VERDADES DE LOS QUE SABEN PENSAR

VERDADES DE LOS QUE SABEN PENSAR

Harry Gayner es un economista poco conocido en nuestro medio. Sin embargo, soñó, y muchísimo, para el Premio Nobel de economía. En un reciente escrito suyo titulado La Tecnocracia obligada a oír a la sociedad civil i este norteamericano residenciado en México dice, con el mayor desparpajo, verdades universales que por tal son aplicables de lleno a lo que acontece con nuestro medio, si bien fueron escritas para la realidad mexicana. Por encontrarlas punzantes y llenas de interés, comparto con los lectores, algunos de los conceptos que proclama este pensador contemporáneo para que cada uno saque sus conclusiones:

28 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Existe una poca y casi nula relación entre los que integran el Gobierno y los que conforman la sociedad civil. Se han tomado una serie de medidas económicas para bajar la inflación, mantener la estabilidad de nuestro peso frente al dólar, evitar la recesión, pero no ha habido propuesta alguna para lograr la libertad económica de los ciudadanos .

El desprecio que sienten no solo los altos funcionarios, sino los mandos medios gubernamentales, quienes por su arrogancia no saben valorar las ideas de los que hemos aprendido a Saber pensar es alarmante. El pueblo está cansado de buenos deseos e intenciones en Foros, Seminarios y Conferencias pero al mismo tiempo ávido de soluciones prácticas, debido a que ha llegado el inicio de una era de cambios serios en el país, para concluir con la incertidumbre, la mala fe, el odio y la poca generosidad y solidaridad entre nosotros .

Parece que en nuestro país el sector público fuese integrado por una casta privilegiada y los miembros de la sociedad civil fuesen todos bastardos .

Los funcionarios dan la impresión que son los más genuinos representantes de nuestro vetusto sistema educativo, en el que únicamente se instruye al alumno para que alcance un diploma y triunfe económicamente, aunque su ignorancia en cuanto al poder moral y los valores sea total, porque nadie le insinuó siquiera que todo ser humano consiente debe comprender y practicar los valores superiores que nos permitan estructurar una sociedad menos violenta, delictiva, que lo único que hace es fomentar las actividades ilícitas y formar líderes chatarra .

Cambiemos la estructura de tener en una casa al Estado / Gobierno tomando decisiones unilaterales y en otra casa, a la sociedad civil que se debate en la incertidumbre que se traduce en pérdida de confianza en quienes tienen el poder político .

Pero en donde Gayner es más punzante es en sus apreciaciones sobre la actualidad y el futuro de nuestro sistema político/económico. Leámoslo en sus propias palabras: Ha llegado la hora de que el Estado / Gobierno debe comenzar en aceptar el diseño de implantar en México (y en toda Latinoamérica) la Neoeconomía de Mercado con la finalidad de que los ciudadanos alcancen su libertad económica. De no lograrse esta libertad la violencia continuará, llámese guerrilla, secuestros e inseguridad en las calles y dentro de las casas.

No perdemos la esperanza de que las autoridades comprendan de una vez que con medidas parciales macroeconómicas, las que deberán continuar perfeccionándose, no va a solucionarse de raíz la compleja crisis que padecemos. De inmediato deberá estructurarse un programa de gobierno que permita un mejor reparto de la riqueza productiva y tributaria; descentralización económica y ser nosotros mismos y nuestro trabajo la fuente de inversión creciente que requiere el Mercado Laboral.

Mientras se continué ignorando esta realidad por el sólo hecho de alimentar el ego de quienes ejercen el poder económico y político; de seguir aplicando fría y despiadadamente la Economía de Mercado ideada por los economistas dominantes y puesta en práctica por el FMI, seguiremos siendo un país del Tercer Mundo con todas las consecuencias que ya todos conocemos.

Llegó la hora de aceptar la realidad; los pueblos no pueden continuar con políticas de buenos deseos e intenciones, con bellísimos discursos en los que nos prometen lo imposible: que las fuerzas del mercado por sí solas le darán trabajo a esas grandes mayorías desprotegidas y elevarán el nivel de vida de la clase media. Esto es una falacia tan enorme como lo fue el Comunismo desde la perspectiva financiera, puesto que su fracaso fue exclusivamente económico. Igual le está ocurriendo al Capitalismo desde la perspectiva social. Si se continua creyendo que al dejar libres las fuerzas del mercado éste solucionará todos los problemas sociales de los pueblos, sin duda alguna el Capitalismo fracasará socialmente.

No permitamos que le ocurra al Capitalismo lo mismo que le sucedió al Comunismo. La sociedad civil está decidida a defenderlo para mantener vigentes sus cuatro premisas fundamentales: propiedad privada, libertad, democracia y justicia.

No se puede hablar más claro y tan contundentemente. Ojalá Gayner hubiera ganado el Premio Nobel, ya que esto hubiera significado una luz de esperanza para nuestro continente en este caos en que nos han sumido las políticas insensibles del Neoliberalismo que tanto gustan a los economistas y a los diseñadores de política que apoltronados en sus cómodas oficinas desconocen lo que significa la pobreza para tantos compatriotas.

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