras conceden una credibilidad añadida a aquellos funcionarios de la Fed que han estado especulando recientemente que la tasa de crecimiento de la productividad puede estar todavía acelerando, reduciendo la necesidad de unas tasas de interés más altas.

La combinación de las noticias económicas divulgadas ayer, un crecimiento mayor al previsto mezclado con una inflación inferior a la esperada, subraya tanto el éxito de Alan Greenspan, presidente de la Fed, y las difíciles elecciones que afronta para seguir adelante.

Greenspan ha permitido que la economía crezca mucho más rápido en los tres últimos años que lo aconsejado por la mayoría de los analistas, desafíando la lógica convencional, y sin embargo, no ha hecho surgir la tan temida inflación.

Al haber hecho la elección, Greenspan es un personaje muy popular entre el público general. Una nueva encuesta del Wall Street Journal/NBC News muestra que el 36% de los estadounidenses cree que el presidente de la Reserva Federal es el máximo responsable del auge de los años 90, muy por encima del 25% para Bill Clinton o el 18% para el Congreso controlado por el Partido Republicano.

No obstante, la posición de Greenspan ha caído ligeramente en las últimas semanas entre un colectivo que importa mucho más en la creación de la política monetaria: el mercado de bonos. Los operadores de bonos, que tienen una fobia extrema a la inflación por naturaleza, han comenzado a temer que su héroe está quedándose atrás en la contención de las presiones de precios y, como resultado, ha estado empujando hacia arriba las tasas de interés.

Pese a las últimas noticias sobre la inflación, todavía hay considerable inquietud dentro de la Fed sobre el ritmo que sigue la economía, y todavía hay un fuerte deseo para enfriar los ánimos mediante el alza de la tasa clave de interés en un cuarto de punto porcentual. Se siente mayor urgencia de tomar esta medida el próximo mes: los temores sobre los problemas en los mercados financieros a fin de año como consecuencia del problema informático del año 2000, lo que hará extremadamente difícil que la Fed suba las tasas de interés en su reunión de diciembre, incluso si las condiciones económicas parecen justificar el alza.

El debate quedará zanjado ahora con la gran cantidad de información económica que se dará a conocer en las próximas dos semanas.

El próximo viernes el informe sobre empleo podría traer consigo una peso inesperado. Un aumento en las cifras salariales de octubre podría mermar el optimismo creado por las anteriores cifras de una una inflación mantenida a raya. Una caída en la tasa de desempleo, prácticamente fija en un 4,2% desde marzo pasado, podría avivar los temores de mayor competitividad en el mercado laboral, aumentando el riesgo de acelerar la inflación de precios y salarios.

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