2019:ODISEA MARCIANA

2019:ODISEA MARCIANA

A principios de la década de los años 60 un hombre puso a soñar a la humanidad. El presidente estadounidense John F. Kennedy le dijo a su pueblo que, antes de finalizar la década, un hombre pisaría la Luna. Y así fue. Treinta años después han sucedido tantas cosas que ni siquiera el visionario Kennedy las hubiera podido prever: Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Neptuno y Urano, todos vistos de cerca.

13 de enero 1991 , 12:00 a. m.

El transbordador entra y sale del espacio como si se tratara de un vuelo comercial. Las sondas espaciales han visitado los confines del sistema solar y hasta los astrónomos tienen el lujo de disponer del telescopio Hubble para escudriñar los confines del universo desde el espacio.

La década de 1990 se acaba y con ella el siglo XX. Los sueños se han convertido en obsesiones. Y el hombre busca con insistencia la solución de los interrogantes que se multiplican con cada descubrimiento, producto de las cada vez más numerosas misiones espaciales.

Ahora, las fantasías y los proyectos están enfocados hacia un planeta: Marte. Para el año 2019 la humanidad tiene planeado colocar la segunda huella del hombre en el universo. Pero, para lograrlo, primero tendrá que resolver cientos de problemas, entre ellos, cómo realizar el viaje de tres años que se calcula durará el vuelo para llegar al planeta rojo.

Como primera medida, en 1991 se terminarán los preparativos para lanzar la sonda espacial Observador de Marte. Si todo sale bien, será lanzada en septiembre de 1992 usando un transbordador espacial. Un año después llegará al planeta para hacer un reconocimiento detallado desde unos 360 kilómetros de altura.

El Observador permanecerá en órbita durante 687 días un año marciano durante los cuales estudiará también la atmósfera y los cambios del terreno. Al final de la misión se ubicará en un órbita más alta para impedir que ingrese a la atmósfera antes del año 2019.

Durante 1991 también se planea iniciar una misión para estudiar los únicos objetos celestes en el sistema solar que no han sido vistos de cerca: el cinturón de asteroides que se extiende más allá de Marte.

Y aquí sí que hay interrogantes: De qué están compuestos los asteroides? Cuáles son sus características físicas y sus tamaños? Tienen campos magnéticos? Cúal es su origen?...

La misión conocida como CRAF, por sus siglas en inglés Encuentro con un Cometa y el Cinturón de Asteroides), también pretende observar uno de los cientos de cometas que transitan por el sistema solar.

Los técnicos de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) piensan lanzar el CRAF desde un cohete Titán con dirección a Venus. Allí usará la fuerza gravitacional del planeta para salir en dirección a Marte. Dos años después de su lanzamiento se encontrará con su primer asteroide. Y luego vendrá lo más interesante.

Se montará sobre la trayectoria de un cometa antes de que este comience a desplegar su cola característica al acercarse al Sol. El proyecto es osado porque el CRAF se acercará a unos cincuenta kilómetros. Sólo entonces comenzará sus mediciones.

En una fecha no determinada aún lanzará una sonda que se incrustará en el núcleo del cometa. Y a medida en que el objeto celeste se acerque al Sol y aparezca su cola, la sonda entrará y saldrá de ella para determinar sus características y recoger una muestra de polvo. Además hará un recorrido completo de 50.000 kilómetros durante el cual medirá la cola del cometa. Libertad en el espacio En 1993 el turno será para Saturno, uno de los planetas gigantes del sistema solar con 120.000 kilómetros de diámetro. En cooperación con la Agencia Espacial Europea, la NASA lanzará la sonda Cassini. Serán siete años de espera hasta que llegue a su destino. Pasará por Júpiter y se encontrará con uno que otro asteroide. Pero una vez llegue, los datos que transmitirá serán invaluables.

Diez días antes de llegar a Saturno, Cassini lanzará una minisonda hacia la luna Titán. Durante su ingreso de tres horas por la densa atmósfera de nitrógeno, metano y argón hará mediciones de su composición. Y se espera que sobreviva unas cuantas horas después de caer sobre la superficie cubierta por un mar de metano, etano y nitrógeno y cuya temperatura se calcula en 179 grados centígrados.

Después, Cassini intentará descubrir los secretos de Saturno durante los próximos cuatro años. El más preciado será la composición y el comportamiento del misterioso anillo que circunda este planeta.

Hacia 1995, Estados Unidos tiene previsto comenzar la construcción de la estación espacial Libertad. Durante el año pasado se completaron los estudios de cuál sería la estructura ideal para sostener la base. Para 1991 se tiene planeado diseñar y construir un modelo que solucione el problema de vibraciones excesivas que se han presentado hasta el momento.

El año 1991 será así, un año de planeación, de pruebas y de recepción de datos de las sondas que ya están en el espacio. Pero hacia mediados de la década comenzarán las misiones que, en última instancia, terminarán con una base lunar permanente y la presencia del hombre en Marte. CAMBIO DE FRENTE Cuando la NASA colocó a un hombre en la Luna, planeó y ejecutó casi completamente sola la operación. Pero con el paso de los años la exploración espacial se amplió por mil y se hizo necesaria la participación oficial de otros sectores de la sociedad.

En 1988 se formó la Iniciativa Tecnológica Espacial Civil para responder a este nuevo reto. En tres años retomó cientos de tecnologías que tenían fallas y que impedían su aplicación. Y estos son los resultados y algunos de los proyectos para 1991: Se diseñó un detector óptico que le permitirá a los técnicos localizar con suficiente anticipación fallas estructurales en los sistemas de propulsión del transbordador y los cohetes.

Debido a la enorme distancia que deben cubrir los datos enviados por las diversas sondas espaciales, se perfeccionó un aparato que se vale de la inteligencia artificial para detectar los problemas de transmisión, diagnosticar la posible causa de la falla y proponer soluciones.

Entre los planes para 1991 están el diseño de un nuevo motor de propulsión para los transbordadores espaciales; un sistema para reingresar a la atmósfera economizando tanto combustible que se podría duplicar la carga del transbordador; una generación de robots capaces de ejecutar reparaciones en el espacio y sistemas de generación de energía de alto poder con miras a establecer una base permanente en Marte.

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