HAY VIDA, A PESAR DE TODO

HAY VIDA, A PESAR DE TODO

A las nutrias del río Bogotá les faltó oxígeno para llegar al nuevo milenio. Así como ellas, el pato pico de oro, el más grande de Colombia, y otros animales desaparecieron, y no solo por la caza indiscriminada. (VER INFOGRAFIA: RUTA DE UNA ALCANTARILLA ABIERTA)

22 de agosto 1999 , 12:00 a. m.

A muchos les faltó la respiración por culpa de la contaminación. Si baja la concentración de oxígeno, los organismos no pueden respirar, se ahogan , explica Gabriel Guillot, profesor del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional.

Sin embargo, la vida animal sorprende en medio de la muerte del río. Aunque ya es imposible encontrar nutrias, sí han sobrevivido algunos peces, reptiles y aves acuáticas, entre otros, que han resistido incluso el vertimiento de metales pesados desde el nacimiento del río en Villapinzón, Cundinamarca.

Estos contaminantes y las descargas de residuos orgánicos han reducido la concentración del oxígeno disuelto en el agua, el cual es necesario para la supervivencia y el desarrollo de peces, vegetación, bacterias y organismos acuáticos.

Por eso, resulta increíble encontrar en Suesca cuando el río ya ha recibido los peligrosos desechos que dejan más de 160 curtiembres aguas que a simple vista lucen claras y, además, cangrejos sabaneros, indicadores naturales de buena calidad del cauce. La explicación es sencilla. Según Guillot, todos los ríos del mundo tienen capacidad de recuperarse .

Al río lo matan en Villapinzón, trata de revivir, y así llega a Suesca, pero lo matan de nuevo en Bogotá principalmente con los desechos orgánicos que le vierten los ríos Salitre, Fucha y Tunjuelo, entre otros; trata de recuperarse a la salida de la ciudad, y muere otra vez con los desechos de Tocaima y Girardot, y así, sucesivamente, hasta su destino final en el Magdalena.

El río tiene un poder de depuración natural. Se puede recuperar mediante el movimiento mismo de las aguas. Cuando el agua va recorriendo, se oxigena, y al golpearse, también lo hace , explica Bayron Calvachi, biólogo de la Fundación Al Verde Vivo.

Una especie que le hace trampa a la falta de oxígeno del río es el pez capitán, de la familia de los bagres, el cual es endémico del altiplano cundiboyascense, es decir, que solo se encuentra en esta parte del mundo. El puede respirar oxígeno aéreo; sale y lo toma de la superficie , dice Calvachi.

Operarios del acueducto dicen que increíblemente aún han visto el pez capitán en Bogotá. Y sí resulta sorprendente, pues la concentración ideal de oxígeno en el río para sobrevivir es de seis partes por millón, y en Bogotá el nivel de oxígeno es cero. Otros cuentan que antes de que el río llegue a Suba, un pescador atrapa capitanes, muchos de ellos con coto, los cuales devuelve al río, y lo sanos, se los come.

Si se hiciera una investigación detallada de esta fauna, muy posiblemente se encontrarían picos torcidos, extremidades al revés, malformaciones, huevos de reptiles y aves débiles... Lo que más los afecta son los metales pesados y la radiactividad de la industrias , asegura Calvachi.

De los peces, también sobrevive la guapucha, también endémica de la zona, pero en poblaciones aisladas. Ambas especies de peces viven de adultos en los ríos, y cuando llegan las épocas de reproducción, van a los humedales porque necesitan aguas pandas y calmadas para poner sus huevos.

Sin embargo, esta dinámica se rompió porque el río está contaminado y las poblaciones han quedado aisladas, lo cual es grave , explica Calvachi. Hay que tener en cuenta que el río solo es un elemento de toda la cuenca, que no funciona como algo aislado de los cerros donde nace, de los humedales y de sus afluentes.

