LA BANCA PÚBLICA: UN DESASTRE

LA BANCA PÚBLICA: UN DESASTRE

En la entrevista concedida por el director del Fondo de Garantías de Instituciones Financieros a la Revista Dinero, y publicada en la entrega de este quincena, hay una noticia buena y una mala. La buena es que lo peor de la crisis financiero ya habría quedado atrás. La mala es que la banca pública, la de propiedad del Estado, continúa siendo un desaste.

19 de agosto 1999 , 12:00 a. m.

La verdad es que el programa de capitalización de la banca privada diseñado por el Fogafin ya está en marcha y que esto ha contribuido a la tranquilidad de los ahorradores. Tres Bancos de tamaño mediano concluyeron los trámites para capitalizarse y lo hicieron, despejando la incertidumbre y los rumores que existían entre el público. El proceso de liquidación de algunos Bancos pequeños el Pacífico, el Andino y el Selfin están avanzando y ojalá muy pronto quienes tenían depósitos en ellos, inferiores a $10 millones, reciban la parte que se encontraba asegurado por el mismo Fogafin. Las otras entidades privadas continúan con sus capitalizaciones, bien dentro del programa de Fogafin, o por su propia cuenta. El panorama, entonces, como lo nota el doctor Castellanos es mucho mejor que hace un mes. Y es positivo que ahora incluso en Nueva York se tenga la percepción de que la banca privada ya salió adelante.

* * * El problema de la banca pública es de una índole diferente. A diferencia de lo sucedido en la crisis de los años ochenta, en esta ocasión las malas prácticas y la corrupción no se dieron en la banca privada sino en la pública. De ahí que el saneamiento de la banca privada se estime en $3.6 billones (3.6 millones de millones de pesos!), equivalente a algo así como cinco puntos del Producto Interno Bruto. Tristemente, la causa de esta pérdida no es otra que el nivel de desgreño administrativo y el saqueo abierto, al decir del director de Fogafin.

La banca pública no cumplió con ninguno de los objetivos que justificaron en el pasado su existencia. Un estudio reciente, contratado por la Contraloría General de la Nación con un destacado economista colombiano, muestra que no hay grandes diferencias en el comportamiento de la banca pública frente a la privada, en cuanto a la atención de los distintos sectores de la producción o el apoyo a éstos en momentos en los cuales las entidades privadas no están dispuestas a hacerlo por estimar que el riesgo es muy alto.

Hay si una diferencia fundamental de manejo entre los dos tipos de Bancos. Los públicos no se capitalizan adecuadamente en las épocas en que sus utilidades se lo permiten por lo cual, cuando llegan las recesiones, el golpe patrimonial que sufren es mucho más fuerte. El costo para todos los colombianos de los descalabros de la banca pública no es para nada despreciable. Se estima en 0.4 por ciento del PIB por año. Los contribuyentes, entonces, estamos sufragando el costo de mantener una banca pública ineficiente y corrupta.

De ahí la recomendación que se ha hecho de vender rápidamente los Bancos públicos (excepción hecha del Banco Agrario, por decisión del gobierno) para que los contribuyentes, el Fogafin y el Estado se quiten esa carga de encima. Y para eliminar las distorsiones que genera en el mercado la competencia imperfecta de unos Bancos sin dueño que reciben los depósitos del público simple y llanamente porque se supone que las entidades estatales no se quiebran y no porque estén bien manejadas. Es tal el problema ocasionado a la economía por los Bancos públicos que el estudio mencionado concluye afirmando que regalar los Bancos públicos equivale a venderlos bien.

Lástima que la situación de violencia del país y el deterioro de su imagen internacional no hagan viable, lo más pronto posible, la venta de los Bancos públicos. Mientras eso no ocurra toda la sociedad continuará perdiendo. No sólo económicamente sino también en lo social. Porque los recursos dedicados a la banca pública bien podrían destinarse a la educación o a la salud de los colombianos más necesitados.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.