DEPORTISTA SIN FONDO

DEPORTISTA SIN FONDO

Iba a tratar el delicado delicadísimo tema de la igualdad de derechos para los homosexuales, que está de bola a bola. Se habría podido aprovechar el arepazo. Pero es mejor no meneallo. Hablemos en cambio del optimismo.

11 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Uno quisiera salir silbando por la calle, echar un piropo inspirado que merezca una mirada coqueta o un cambio de luces , como dicen los gomelos; dar salticos sociales. Hacer el cambio de actitud; cederle la vía a un bus urbano; ir a decirle al agente de tránsito que no juegue a las escondidas, pues detrás del árbol lo puede mojar un perro. Creer en que todos esos avisos de se vende , se arrienda , en ventanas y fachadas, son construcciones nuevas o refaccionadas, y que pronto, en un dos por mil, habrá un buen negocio, con nuevos empleados.

Uno quisiera que los casi 1.500 secuestrados no sean tema de un negocio, sino que van a volver así NO MAS, vivos, libres y en paz; que esas carpeticas color crema que carga mucha gente joven bajo el brazo, no llevan la hoja de vida, sino una nueva propuesta de progreso para sus empresas. Uno quiere, de veras, que a nuestro Presidente, muy apuesto, no le gane el puesto que le dejó don Ernesto.

Vanas ilusiones. Queríamos verlo como todo un Juan Pablo Montoya, pero nos resultó como Fabiola Zuluaga. Es decir, el mandatario entusiasma porque gana fácil el primer set, pero luego pierde la ilusión más rápido que quien estrena casa financiada por Upac. El Presidente no sirve con fuerza o a veces no sirve, no oye a los técnicos, comete errores no forzados. No tiene fondo , se dice de los deportistas. Y lo grave es que tampoco tiene fondos. Tiene que acudir al Fondo.

Sin embargo, la noche precedente al paro el Presidente casi me des-fogafina el optimismo. Casi me arranca un Viva Colombia. Dijo cosas chéveres: en estos momentos los supermercados están reactivando sus economías . Esta vez era verdad. La gente, atortolada, estaba comprando más de lo mismo . Mucho papel higiénico que es lo que más se gasta en tiempos de angustia; verduras como arroz, aguas para los nervios, pan nuestro de cada rato, y muchas menudencias para ambientar sopitas que queden más o menos bajas en grasas y en Iva.

Dijo el Presidente que las tasas han bajado, aunque no explicó que son las que pagan los bancos por captación, pues las que cobran han subido al 41 por ciento. Lo siento. La ley del embudo. Dijo aquel día que pronto habría luz al final del túnel. Pero luego las Farc se tomaron una hidroléctrica y amenazaron con apagarnos el foco. Y, de paso, opacar la venta de las empresas de energía.

Pero a pesar de todo hay que ayudarle en sus sueños al Presidente, no a María José. En mi casa, como ministro del interior y de otros prendas, estoy regando semillas de optimismo. Deseo que el club de los presidentes no han llamado a Samper le dé una mano a Pastrana. Como dicen del Junior, López tu papá puede dar luces. Y entre todos: yo, tú, él, nosotros, vosotros, ellos (los gringos), saldremos al otro lado. No digo a E.U., a donde se están largando muchos, sino... al final del túnel

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