UNA BIBLIOTECA PARA DEJAR DE MATARNOS

UNA BIBLIOTECA PARA DEJAR DE MATARNOS

En una madrugada de insomnio, hastiado de tanta sangre que había visto correr en la guerra interna que mantenían los reclusos de la Penitenciaría El Bosque, Carlos Mario Vargas Cárdenas, un abogado paisa condenado a 23 años de prisión por intento de homicidio, se propuso que al amanecer de ese día lanzaría entre sus compañeros y ante la dirección del penal, un proyecto que consistía en conseguir una biblioteca para los internos del Pabellón C.

18 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Corría el mes de junio de 1998, y en los diez meses que llevaba en el penal había sido testigo de asesinatos entre internos, intentos de fugas con explosivos, tráfico de armas, de estupefacientes, pero sobre todo, de los odios a muerte entre los presos de los pabellones B y C, que cobraban ya varios muertos.

Vargas, en su reflexión noctámbula, y entre las bocanadas de humo que le extraía a su cigarrillo, consideró que los libros podrían ser el vehículo para atemperar los ánimos entre sus compañeros y, además, la manera de abrir el camino de la resocialización en libertad.

Aquí lo que prima es el ocio, porque no hay programas de talleres ni nada parecido. Sólo funciona un centro pedagógico en los niveles de alfabetización, primaria, bachillerato y educación superior a distancia, por eso pensé que la lectura a través de una buena biblioteca serviría para que dejáramos de matarnos , afirmó el interno en diálogo con Tiempo Caribe.

Luego de presentar el proyecto a la dirección y al cuerpo de custodia y vigilancia, se sumergió en la labor de conseguir los libros.

Envié cartas a todas partes, pero sólo me respondieron del Senado, con 15 libros; la Procuraduría, con 20; el Ministerio del Cultura, con 170; Fedegan, con 15; Mandato Ciudadano por la Paz, con 8; Redepaz, con 5 y la Defensoría del Pueblo con 30 revistas. La Presidencia de la República no nos ha respondido , agregó Vargas.

No obstante la respuesta, consideró que eran muy pocos libros para el plan que tenía, el cual consistía en extender la biblioteca a todos los 595 internos que en ese momento conformaban la población carcelaria en la Penitenciaría.

Decidí escribir a La F.M, al programa de Julio Sánchez Cristo. La comunicación le llegó en la primera semana de agosto, y quince días después teníamos aquí 1.033 libros y 150 revistas conseguidas a punta de micrófono , destaca Vargas Cárdenas frotándose las manos de satisfacción.

Otro motivo de alegría para este interno ha sido la acogida que entre sus compañeros ha despertado la biblioteca.

Veo a la gente entusiasmada leyendo mucho, especialmente obras de García Márquez, poesía, libros de autosuperación personal, de sexualidad, sobre computadores y números viejos de la revista Semana , cuenta.

Aunque tenemos un ambiente de paz desde hace más de un año, la biblioteca ha servido para afianzar ese espíritu de no agresión, porque aquí se vivía hace unos dos años un clima muy tenso, con muertos y constantes revueltas entre los internos , señala el director de la Penitenciaría, Luis Carlos Fernández Siado, quien le ha brindado todo el apoyo al proyecto de Vargas.

Pero la onda librera no es solo en la Penitenciaría El Bosque, la Cárcel Nacional Modelo inició el proceso . Un interno, Tomás Fernández, contactó hace un año al periodista Edgar García Ochoa, Flash , y le propuso que liderara en su programa de radio una campaña que buscara no solo libros sino recursos para la construcción de la planta física de la biblioteca.

Después de una intensa campaña de García, en la que involucró a la cantante Shakira y a la ex senadora Regina 11, --ambas amigas del periodista-- la biblioteca fue dada al servicio con unos 18 mil volúmenes, e instalaciones confortables dotadas de aire acondicionado.

Es tan cómodo y agradable el edificio de la biblioteca que hasta allí trasladó su oficina el director de la Cárcel, Iván Brugés Quiroz, ya que el área administrativa está en remodelación total y no cuenta con un espacio apropiado para sus funciones.

El servicio de biblioteca está suspendido temporalmente hasta que terminen los trabajos, pero luego seguirá con su funcionamiento normal que pensamos extender al público externo , señaló Brugés.

El ambiente de lectura en las cárceles barranquilleras está en su punto más elevado, y para sus directores es motivo de complacencia, porque además de la tranquilidad que respiran allí, cumplen con el objetivo de reintegrar a la sociedad a individuos con otro contenido socio-cultural.

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