ATAQUES ESPECULATIVOS

ATAQUES ESPECULATIVOS

La banda cambiaria ha estado en primera plana de las noticias económicas en las últimas semanas. Cuando se esperaba que el precio de la divisa oscilara sin mayores sobresaltos, el dólar, en vez de estabilizarse, volvió a registrar una enorme volatilidad y una tendencia a pegarse al techo de la misma. El comportamiento de los tesoreros de los bancos y de quienes administran portafolios privados de inversión, no deja de sorprender. Parece reflejar más un fenómeno de desconfianza sobre el futuro del país que un análisis de los fundamentos y los indicadores de nuestra economía.

14 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Hay hechos que deben resaltarse y que van en contravía de la especulación con la divisa. Después de varios años en que las importaciones fueron mayores que las exportaciones, el primer semestre de este año cerró con un superávit en la balanza comercial de 468.1 millones de dólares, tendencia que se reforzará en el segundo. En el año completo hubo un excedente comercial de importante magnitud que, a su vez, contribuirá a la reducción del déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos.

Es también notable la recuperación del índice de la tasa de cambio real, que mide la competitividad internacional de la producción nacional. Este alcanza ya un nivel de 114.5, uno de los más altos de la historia reciente. Las exportaciones no-tradicionales están repuntando. Los exportadores de la mayoría de los productos manufactureros dan ese testimonio. Y si bien es cierto que el precio del café está por el suelo, en cambio el del petróleo se ubica por encima de los 23 dólares el barril, cuando hace un año estaba por los lados de 10 dólares. Se agrega que las exportaciones de petróleo son hoy las más altas de que se tenga noticia en Colombia.

Bien puede afirmarse entonces que la inestabilidad cambiaria actual reside en la falta de confianza y en la incertidumbre sobre el rumbo de la economía, más que en la sobrevaluación del peso o en el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos. Es sabido, sin embargo, que se avanza satisfactoriamente en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que conducirá a la firma de una carta de intención con esa entidad, lo cual permitirá recuperar en buena parte la confianza de inversionistas y banqueros internacionales en el país.

Un elemento muy grave de los ataques contra la banda cambiaria es que se frena la caída de las tasas de interés, que es fundamental para asegurar la consolidación del incipiente proceso de reactivación de la actividad productiva. Los últimos indicadores, tanto de Fedesarrollo como de la Andi, señalan que la reactivación se ha iniciado; los inventarios de las empresas se han rebajado y los pedidos han aumentado.

Sería entonces lamentable que la desconfianza e incredulidad de los agentes económicos echaran por la borda la recuperación de la producción y, con ella, la posibilidad de que puedan generarse de nuevo empleos de calidad en el país.

La estabilidad cambiaria es prioritaria para la buena marcha de la economía colombiana. Por lo mismo, el problema no es si se rompe la banda cambiaria o no, como parecen creerlo la mayoría de los banqueros, los gerentes de empresas y los inversionistas privados, sino asegurar la estabilidad cambiaria en el presente y el futuro. Para que la economía retome la senda del crecimiento y se obtenga mayor nivel de bienestar social.

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