LOS SIETE PECADOS TRANSGÉNICOS

LOS SIETE PECADOS TRANSGÉNICOS

En febrero pasado el mundo no logró ponerse de acuerdo en Cartagena sobre la puesta en marcha de un Protocolo de Bioseguridad, mediante el cual se pretende regular el comercio internacional de organismos genéticamente modificados (transgénicos), obtenidos a través de la biotecnología moderna.

13 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Pese a que los transgénicos pueden aportar enormes beneficios al desarrollo agropecuario, también podrían eventualmente ocasionar devastadores efectos, especialmente sobre la salud humana, biodiversidad y agricultura.

Frente a estos riesgos es clara la necesidad de regular su comercio, y para ello se han realizado secciones durante los últimos cincos años en diferentes países.

En Cartagena, donde se realizó la última, la disputa fue entre los productores de transgénicos, llamados Grupo de Miami (Estados Unidos, Canadá, Australia, Argentina, Uruguay y Chile), que defendieron la prevalencia de las consideraciones comerciales frente a las ambientales y sociales, contra unas 90 naciones (potenciales importadores), que exigen más cuidado a la hora de regular el movimiento transfronterizo de estos productos.

Tras el fracaso del Protocolo en Cartagena, ponerle límite a este polémico mercado quedó a cargo de las legislaciones nacionales, que muy seguramente pueden ser demandadas por los países productores y exportadores de transgénicos ante la Organización Mundial del Comercio, argumentando que se trata de barreras al comercio.

Sin embargo, los grupos negociadores que se reunieron en Cartagena reafirmaron la voluntad política de tener un Protocolo de Bioseguridad, y para salvarlo se han realizado dos encuentros en Montreal y Ginebra, y una tercera reunión se llevará a cabo a partir de este miércoles y durante cinco días más en Viena (Austria).

Los primeros dos días serán de consultas al interior de cada grupo; el tercero será para intercambio de posiciones entre grupos, y los dos últimos días para resolver diferencias. Pero, cuáles son esos siete puntos cruciales en los que no logran ponerse de acuerdo? Rodrigo Artunduaga Salas, Ph.D, y coordinador del grupo de trabajo en Bioseguridad y recursos genéticos del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), los explica: 1- El Principio de Precaución. Como todavía son desconocidos los efectos ambientales a largo plazo de liberar organismos vivos modificados (transgénicos) al ambiente y a la cadena alimentaria, los países principalmente los potenciales importadores consideran indispensable contar con instrumentos que les permita poder tomar una acción precautelativa, encaminada a evitar o reducir al mínimo una amenaza de pérdida de la biodiversidad, o a la salud humana. Por ejemplo, si entra a Colombia una especie de papa transgénica que ha sido modificada para resistir los herbicidas, puede transmitir a varias especies de papa silvestres esta condición que las protege de estos agroquímicos. De esta forma, estas papas silvestres pueden convertirse en una especie de plaga invasora porque los herbicidas no podrán destruirla.

2- El Consentimiento Fundamentado Previo. Es el derecho que deben tener los países importadores de examinar por adelantado, las potenciales consecuencias de recibir un organismo vivo modificado en su territorio y aprobar o no su importación y establecer las condiciones respectivas.

3- El ámbito en el Procedimiento del Consentimiento Fundamentado Previo. Los países importadores rechazan la exclusión del Protocolo de Bioseguridad de los organismos vivos modificados y sus productos derivados cuyo uso sea para la alimentación humana, animal e industrial porque de esta forma quedarían por fuera del Protocolo la mayoría de los productos transgénicos que actualmente se comercializan (unas 17 plantas). Solo las semillas transgénicas estarían sujetas a este procedimiento.

4- Indemnización. Es indispensable asegurar la indemnización y compensación por eventuales daños en el ambiente, la producción agrícola y la salud humana del uso y comercialización de organismos vivos modificados. Por ejemplo, si la biotecnología produce un café sin cafeína o un cacao que no engorde, esto acarrearía problemas de exportación para los países productores de estas plantas que no han sido modificadas.

5. Etiquetado y separación. Advertir en etiquetas que se trata de productos transgénicos permite la identificación y el monitoreo indispensables para tomar medidas adecuadas para controlar efectos potenciales adversos en los ecosistemas y la cadena alimenticia. Australia, Nueva Zelandia, Noruega, Suiza, los 15 países de la Unión Europea y Brasil tienen establecido el etiquetado, a nivel regulatorio nacional. Colombia lo tiene reglamentado solo para el caso de semillas transgénicas.

6. Relación con otros convenios internacionales. Se considera por algunos de los países que el Protocolo no debe estar subordinado a regulaciones comerciales internacionales, sino que los países puedan aplicar sus decisiones bajo consideraciones estrictamente nacionales.

7. Países no Parte del Convenio de Diversidad Biológica (CDB). Los Estados Unidos, el mayor productor y exportador de productos desarrollados por las nuevas técnicas biotecnológicas (organismos vivos modificados), no ha ratificado el Convenio de Biodiversidad, por lo tanto no puede ser parte del Protocolo, circunstancia que hace muy vulnerable el Protocolo, pues el actor protagonista está por fuera del reparto de la película. El CDB fue adoptado en 1992 y en la actualidad 174 países la han firmado y ratificado. En uno de sus artículo establece: las partes estudiarán la necesidad y las modalidades de un protocolo, jurídicamente vinculante, que establezca procedimientos adecuados, incluido en particular, el consentimiento fundamentado previo, en la esfera de la transferencia, manipulación y utilización de cualesquiera organismos vivos modificados resultantes de la biotecnología que puedan tener efectos adversos para la conservación y utilización sostenible de la diversidad biológica. En otro artículo se alude además a la salud humana cuando se acuerda: establecer o mantener medios para regular, gestionar o controlar los riesgos asociados con el uso y liberación de organismos vivos modificados resultado de la biotecnología moderna con posibilidad de impactos ambientales que puedan afectar la conservación y utilización sostenible de la diversidad biológica, teniendo en cuenta los riesgos para la salud humana .

Los riesgos Los principales factores de preocupación con el uso de organismos genéticamente modificados son: -Posible creación de nuevas malezas, por cruzamiento naturales de las plantas transgénicas resistentes a herbicidas o plagas, con especies silvestres relacionadas.

-Daño a especies no objetivo, como por ejemplo, una planta transgénica con sustancias que matan insectos puede afectar además de a los insectos plagas a insectos benéficos o predatores de otras plagas.

-Efectos de alteración del equilibrio poblacional en ecosistemas, por el desarrollo de insectos plaga resistentes a plaguicidas o de especies invasoras que se multipliquen en tal cantidad que afecten la existencia de otras especies.

-Efectos en la salud humana, por el uso de genes marcadores resistentes a antibióticos, (en los procesos de producción del transgénico), que puedan causar alergias en la población humana .

-Erosión de los recursos genéticos tradicionales o nativos, tanto porque la demanda de los productos nuevos deja a los nativos sin incentivo para su uso, como también porque los nuevos productos tienen aparentemente tantas ventajas, que el agricultor deja de sembrarlas

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.