TRAGEDIA DE QUEBRADA BLANCA

TRAGEDIA DE QUEBRADA BLANCA

La tarde del viernes 28 de junio de 1974 parecía ser rutinaria para los obreros del Distrito Trece de Carreteras que trabajaban en la remoción de escombros, que se presentaba producto de los continuos derrumbes en el sector de Quebrada Blanca, donde impedían de manera continúa el paso de vehículos entre Bogotá y Villavicencio

22 de junio 1999 , 12:00 a.m.

De repente, esa tarde, v-speras de San Pedro, del lado derecho de la quebrada se precipitó el gigantesco derrumbe sobre la montaña de al frente. La tierra rugió como cuando la sacude un temblor. La inmensa masa de material quedó encajonada y provocó una corriente de aire que expulsó los vehículos y personas que se encontraban agolpados 300 metros abajo. Unos volaron al fondo del precipicio y a otros los sacó del área.

Una nube de tierra oscureció la zona. Parecía media noche. Todo quedó en silencio. Minutos después, algunas personas que lograron salvarse de la corriente de aire empezaron a atravesar la quebrada, pero la tierra mezclada con agua se convirtió en lodo y empezó a correr hacía abajo como un cilindro que crecía cada segundo. Gran cantidad de gente quedó enterrada en el lugar.

Es el relato que 25 años después hicieron a LLANO 7 días dos de los sobrevivientes de la tragedia, quienes en esa época trabajaban para el Distrito Trece de Carreteras, entidad adscrita al Ministerio de Obras Públicas, entonces encargado de las obras de la carretera.

El ingeniero del Instituto Nacional de V-as (Invías) regional Meta, Pedro Castellanos, recordó que antes de la tragedia, entre 1968 y 1973 dos puentes habían caído en Quebrada Blanca: uno construido en piedra y otro Baily (metálico).

En 1974 se realizaban obras de estabilización entre Quebrada Blanca y el sector de Monterredondo, hacia este último lugar se había detectado el derrumbe de Campo Alegre.

En Quebrada Blanca las obras de estabilización se hacían con muros anclados y obras de drenaje.Sin embargo, a principios de junio se detectó una grieta en la montaña sobre Quebrada Blanca que empalmó con el derrumbe de Campo Alegre, con una longitud de 315 metros de largo, 30 de ancho y 100 metros de altura, que significa que se empezaron a moverse 472.500 metros cúbicos de tierra, explicó el ingeniero Castellanos.En principio, el derrumbe bajaba un centímetro por hora (24 centímetros por día), dijo Castellanos, al explicar que desde la parte alta de la montaña se seguía un proceso de monitoreo del movimiento de tierra.

El entonces ayudante de buldózer del Distrito Trece de Carreteras, Ignacio García, dijo que días antes del derrumbe, para provocar la caída del mismo, le inyectaron agua, pólvora y con cañones lanzados con equipo pesado del Ejército, se intentó infructuosamente tumbarlo.El sábado 22 de junio la grieta tenía dos metros de diferencia y el lunes empezó a desmoronarse la esquina sobre la zona del puente. El derrumbe cayó sobre el estribo de la margen derecha del viaducto y afectó su estructura.

La vía fue limpiada y habilitada provicionalmente, pero el material de la montaña seguía cayendo y los operarios del Distrito Trece de Carreteras continuaban removiendo el material en la carretera.

El miércoles, por muy pocas horas, se dio transito a los vehículos, y el jueves y viernes prácticamente estuvo prohibido el paso de carros. El control para impedir el transito de automotores se hacia en Monterredondo para los vehículos que venían de Bogotá hacia Villavicencio y en la entonces inspección de Guayabetal para quienes iban con destino a la capital de la República.

Hacía el medio día, recordó García, quince vehículos de una delegación del Meta que se dirig-a a Pereira, donde se cumplían los Juegos Nacionales, llegó a Guayabetal.

Lo integrantes de esa delegación portaban una recomendación especial de las autoridades civiles de esta sección del país -en ese entonces Julio Guevara Castro era el gobernador del Meta-, pues tenían como misión buscar la sede de los próximos Juegos Nacionales para el departamento.

Con esa recomendación, quienes controlaban el paso de vehículos en una cadena que había en Guayabetal autorizaron seguir a la delegación del Meta. Eso ocasionó que la gente y los transportadores que llevaban dos días o varias horas esperando en el lugar, se ofuscaran y se dirigieran hasta el puente de Quebrada Blanca, donde se formó una inmensa congestión.

A las dos de la tarde tras limpiar parcialmente la carretera dieron vía y alcanzaron a pasar nueve carros. El carro décimo, un campero, se varó. Después se supo que fue por falta de gasolina, dijo uno de los ingenieros que estuvo en el lugar.

