CON LA CRUZ A CUESTAS DURANTE 58 AÑOS

CON LA CRUZ A CUESTAS DURANTE 58 AÑOS

Hasta que Dios me lo permita seré Nazareno y seguiré al frente de los imágenes que se me han encomendado . Con esta frase define don Rosendo Fautoque el significado de su fe, una fe plasmada en el don de servicio que ha desplegado cada Semana Santa. Con 86 años de edad, don Rosendo es el penitente más antiguo que existe en la Sociedad de Nazarenos de Tunja. Esta actividad la ha desplegado desde la década del 40, época en que, según él, el fervor religioso era más auténtico, más transparente.(VER RECUADRO DE SEMANA SANTA EN TUNJA).

30 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

Hoy, cuando los achaques propios de la vejez le dicen que es hora de descansar, él sigue más convencido de su llamado a ser partícipe de los oficios religiosos de la Semana Mayor. Y es que no es para menos, su vocación se manifestó desde el mismo momento en que fue llamado por Luis Cepeda, un amigo suyo, a cargar el Santo Cristo , uno de los pasos que habría de desfilar la tarde del 23 de marzo de 1942. Esta fue la primera imagen que cargó sobre sus hombros en los largos recorridos de las procesiones. Dicha imagen dejó de recorrer las calles de la ciudad por orden de la parroquia de San Francisco en la década del los años 70, ya que se trataba de una reliquia.

Labor de humildad Su fama como hombre devoto y entregado a su actividad, le llevó a que dos años más tarde, en 1944, fuera llamado por las religiosas de la Iglesia de Santa Clara para que se hiciera cargo de la imagen del Señor de la Columna. Posteriormente, hacia el año de 1947, también se responsabilizó del paso del Santo Calvario, completando así tres imágenes que no solo debía llevar sobre sus hombros durante las celebraciones, sino además decorar y alistar, labor que incluía tener bajo sus órdenes las otras personas que las cargaban.

Don Rosendo siempre ha asistido puntualmente, contra viento y marea, a su cita en las celebraciones religiosas. Claro que a partir de 1983 dejó de cargar los pasos para pasar a ser jefe de los mismos, hecho que según él, no le resta méritos al oficio; antes por el contrario, lo enaltece. Esta es, tal vez, la más alta distinción en la actividad , dice.

Ser Nazareno es un honor para aquel que porte tal distinción. Es una tradición que sólo se delega a un hijo, y eso por causa de enfermedad o muerte. Más significado tiene para mí, que llevo más de medio siglo en esto , dice Rosendo, quien a la vez recuerda que en alguna ocasión alguien intentó comprarle sus derechos de cargar el paso por 300 mil pesos.

No puedo ni debo quitarle con esta actitud la fe y la devoción a mis compañeros Nazarenos , fue su categórica respuesta.

Perdonar las fallas de las personas que están bajo su mando como jefe de paso, debe ser un cualidad, pues no faltan los que no reflejen en sus actos de vida aquello que con humildad se ha dispuesto a realizar , asegura Rosendo.

Hoy, aunque la salud le falta y su soledad se vuelve más difícil de llevar a cuestas, después de la muerte de sus esposa y sus hijos, de algo si está convencido Rosendo: llegaré hasta el final de mis días cumpliendo la misión que se me ha encomendado .

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