Una esperanza Por eso, otra esperanza de vida de la fauna asociada al río está en los 13 humedales de la ciudad, ubicados al lado del cauce. Allí sobreviven varias especies de aves acuáticas. Tanto en el río como en los humedales de Bogotá se puede observar la monjita (Agelaius icterocephalus bogotensis), ave endémica de la zona. Otras que se han visto por algunos sectores del río son la garza azul y, en grandes cantidades, la golondrina negra bogotana, que atrapa insectos hasta en los lugares más degradados.

A pesar de su muerte al salir de Bogotá, en el salto del Tequendama, al río lo esperan en un clima más cálido otras especies que también se le miden a la contaminación.

Entre ellos, el caimán del Magdalena (Crocodylus acutus), que peligra de extinción debido a que fue cazado indiscriminadamente durante el siglo pasado, y del cual dicen que encontró refugio en el río Bogotá, pues nadie se mete a él. Los reptiles en general son muy resistentes, se enferman muy poco, resisten mucho tiempo sin comer , dice la bióloga Olga Castaño, del Instituto de Ciencias Naturales de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional.

En la parte baja del río Bogotá sale a caminar sobre el agua el Jesucristo o pasaarroyos, un lagarto (Basiliscus galeritus) que utiliza el agua como defensa, pues tiene la facilidad de andar sobre ella. A lo largo de sus dedos, tiene como aleticas que le facilitan esta labor. También hay tortugas de río (Podochemis lewyana), que los pescadores buscan por su carne y sus huevos. Ellas siempre viven dentro del agua.

Encontrar sobrevivientes de la contaminación de las aguas saca a flote el optimismo. Guillot dice que posiblemente los nietos puedan ver el río recuperado y con ello, el restablecimiento de la fauna: El problema es que las acciones para salvarlo se empezaron a hacer con 50 años de retraso .

Falta tiempo, pues, para erradicar a los animales que ningún ambientalista quisiera hallar en el río: los gusanos Tubixes sp., que solo se encuentran en las partes muertas del cauce, pues son de los pocos que no necesitan oxígeno para vivir.

Concierto para revivir La recuperación del río Bogotá se puede comenzar a hacer con música. De qué forma? Con la asistencia al concierto de rock que la Fundación al Verde Vivo realizará en el Palacio de los Deportes, el próximo sábado 28, Día del Río Bogotá, con la participación de los grupos musicales Ciegosordomudos, Aldea, Los De Adentro, Ultrágeno y Kbeto, y de la cantante Anasol.

El tiquete de entrada será un bono que se puede adquirir en la fundación, y con el cual también se adoptará un árbol nativo que será sembrado en la cuenca alta del río, en noviembre próximo.

El dinero que se recaude contribuirá a la reforestación de 10 kilómetros de ronda, en Suesca, donde se necesitan 31 mil árboles.

Allí la Fundación desarrollará un proyecto que incluye los ecocampamentos para estudiantes de Cundinamarca, una casa ecológica, la remoción de árboles caídos y el aprovechamiento integral de residuos sólidos en la ronda.

También se están programando talleres de educación ambiental sobre cultura y tratamientos de basuras.

La celebración del Día del Río Bogotá comenzará ese sábado 28 a las seis de la mañana, en el Palacio de los Deportes, con dos horas y media de meditación que harán Héctor Flórez, Oscar Parada y Pacho Saldúa.

Luego, dentro de la programación se ha previsto la presentación de los cuenteros Hanna Cuenca y Carolina Rueda; el teatro El Mimo dirigido por Julio Ferro con su obra Maldita Jenny; los poetas Juan Manuel Roca, J. Mario Arbeláez, Luz Angela Caldas y Eduardo Escobar.

Entre las nueve de la mañana y la una de la tarde, habrá talleres de origami, pintura y elevación de cometas. Y hacia las seis de la tarde empezará el concierto.

Informes: Fundación Al Verde Vivo. Carrera 35 No 94-24. 2183048, 2574635 6232039

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