El ingeniero Santacruz que desde la parte alta de la montaña monitoreaba el derrumbe a ojimetro informó que el derrumbe descendía de manera acelerada. Uno de los ingenieros que se encontraba en la parte baja, junto al p-rroco de Guayabetal dieron la orden de evacuar. Sin embargo, la gente no hizo caso al llamado y por el contrario empezaron a tratar mal a los ingenieros y se formó una gran congestión en el sitio, recuerda uno de los ingenieros que se encontraba en el lugar.

Como a las 3:30 de la tarde el ingeniero Santacruz me informó que se retiraba del lugar y me recomendó que me fuera pues era inminente el derrumbe , recuerda uno de los ingenieros que sobrevivió a los hechos pero que pidió no se revelara su identidad.

Unas 30 personas tomamos por un camino por la ladera contraria del derrumbe y faltando cinco minutos para las cuatro de la tarde escuchamos un ruido tan berraco, como cuando ocurre un terremoto. La loma se vino encima. Me eche la bendición. Me acurruque y la onda salió hacia abajo donde volaban carros y personas. Era como gigantesco ventilador. Después todo quedó en silencio.

Minutos después, a un ingeniero mecánico del Distrito que estaba conmigo le dio histeria y me tocó pegarle una cachetada para que reaccionara.

Después nos pusimos a rezar. Eramos como 15 personas que alcanzamos a llegar a una especie de meseta donde había una siembra de caña de azúcar. El ayudante de Buldózer Ignacio García recuerda que se había retirado del lugar porque el pagador les estaba cancelando el sueldo. Luego, se tomó unas cervezas y cuando regresaba al lugar. El cerro se vino y se estrelló contra la montana y luego se fue al vacío. Los buses y pasajeros salieron volando, entre esos un bus de La Macarena que se enredó con un cable y hasta donde llegó la flota de pasajeros llegó el cable, como a unos 400 metros de donde estaba el vehículo .

De repente una nube de tierra oscureció el lugar. Parecía la media noche. Todo quedó en silencio.

Un cabo de la Polic-a, en lugar de correr hacía Guayabetal se metió a la avalancha y desapareció. Cerca de donde yo estaba quedaron como seis carros, unos sobre otros y empezaron a salir novillos, marranos, gallinas, que la gente llevaba dentro de los carros. Después de unos minutos bajamos a auxiliar la gente y se encontraron con una señora que quedó atrapada con el lodo. Solo se veía su cabeza y una mano. Con una soga le amarramos la mano, pero una inmensa piedra impidió que la pudi ramos sacar.

A la mañana siguiente el lodo la había enterrado completamente y su cuerpo fue encontrado gracias a que la atamos a un palo .

Primero se auxilio a los que estaban ilesos y después a los heridos. Todos salían desnudos, pues el lodo le arrancó la ropa. El conductor del bus quedó atrapado con el timón del vehículo y pedía un revólver para quitarse la vida . Una de las personas que conoció los hechos que precedieron al derrumbe dijo que la mortandad se habría evitado si el Gobierno Nacional hubiera tomado la decisión de cerrar la carretera, pues el Ministro de Obras Públicas, Argelino Durán Quintero, de antemano conoc-a la situación que se estaba presentando.Sin embargo, como el Presidente Misael Pastrana estaba a punto de concluir su período de gobierno para entregarle el mandato a Alfonso López Michelsen, el 7 de agosto de 1994, no se tomó tal decisión, pues no era presentable entregar el pa-s con un v-a nacional cerrada.

Hoy, 25 años después, la tan mentada construcción de la vía al Llano no ha concluido. Apenas está a punto de entregarse el primer tramo, se encuentra en servicio el segundo sector y el tercer tramo solo ser- dado al servicio hasta el año 2002.

Campo Santo Más de 300 muertos y centenares de heridos fue el resultado de esa tragedia, que se veía venir luego de siete derrumbes ocurridos desde mayo pasado, registró el diario El Tiempo. Cerca de 30 vehículos, entre ellos 5 flotas de pasajeros, 15 camiones, un carro tanque, arrobas de alimentos y decenas de reses, quedaron sepultados bajo el recién inaugurado puente que quedó cubierto por más de 500 mil metros cúbicos de lodo.Entre las víctimas, además de los pasajeros de los buses se encuentran más de 20 obreros del Ministerio de Obras Públicas (después se supo que murieron nueve), varios agentes de la Policía y vendedores de agua que se encontraban en el sector de la tragedia.

Las autoridades evacuan Guayabetal, luego de encontrar víctimas allí.

Villavicencio se encuentra incomunicada con la capital de la República.Por las pésimas condiciones climáticas y las fuertes lluvias, solo se han podido rescatar 27 cadáveres. Aunque es muy difícil precisar la cifra exacta de víctimas. Un comunicado del Ministerio de Obras Públicas confirma que pueden estar entre 250 y 300 los muertos.

El sector de la tragedia ha sido declarado Campo Santo.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.