DIANA SÍ SABE ESCRIBIR SHAOLIM

DIANA SÍ SABE ESCRIBIR SHAOLIM

En el Colegio Cafam, de Bogotá, los alumnos no se sorprendieron mucho con las preguntas de ortografía. Allí, la comunicación escrita es el pan de cada día. Cuando los pasillos quedaron vacíos después de la aplicación de las pruebas del IV Concurso de Ortografía de EL TIEMPO, se hicieron más visibles las paredes llenas de frases, artículos e informaciones de interés general hechos por los estudiantes.

12 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Entre tanto, en el Colegio Cooperativo de Timiza, en el suroriente de la ciudad, los alumnos se concentraban en los cuestionarios para buscar la respuesta correcta. Diana Ruiz, de décimo grado, ejercitaba defensa personal interior, mientras su lápiz no dejaba de bailar sobre las respuestas correctas.

Es que Diana, ganadora y representante de su colegio, hace un año y medio practica shaolim tsu kempo. No se trata de una técnica secreta de ortografía, ni nada por el estilo. Es un arte proveniente de China que, fuera de enseñar figuras para la protección personal, se preocupa por cultivar valores como justicia, amor, respeto y confianza.

Esta disciplina se practica a través de la meditación y la relajación. Mientras se reflexiona sobre los principios interiores que deben mover nuestra vida, se realizan respiraciones progresivas para que el cuerpo y la mente estén en completo equilibrio.

Estos ejercicios mentales promovidos por el shaolim me ayudaron. Creo que por eso no sentí muy difícil el examen escrito. De hecho, me gustó más la prueba que hicieron en el tablero para los ganadores de cada curso. Sentir la gente alrededor me dio más seguridad , dice.

Esa exploración del mundo interior a través del shaolim viene de familia. Sus tres hermanos también lo practican. El mayor es cinturón negro, es decir, va en el número 8 de los 14 de la escala. Yo soy tercer cinturón. Para pasar al otro debo presentar las pruebas cuando me sienta en capacidad de pasarlas. Me entreno todos los días. Es un reto personal , cuenta Diana.

Nació y vivió mucho tiempo en Caquetá. Pero hace más de un año su familia decidió radicarse en Bogotá a causa de la violencia en la región. Luis Manuel, su padre, aficionado a las revistas de filosofía oriental y meditación y principal promotor de la inclinación de sus hijos hacia esta disciplina china, decidió quedarse en el sur del país para seguir prestando sus servicios como médico.

Estoy segura de que solo aplicando dos de los 33 principios que se aprenden en esta disciplina se podría hacer mucho por Colombia. Estamos en un medio de inconsciencia, nunca hacemos una reflexión de los actos del día para mejorar. Si empezamos por nosotros mismos, ayudaríamos realmente al país , comentó.

Aunque esperar los resultados impacienta a algunos, otros, como Diana Ruiz, están aprovechando el tiempo para buscar la manera más efectiva de estudiar y entender nuestro idioma. Entre tanto, el proceso de calificación avanza hacia la selección de los 17 ganadores de los 500 mil alumnos del país que se inscribieron este año.

FOTO: Diana Ruiz reflexiona todos los días sobre sus actos. Cree que si los demás hicieran lo mismo, podrían convivir mejor.

Milton Díaz/EL TIEMPO

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