EPIDEMIA

19 de agosto 1999 , 12:00 a. m.

Las pésimas condiciones higiénicas de la ciudad facilitaron la expansión de la enfermedad. De los 1.400 decesos que hubo ese año, 871 fueron por la gripa.

A partir del 22 de octubre la ciudad quedó paralizada. El comercio y los bancos cerraron puertas porque los dependientes estaban enfermos. Los telegrafistas y empleados del correo se enfermaron y la ciudad quedó incomunicada. Los carros pararon porque no había quien los condujera. El presidente, marco Fidel Suárez, se encerró en su palacio para que la gripa no lo tocara. Los presos tuvieron que salir de la cárcel a ayudar a los sepultureros a enterrar a los muertos.

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